Visser y Severin no pudieron defenderse y los golpes que recibieron fueron a matar

 
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Visser y Severin no pudieron defenderse y los golpes que recibieron fueron a matar

Imagen de los acusados por el crimen de los holandeses, en el banquillo
EUROPA PRESS
Publicado 24/10/2016 13:03:54CET

MURCIA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -

Ingrid Visser y Lodewijk Severin no tuvieron oportunidad de defenderse, ya que se anuló su capacidad de reacción al ser golpeados de forma sorpresiva por detrás, o bien, al caerse posteriormente tras recibir esos impactos, que fueron al mismo tiempo y realizados con objetos de considerable tamaño y empleados con gran fuerza, a manos de varios individuos, y a "matar".

Así lo estiman los médicos forenses que realizaron las autopsias a la pareja holandesa, cuyos cuerpos fueron descuartizados y enterrados en cal viva en un huerto en la pedanía murciana de Alquerías, en mayo de 2013, que han comparecido este lunes en la vista oral que se celebra en la Ciudad de la Justicia de Murcia.

En sendos cuerpos los forenses no han hallado signos de lucha o de defensa y han coincidido en señalar que los instrumentos que se emplearon para ello, que están sin determinar pudiendo ser desde un jarrón hasta un bate de béisbol o un tubo de hierro, se utilizaron "con gran fuerza o violencia".

En ningún momento hay signos de que pudiera haberse empleado un arma blanca o de fuego, ya que no hay impacto de balas ni cuchilladas, sino que todas las heridas son "contusas" producidas por un objeto "romo, pesado y contuso".

Tampoco encontraron en los cuerpos de la pareja "golpes reveladores de que fueron torturados o que los maniataron", y han afirmado que fueron desmembrados postmorten, es decir, una vez muertos.

Los golpes se realizaron de forma sorpresiva por detrás por dos o más personas, "varios individuos", según los médicos forenses, y la mecánica homicida fue similar: fracturas en el cráneo, hemorragias, heridas contusas, hematomas.

En el caso de Visser, se produjeron por "cuerpos duros no flexibles y actuaron sobre el organismo con una fuerza considerable". Para ser descuartizada se empleó un instrumento cortante.

Mientras que en el caso de su pareja, se utilizó un instrumento "cortante con el borde de sierra y también otro objeto de hoja larga y afilada que actuó de forma contundente y cortante, empleados con gran fuerza".

En ambos casos las lesiones fueron "letales" y causaron múltiples heridas y fracturas en la cabeza. El desmembramiento de los cuerpos fue postmorten.

Dos de los tres presuntos asesinos, Juan Cuenca y Valentin Ion, se han levantado, a requerimiento del magistrado presidente del Tribunal del Jurado, para que los forenses pudieran observar su estatura y corpulencia y responder a la pregunta de Melecio Castaño, letrado que ejerce la defensa de Constantin Stan, el tercer presunto sicario, sobre si pudieron dar muerte a la pareja, a lo que han respondido de forma afirmativa.

Sobre la hora de la muerte, han advertido los expertos que al ser decapitados no hay riesgo sanguíneo que pudiera favorecer que los criterios de putrefacción siguieran una cronología acorde, aunque, en cualquier caso, los asesinaron entre 14 y 15 días antes de la fecha en la que se realizó la autopsia, el 27 de mayo de 2013, es decir, el 12 o 13 de mayo, y precisamente es el día 13 cuando se dan por desaparecidos.

Para concluir, los forenses también han hecho referencia al informe que se le realizó a Serafín de Alba, el propietario de la finca donde se hallaron los cuerpos y que se enfrenta a tres años de prisión por un presunto delito de encubrimiento.

Según los médicos que le atendieron y realizaron un test de personalidad de carácter "fuerte" en el sentido de que no podía mentir a las preguntas que en él se incluían, De Alba sufre un trastorno depresivo diagnosticado y un trastorno de personalidad pero no está considerado como patología, por lo que "sabía lo que hacía y decía" en todo momento.

También ha comparecido una médico internista del hospital Virgen de la Arrixaca que atendió a Juan Cuenca cuando fue detenido. A su juicio, las erosiones que presentaba en las manos eran compatibles con un producto químico. Tras ratificarse en su informe, considera la facultativa que también pudieron deberse a una dermatitis que sufría y por eso lo derivó a un dermatólogo.

El juicio continuará este martes con la lectura de los informes y las conclusiones de las partes. Previsiblemente, el juez podría entregar a los miembros del Jurado Popular el objeto del veredicto el miércoles.

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