La lumbrerense Ana Gabarrón recibe el segundo premio en el Certamen Promesas de la Moda Isla Bonita con 'We Carry On'

La lumbrerense Ana Gabarrón
AYUNTAMIENTO DE PUERTO LUMBRERAS
Publicado 19/08/2018 11:30:03CET

PUERTO LUMBRERAS (MURCIA), 19 Ago. (EUROPA PRESS) -

La diseñadora lumbrerense Ana Gabarrón acaba de obtener el segundo premio en el Certamen Promesas de la Moda Isla Bonita por su colección 'We Carry On'.

La organización destacó así su trabajo entre los seis finalistas seleccionados, con una propuesta "estrechamente ligada a la idea misma del espacio" que, tal y como describe la autora, juega con una serie de elementos "como si de un rompecabezas se tratase, mezclando plisados con planos, transparencias con opacidades, curvas con rectas y una gama de colores fríos e intensos con materiales flexibles y comunes que son capaces de intercambiarse entre ellos haciendo que las piezas muten".

Se trata de la tercera colección de la lumbrerense bajo su marca Funny Swing, aunque es la primera que presenta en pasarela, por lo que la noticia ha supuesto un incentivo muy importante para la joven diseñadora.

Seleccionada por Isla Bonita en el mes de junio, desde entonces y gracias a la ayuda económica del certamen Gabarrón ha desarrollado su proyecto. Una colección que el pasado 9 de agosto subía a la pasarela de este encuentro donde se dan cita las últimas tendencias de la moda, convirtiéndose en el primer reconocimiento de estas características para la diseñadora y su marca Funny Swing.

Ana Gabarrón desarrolla su trabajo desde su estudio ubicado en la capital española y el local del que dispone en el Vivero de Empresas Culturales y Creativas de Puerto Lumbreras (CEILUM), de reciente inauguración, en donde ha podido encontrar la inspiración adecuada para 'We carry on'.

Tal y como ha explicado, esta colección "parte de la idea de la utopía como motor de cambio. Como ese lugar inaccesible que nos hace continuar". Vinculando el concepto de utopía al de espacio a través de la "geometrización" del mismo, Gabarrón coge de la mano al juego en un "constante ir y venir donde el movimiento, como el juego", adquiere autonomía propia para alcanzar una continuidad infinita.