Para Rajoy, panorama de color de rosa, pese a todo

 

Para Rajoy, panorama de color de rosa, pese a todo

Publicado 30/04/2017 8:00:30CET

MADRID, (OTR/PRESS)

Regresó Mariano Rajoy de su periplo americano encontrando, a su regreso, un panorama multicolor: el negro del dinero evadido a la legalidad por los de la 'trama Lezo'; el morado de la moción de censura que Podemos amenaza con presentar aunque nunca podrá, presumiblemente, hacerlo; el rojo de un PSOE que sigue a lo suyo, en la carrera electoral interna; el turbio de las cosas que cada día ocurren en la Cataluña esa en la que, al fin, un Pujol ha ido a parar a la cárcel y, en cambio, Puigdemont no ha podido ir a parar a Marruecos, porque no tiene quien le reciba... Bueno, claro, y se ha encontrado con el panorama verde, rojo y blanco, ikurríñico, si así puede decirse, de esa casi promesa de que los nacionalistas vascos apoyarán los Presupuestos para este año. Gracias, me parece, a la negociación personal, casi desde el avión de regreso, del propio Rajoy, que desbloqueó, dicen, los últimos flecos para lograr la aquiescencia del PNV, sean cuales fueren tales flecos, que posiblemente no llegaremos a saberlo con certeza nunca.

Así que, todo sumado, yo diría que el inquilino de La Moncloa, a punto de embarcarse en otro importante viaje, esta vez a Bruselas, puede ver el panorama casi de color de rosa. Primero, porque en el 'caso Lezo' ve pasar ante su puerta el cadáver de otro enemigo, el del ex presidente madrileño Ignacio González, que en su caída se ha llevado por delante a otra vieja competidora de Rajoy, Esperanza Aguirre; así que puede que este 'affaire' no le resulte tan desfavorable a Rajoy como algunos quisieran.

Segundo, porque el proyecto saltimbanqui de moción esgrimida por Pablo Iglesias no puede sino hacer sonreír al presidente, que ha visto cómo las demás fuerzas rechazaban el 'plan loco' del podemita.

Tercero, porque todo lo que desgaste al independentismo catalán refuerza al Gobierno central.

Cuarto, porque en el PSOE no se avizora una solución de concordia, aunque, para Rajoy, mala noticia sería que su odiador Pedro Sánchez resultase elegido en las primarias internas de ese partido, cosa que se analiza como improbable.

Y quinto, porque se ha dado el primer paso, quizá el más importante, para desbloquear las cuentas del Estado para 2017, lo que no deja de ser un buen precedente para lo que pueda ocurrir con los Presupuestos para 2018. Supongo que, entre los motivos de satisfacción del presidente, ha de encontrarse el que todos le achaquen una intervención decisiva para desbloquear unos Presupuestos que son necesarios para la normal marcha económica del país, que no parece ser demasiado mala. ¿Que habrá que hacer nuevas concesiones en las partidas del cupo y tal vez, aunque no se diga, acercar a los presos de ETA a cárceles vascas? Muy probablemente. Pero la Legislatura bien vale una mesa... de negociación. Ojalá se pudiese transar con el nacionalismo (bueno, separatismo) catalán de manera tan directa como con los vascos de Urkullu; ya cedería yo, ya, un pacto fiscal con la Generalitat, con su cupo y su concierto; y eso es, además, lo que probablemente acabará ocurriendo.

Sí, es verdad que ha habido errores en la sinuosa política de los fiscales; que la comparecencia parlamentaria del 'número dos' de Interior, un político honrado y bisoño en estas lides, para explicar algo de lo que podría haber salido airoso, fue lo más parecido a un desastre. Y es verdad que el propio Rajoy se recrea en las suertes haciendo demasiado la estatua o parodiando a los monos sabios, que ni ven, ni oyen, ni hablan. ¿Qué menos que una comparecencia -pero de las 'de verdad'_ del presidente ante los medios para hablar extensamente del 'caso Lezo', de las salpicaduras de la Gürtel, de la Púnica, de la sede de Génova, de cómo anda Bárcenas, de...? Tendrá, en todo caso, que hacerlo y, por tanto, mejor sería que lo hiciese a petición propia: saldría con bien del lance, mientras todo lo que se les ocurra a los portavoces de la oposición sea preguntar de qué hablaron el secretario de Estado de Interior y el presunto delincuente hermano de un presunto delincuente, o convocar a una moción de censura contra el presidente a la que no se adhiere nadie o exigir su dimisión para expiar casos que a él le tocan de refilón.

Así que a Rajoy, a quien los suyos le interpretan las encuestas en clave de que puede que la corrupción le pase factura a Fillon en Francia, pero no a él en España, se le ve relajado y seguro del futuro. De su futuro, al menos. Está, da la impresión, en el séptimo cielo, que, como se sabe, es de color azul tirando a pálido, como el logo del charrán del PP.

OTR Press

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