Crespo insinúa que su cercanía a Cuiña perjudicó a Correa por la enemistad de éste con Manuel Fraga

 
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Crespo insinúa que su cercanía a Cuiña perjudicó a Correa por la enemistad de éste con Manuel Fraga

Pablo Crespo
EUROPA PRESS
Publicado 27/10/2016 15:50:07CET

Niega haber tenido conocimiento de estar cometiendo actos delictivos y subraya su amistad con el cabecilla de la trama

MADRID, 27 Oct. (EUROPA PRESS) -

El exsecretario de Organización del PP en Galicia Pablo Crespo ha insinuado este jueves que su cercanía al que fuera secretario general del PP gallego, Xosé Cuiña, perjudicó a las empresas del cabecilla de la trama Gürtel Francisco Correa debido a la enemistad de éste con "quien mandaba en aquel momento" en el PP gallego, en referencia a Manuel Fraga.

Durante el último tramo de su declaración ante el tribunal que juzga la primera época de las actividades de la trama 'Gürtel' (1999-20005), ha negado que utilizara sus contactos políticos con los 'populares' una vez que comenzó a trabajar para Correa.

Según ha dicho, incluso le trasladó al empresario sus sospechas de que su incorporación "perjudicó" a Special Events ya que había sido de la confianza de la persona que mandaba en el PP gallego, "desgraciadamente fallecida", ha añadido.

El considerado 'número dos' de la Gürtel ha negado, además, haber cometido algún "acto delictivo" y ha afirmado que se limitó a ayudar al líder de la red porque, no sólo era su jefe, sino que "es y sigue" siendo su amigo. Ha concretado, también, que durante su etapa como empleado de Correa cobró unos 5.400 euros en 14 pagas.

CUESTIONA LA FORMA EN LA QUE SE REALIZÓ SU ARRESTO

Por otro lado, Crespo ha cuestionado la forma en la que se realizó su arresto el 6 de febrero de 2009 y, a preguntas de su abogado, ha señalado varias irregularidades. Así, ha puesto de manifiesto que le obligaron a delegar en una persona que sólo llevaba dos meses en la empresa en el primero de los registros y ha dicho que no tuvo "acceso visual" a todos ellos.

A través de varias preguntas de su abogado Miguel Durán, Crespo ha rememorado su detención y las horas posteriores. Ha explicado que cuando llegó a su despacho, en la calle Serrano de Madrid, sospechó que algo ocurría ya que escuchó el sonido de los walkie-talkies de varios agentes de la Policía Nacional que se encontraban en el portal. "Ya está aquí, ya está aquí", decían.

Crespo ha afirmado que, una vez que tenía los grilletes puestos, "dos señores que pesaban por lo menos un 30 por ciento más" que él mismo, le obligaron a delegar en otra persona para poder asistir al registro de su vivienda y al de la sede de Pasadena Viajes, la agencia de viajes del Grupo Correa. Ha apuntado que no vio "todos los aspectos del registro" y que no tuvo "acceso visual" a ellos.

"MENUDA LA QUE HABÉIS LIADO"

Crespo también ha asegurado que no se le informó, durante las horas en las que los agentes registraban su domicilio y varias empresas, de las acusaciones que pesaban en su contra. Eso sí, escuchó el comentario de algunos policías que comentaban: "Menuda la que habéis liado".

Además, ha agregado que, una vez fue trasladado a los calabozos de la comisaría de Moratalaz, ni durmió demasiado ni pudo hacer sus "necesidades fisiológicas". "No hice mis necesidades durante 24 horas pero no porque tuviera una vejiga de titanio", ha dicho.

Durán también le ha preguntado si durante los registros le dieron algún tipo de descanso, a lo que ha contestado que durante el registro de la agencia de viajes de Correa un agente de la Policía se "apiadó" de él y fue a "buscar un bocadillo y una coca cola a un bar cercano".

No comió al día siguiente, en este caso porque lo que le ofrecieron --después de trasladarle al complejo policial de Canillas-- fue un almuerzo que le pareció "asqueroso".

ESPERÓ 80 HORAS PARA DECLARAR ANTE EL JUEZ

Además, Crespo ha explicado por qué no ratifica ahora las declaraciones que prestó entonces ante la Policía y el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Así, ha relatado que no siguió los consejos de su abogado --después imputado en la causa-- y decidió responder a las preguntas que le formulaban los agentes ya que "no tenía nada que esconder".

Los policías, que ha identificado con sus números de placa (81.067 y 76.134), se comportaron de forma "verbalmente violenta". Asimismo, ha subrayado que tardó unas "80 horas" en pasar a disposición judicial y declarar ante el exmagistrado Garzón.

El considerado 'número dos' de la Gürtel, ha enfatizado también que se enfrentó a un interrogatorio "absolutamente prospectivo" que no pudo comparecer adecuadamente ya que se encontraba "absolutamente agotado".

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