La caída de un mito

Publicado 10/04/2018 8:00:32CET

MADRID, 10 Abr. (OTR/PRESS) -

Lula da Silva ha sido uno de los líderes políticos más importantes de América Latina y no solo de aquella región, sino que su figura política era tenida en cuenta y respetada en el resto del mundo.

Les reconozco que estos días me he sentido sobrecogida al ver la imagen de Lula convertido en un anciano de aspecto frágil, tozudo y asustado a la vez, con el rostro salpicado de estupor, como si no pudiera terminar de creerse lo que le esta pasando.

Él, que ha sido tan respetado y que, aún hoy, cuenta con el favor de miles y miles de brasileños es acusado nada menos que de corrupción lo que le ha llevado a entrar en prisión..

Sus opositores le acusaron de haber aceptado un apartamento triples en Sao Paulo a cambio de haber favorecido contratos de Petrobasa través de la constructora OAS. Los jueves han dado valor a las acusaciones del ex presidente de OAS señalando a Lula.

Que a Lula le tenían ganas los sectores más reaccionarios de Brasil es más que evidente como también lo es que cuando gobernó no se olvidó de los suyos, es decir de los desherados de Brasil, de las clases desfavorecidas, y que sus gobiernos hicieron políticas sociales y además tuvieron éxito económico.

Brasil durante el mandato de Lula se coloco a la cabeza de los países emergentes, era un ejemplo a seguir. Pero nadie ejerce el poder impunemente y si bien miles de personas apoyaron en su día y continúan apoyando a Lula de Silva, este dejó un reguero de enemigos poderosos que también lograron descabezar a su sucesora, Dilma Rousseff.

Da lo mismo que muchos de los que han procurado la caída de Lula y de Rousseff, sean políticos corruptos, lo cierto es que han ganado la batalla y hoy el ex presidente más carismático y seguramente querido que ha tenido Brasil, han logrado convertirle en un ídolo hecho pedazos.