Diez días de octubre que cambiaron... ¿qué?

 

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Fernando Jáuregui

Diez días de octubre que cambiaron... ¿qué?

Publicado 01/10/2016 8:00:30CET

MADRID, 1 Oct. (OTR/PRESS) -

La famosa obra de John Reed, referente a la revolución rusa de octubre de 1917, 'diez días que cambiaron el mundo', me viene al pelo para titular este comentario, que piensa, precisamente, en la 'revolución' que, necesariamente, vamos a vivir en las estructuras políticas españolas desde este sábado, comité federal del PSOE, hasta que, el día 31, acabe el plazo para lograr una investidura y haya que convocar elecciones. Vamos a tener un octubre de infarto, que tendrá una indudable influencia en el porvenir de España, y lo digo con temor, pero también con esperanza.

Ignoro si la revolución, que debe detener el peligro de unas terceras elecciones este año, se producirá en diez días, en algo menos o en algo más. Pero los cambios se inician este mismo sábado con lo que pueda ocurrir en el PSOE, que no olvidemos que es el segundo partido de este país, aunque a veces parezca que han resignado esta responsabilidad, y se continuarán en una próxima sesión de investidura, que supongo que, a trancas y barrancas, consagrará a Rajoy como inestable nuevo/viejo presiente el Gobierno de la cuarta potencia de la Unión Europea. Y no habrá, claro es, terceras elecciones, laus Deo.

Los cambios han de ser profundos, porque ha de garantizarse una voluntad reformista que signifique que quienes nos gobiernan entiendan que hemos entrado en una segunda transición, cosa que parece que, hasta ahora, no se ha entendido ni en el Gobierno en funciones ni, mucho menos, en el principal partido de la oposición, que ya vemos cómo anda. O, mejor, cómo se estanca.

No hace falta ser adivino profesional para certificar que va a ser un octubre de alto voltaje. En el que se pondrán a prueba las auténticas cualidades y efectos de eso que ha dado en llamarse clase política. Hasta ahora, lo que una parte de esa clase está demostrando es que es más apta para la crónica de sucesos, o casi de tribunales, que para el análisis político, y me estoy refiriendo, para que nadie se confunda, exclusivamente a este Partido Socialista que, liderado, o tal vez ya no, por Pedro Sánchez, está cubriendo de oprobio el propio sagrado concepto de respeto al ciudadano al que sus representantes deben servir. Y que no me hablen, por favor, de lucha ente 'derechas' e 'izquierdas'. Eso está bien para los tiempos en los que Reed escribía sus crónicas, para la Rusia que dejaba de ser zarista, de las peleas ente Kerenski y Lenin. Ahora, por favor, ya no más de eso.

La 'revolución de octubre' que yo quiero para mi país es la de la tranquilidad, del progreso, la mayor justicia social y la reforma de una legislación que se nos ha quedado vieja; la del diálogo con todos los territorios, evitando riesgos secesionistas. Quiero, más bien, una 'evolución de octubre', más que una revolución, si es posible. Y, sobre todo, quiero que sirva para algo más que para seguir destruyendo un país que merece unos aspirantes a representarle algo mejores. Por favor, déjenlo ya. Déjalo ya.

OTR Press

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