Granados dice que el agente Talamino avisó de que les vigilaban "por efecto de las copas"

 

Granados dice que el agente Talamino avisó de que les vigilaban "por efecto de las copas"

Francisco Granados
EUROPA PRESS
Publicado 22/02/2017 19:47:01CET

En su escrito de defensa por la pieza del "chivatazo" pide que declaren varios periodistas y exalcaldes de Valdemoro

MADRID, 22 Feb. (EUROPA PRESS) -

El exsecretario general del PP de Madrid y 'cerebro' de la trama 'Púnica', Francisco Granados, defiende que el agente de la Guardia Civil José Manuel Rodríguez Talamino, que le avisó de que la Unidad Central Operativa (UCO) de este cuerpo estaba vigilando a su amigo el empresario David Marjaliza, le hizo esta confidencia "por efecto de las copas" y niega que dicha información tuviera la suficiente relevancia para considerar delito su divulgación.

Así se señala en el escrito de defensa, al que ha tenido acceso Europa Press, en el que el exmandatario popular rechaza haber cometido delito alguno frente a la petición de tres años de cárcel que pide para él la Fiscalía Anticorrupción por un presunto delito de aprovechamiento de revelación de secretos.

El escrito del abogado Carlos García de Ceca defiende que para que la información sea delictiva "debe tener importancia como para ser equiparada al secreto que debe venir normalmente regulado, tiene que tener una cierta importancia y su divulgación ser susceptible de causar un daño a la cosa pública". Este daño debe ser además relevante, según la defensa, lo que no ocurre en este caso.

Segun el relato de Granados en la madrugada del día 6 de septiembre de 2014, durante la celebración de las fiestas de Valdemoro (Madrid), se le acercó el agente Rodríguez Talamino -al que no conocía con anterioridad - "el cual, posiblemente por efecto de las copas, después de saludarle, le comentó que había estado ocupado con la instalación de un dispositivo de vigilancia en Pinto". El dispositivo consitía en la instalación de una cámara en un vehículo frente a las oficinas de Marjaliza, de modo que pudiera grabarse a las personas que allí acudían.

La defensa de Granados sostiene que el expresidente regional del PP "se preocupó ante la circunstancia de que la vigilancia pudiera estar centrada sobre su persona", ya que el diario El Mundo había publicado una información sobre su posible tenencia de una cuenta corriente en Suiza.

Por esta razón llamó en repetidas ocasiones a un exagente del instituto armado llamado José Luis Caro Vinagre -conversaciones que fueron grabadas al tener el teléfono intervenido- a quien pidió que se tratara de enterar si la investigación iba contra él "al objeto de adoptar las decisiones oportunas, entre las que estaba la de presentarse para facilitar a través de su declaración en aquel momento los datos que pudieran servir para determinar su situación futura sin tener que esperar, con la inquietud correspondiente", según su versión.

"ANGUSTIA ANTE LO DESCONOCIDO"

Añade la defensa que, "dentro de la situación de tensión en que vivió aquellos días y buscando claridad a la angustia que lo desconocido le procuraba" Granados llamó por teléfono a David Marjaliza para comentarle la información recibida.

El escrito dice también el exagente Caro Vinagre visitó a Granados para decirle que no había podido concretar nada que a él hiciera referencia en relación con dicho operativo porque Rodríguez Talamino no le había ampliado la información.

Afirma además que fue "a través de una consulta en Internet" por la que exmandatario madrileño supo que el Grupo de Delitos contra la Administración se dedicaba a perseguir delitos de corrupción.

Para Granados estos hechos no constituyen ilícito penal alguno. Argumenta que el operativo de vigilancia no iba dirigido contra Granados sino contra el empresario Marjaliza, y que por esta razón es por la que, "posiblemente de forma descuidada el Guardia Civil Rodríguez Talamino al referirse de pasada a sus ocupaciones" hizo mención a su existencia.

Para esta parte, la revelación se explica "en el ambiente festivo y no exento de copas que se correspondía con las fiestas patronales del pueblo en que se encontraban ambas personas", no buscándose revelar un secreto. "Fue un comentario casual, despreocupado no buscado por Granados y desde luego no se transmitió como algo secreto, sino totalmente desprovisto de intención", añade su defensa.

El bien jurídico protegido, en este caso el buen funcionamiento de la Administración pública, "no se vio perjudicado por el desliz que las copas de las fiestas de Valdemoro pudieron provocar, lo cual es humano y comprensible, ya que los sujetos que lo recibieron no eran los destinatarios directos de la fuente de investigación recién puesta en marcha", insiste el letrado de la defensa.

TESTIGOS

Finalmente, la defensa de Granados solicita que durante el juicio por estos hechos declaren Marjaliza, los periodistas Eduardo Inda, Esteban Urreiztieta y Alicia Gutiérrez y los exalcaldes de Valdemoro Jesús Moreno Torres y José Carlos Boza y la empresaria Ana María Ramírez.

El juicio por estos hechos se celebrará contra el exdirigente 'popular', el agente de la UCO José Manuel Rodríguez Talamino y a su asesor de seguridad, en excedencia, José Luis Caro Vinagre ante el Juzgado Central de lo Penal de la Audiencia Nacional.

Se trata de una pieza separada de la trama 'Púnica' en la que se investiga la comisión de delitos contra la Administración Pública, fraude fiscal, falsedad, organización criminal y blanqueo de capitales, se sospechaba de la participación de otros cargos públicos, funcionarios y técnicos --además de Marjaliza y Granados-- en la adjudicación de contratos públicos presuntamente "a cambio de comisiones varias".

Tras ser advertido, según el auto de procesamiento dictado por el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, el que fuera 'número dos' de Esperanza Aguirre en el PP madrileño "desplegó una serie de actuaciones" para comprobar el "grado de veracidad de la fuente y ampliar los datos proporcionados por la misma".

Aún sabiendo por los distintos cargos que había ostentado --como en la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior de la Comunidad de Madrid-- que la ley de funcionarios públicos impone "el deber de sigilo y secreto" de los asuntos que conocen a razón de su cargo, Granados quiso conocer si la investigación que recaía sobre su amigo también se dirigía contra él, destaca el auto del titular del Juzgado Central de Instrucción número 6..

El objetivo era poder adoptar medidas para poner "a buen recaudo su patrimonio de origen ilícito" y alertar a Marjaliza de dicha investigación por lo que partió los fondos "en domicilios de amigos y familiares", añade Velasco. Para ello, Granados llamó a Caro Vinagre para contarle que Rodríguez Talamino se le había acercado para hacerle la advertencia y quería corroborar que efectivamente esta persona era miembro de la UCO, además de ampliar la información recibida.

Así, el instructor considera que el 'chivatazo', que se produjo en la noche del 5 al 6 de septiembre de 2014, "obstaculizó y entorpeció gravemente" el curso de la investigación realizada por la UCO sobre la 'operación Púnica'.

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