La Fundación Aquae y la UNED analizan 152 yacimientos milenarios en la Península Ibérica

Termas romanas de Maliaño
AYUNTAMIENTO - Archivo
Publicado 16/07/2018 13:42:05CET

   MADRID, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

   La Fundación Aquae y la UNED han analizado 152 yacimientos milenarios relacionados con el culto a las divinidades de las aguas y el termalismo medicinal en la Península Ibérica a través de la obra 'Aguas mineromedicinales, termas curativas y culto a las aguas en la Península Ibérica (desde la Protohistoria a la Tardoantigüedad)'.

   Esta publicación ha radiografiado en detalle estos 152 yacimientos que incluyen una introducción general que los contextualiza; datos referidos a la época prerromana; así como datos de la época romana, ya sean inscripciones, hallazgos, numismáticos (monedas) o restos arquitectónicos. Según apunta la fundación, "siempre que ha sido posible" también se han especificado la composición y la temperatura del agua de las sugerencias analizadas.

   Según ha explicado la arqueóloga Carme Miró, una de las principales autoras de esta obra, "la evolución geológica determina la aparición, y también la desaparición, de manantiales con temperaturas y composiciones químicas diversas, que otorgan a estas fuentes un carácter especial, que propicia su utilización con fines curativos o religiosos. Este uso arranca desde la remota Antigüedad y se mantendría, en numerosos ejemplos, hasta nuestros días".

   El estudio detalla que los elementos que definían la ciudad en la época romana eran la existencia de termas (con fines lúdicos e higiénicos) y precisa que, en el caso de las termas medicinales o curativas, se edificaban donde brotaba el agua. "Por eso, no podemos olvidar que el hecho que determina la localización de estas termas medicinales es su proximidad al manantial que las alimenta", subraya Miró.

   Asimismo, algunas termas curativas propiciaban la construcción de asentamientos en los que se llevaban a cabo los tratamientos y se alojaba a enfermos y a sus acompañantes y, seguramente, también a médicos y sacerdotes, al mismo tiempo que impulsaban una red de caminos de acceso a estos enclaves. En estos casos, el agua era el ingrediente imprescindible para aplicar, trabar y administrar los hongos, barros y hierbas curativas mediante emplastos, pomadas, fangoterapia, maceraciones e infusiones.

   De esta manera, según la Fundación Aquae, esta clase de complejos termales suponían la aparición de nuevos enclaves que "modificaban" el paisaje antiguo, propiciando el surgimiento de núcleos urbanos estructurados en torno al establecimiento termal, como en Caldas de Montbui (Barcelona), o en Aquae Flaviae, en Chaves (Portugal). "Algunos de estos lugares con manantiales de aguas a altas temperaturas, en función de su aprovechamiento, eran conocidos con la denominación 'Aquae' o 'Aquae Calidae'", señala María Jesús Peréx, doctora en Historia Antigua y una de las autoras de esta publicación.