La Ciudadela acoge hasta el 13 de mayo la exposición fotográfica 'Genocidio, paisaje y memoria' de Simon Norfolk

Fotografía de la exposición 'Genocidio, paisaje y memoria' de Simon Norfolk
AYUNTAMIENTO DE PAMPLONA
Publicado 23/03/2018 20:08:37CET

PAMPLONA, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

El Pabellón de Mixtos de la Ciudadela acoge desde este viernes y hasta el 13 de mayo el proyecto expositivo 'Genocidio, paisaje y memoria' del fotógrafo de prensa Simon Norfolk.

La muestra ha sido presentada este viernes por la concejala delegada de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Pamplona, Maider Beloki, y el comisario de la exposición, Xosé Garrido.

La exposición incluye una selección de 40 imágenes pertenecientes a cinco series fotográficas, que forman parte de un proyecto más amplio llamado 'Et in Arcadia ego'. Las cinco series están dedicadas a documentar el devastado paisaje por los conflictos de Afganistán, Bagdad, Bosnia, Beirut e Israel/Palestina.

El Museo de Arte Contemporáneo de la Fundación Gas Natural Fenosa produce esta muestra que ya se exhibió en A Coruña, Barcelona, Córdoba y Almería. Puede visitarse en el Pabellón de Mixtos de la Ciudadela de martes a viernes de 18 a 20.30 horas, sábados de 12 a 14 horas y de 18 a 20.30 horas, y domingos y festivos de 12 a 14 horas, aunque a partir del 30 de abril el horario de tarde se retrasa en media hora, ha informado en una nota el Ayuntamiento de Pamplona.

Tal y como ha explicado el comisario de la exposición, Xosé Garrido, "la obra de Norfolk es necesaria para reflexionar y empezar a pensar en unos tiempos de vorágine y discursos mediáticos cada vez más urgentes y estériles". Las fotografías que se presentan en esta exposición corresponden a varios trabajos que Simon Norfolk ha venido produciendo desde el 11-S. Fruto de aquel acontecimiento y sus consecuencias "surge una reflexión en torno a los conceptos de imperio, historia y memoria".

Según la formulación de Norfolk, "todo imperio en su momento de decadencia y desmoronamiento, deja detrás de sí las huellas de su esplendor, ahora convertidas en históricas ruinas. De la atenta mirada a toda esta arqueología se pueden sacar conclusiones válidas para la construcción de la memoria histórica".

Garrido ha explicado que la obra de Norfolk documenta fotográficamente los edificios, las calles vacías, los espacios devastados, orografías y restos de la acción bélica, en aquellos lugares donde se ha intervenido militarmente en los últimos ocho años. "Son auténticos paisajes después de la batalla que delatan la barbarie y lo absurdo de la guerra. El artista se enfrenta en su obra a un gran problema, a uno de los mayores conflictos éticos que encierra la fotografía que tiene como materia de trabajo los lugares que han sido víctima de la acción militar: el de cómo mostrar la belleza de la crudeza y la destrucción articulando un dialogo respetuoso entre información, dolor y estética", ha señalado.

En este sentido, el comisario de la exposición ha apuntado que Norfolk y su obra "forman parte, sin lugar a dudas, de una clase de nuevo documentalismo fotográfico que maneja el concepto, desarrollado por David Campany, de la fotografía tardía". Porque Norfolk "no fotografía la huella de un acontecimiento, sino más bien la huella de la huella de un acontecimiento. Se trata de una fotografía del pasado inmediato, una forma de mirar sobre lo acontecido que ayuda a empezar a construir la memoria contemporánea".

Es también, ha continuado Xosé Garrido, "una fotografía de mirada pausada, lenta y que en la mayoría de los casos se inspiran, apropiándose de los cánones de representación, en determinadas escuelas o autores de periodos clásicos de la pintura". Simon Norfolk, en sus escritos, enuncia todo un manifiesto acerca de su manera de entender la ruina clásica y su representación plástica a lo largo de la historia. En particular centra su atención en el clasicismo francés del XVII y se detiene en las pinturas de Nicolas Poussin y Claude Lorraine.

Paisajes con escenas pastoriles que tiene como marco naturalezas idealizadas, en las que siempre hay ruinas clásicas enmarcando la escena. Considera estas obras como "metáforas de la decadencia de las civilizaciones y de la vanidad de los Imperios" y se plantea la necesidad de "reflexionar sobre lo que significan las nuevas ruinas que la conocida y hegemónica acción militar actual, deja a su intervención en los diferentes lugares del mundo".

Las fotografías de Norfolk guardan no pocas similitudes con el trabajo de Gabriele Basilico, Beirut, al respecto del cual su autor declaraba que las imágenes que había tomado en la capital libanesa pretenden "contribuir, mediante el testimonio de la locura humana, a la construcción de la memoria histórica". Idéntico objetivo se puede rastrear en la obra del fotógrafo inglés, apunta el comisario de la exposición.

SIMON NORFOLK

Nacido en Lagos (Nigeria) en 1963, Simon Norfolk estudió Filosofía y Sociología en las universidades de Oxford y Bristol. Después de realizar estudios de fotografía documental en Newport, Gales del Sur, trabajó para varias publicaciones hasta 1994. Es aproximadamente a partir de este momento cuando abandona el fotoperiodismo y comienza a centrar su interés en la fotografía de paisaje. Ha publicado varios libros con su obra entre los que destacan 'For Most Of It Have No Words: Genocide, Landscape, Memory' (1998), 'Afganistán: Chronotopia' (2002) que ganó el European Publishing Award for Photography (y que ha sido publicado en nuestro país) y su más reciente libro 'Sangre', que se publicó en 2005. Cuenta con numerosas exposiciones individuales de su obra y ha recibido una gran cantidad de premios y reconocimientos a lo largo de su trayectoria. Su trabajo aparece regularmente en el New York Times Magazine y The Guardian. Actualmente reside entre Brighton y Londres.

Su obra se caracteriza por tener al paisaje como tema principal y desarrollar una meticulosa técnica basada en la obtención de imágenes con la tradicional cámara de placas. Sus imágenes muestran paisajes de espacios desolados o, frecuentemente, arrasados por la acción bélica del hombre. La construcción de la imagen utilizando cánones que la ponen en relación directa con determinada tradición romántica que encuentra la belleza en la representación de cierta miseria, la frecuente ausencia de la figura humana, o la deliberada acción del fotógrafo de construir sus paisajes a partir de escenarios configurados en función de su aparente desorden, son algunos de los rasgos que mejor definen la obra de Simon Norfolk.