El Papa pide en Cracovia acoger a los refugiados y esperanza para alcanzar un clima de respeto y diálogo constructivo

Actualizado 27/07/2016 18:37:29 CET

CRACOVIA, 27 Jul. (del enviado especial de Europa Press José María Navalpotro) -

El Papa Francisco ha realizado un llamamiento para atender a los refugiados al tiempo que ha pedido defender toda vida humana a su llegada a Cracovia para participar en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que reúne a miles de jóvenes en la ciudad polaca hasta el próximo domingo 31 de julio. En todo caso, ha invitado a los polacos a "mirar con esperanza" hacia el futuro y a las cuestiones que ha de afrontar porque favorece un "clima de respeto" entre todos los componentes de la sociedad y un "diálogo constructivo" entre las diferentes posiciones.

Así, Francisco ha reclamado disponibilidad para acoger a los que huyen de las guerras y del hambre y solidaridad con los que están privados de sus derechos fundamentales, incluido el de profesar libremente y con seguridad la propia fe". "También se deben solicitar colaboraciones y sinergias internacionales para encontrar soluciones a los conflictos y las guerras, que obligan a muchas personas a abandonar sus hogares y su patria", ha recalcado.

En la misma línea, el Papa ha repasado el fenómeno de la emigración polaca que requiere "un suplemento de sabiduría y misericordia para superar los temores y hacer el mayor bien posible". "Se han de identificar las causas de la emigración en Polonia, dando facilidades a los que desean regresar", ha instado.

DEFENSA DE LA VIDA

Por otro lado, ha realizado un elogio a "las políticas sociales en favor de la familia, el primer y fundamental núcleo de la sociedad, para apoyar a las más débiles y las más pobres, y ayudarles en la acogida responsable de la vida". "La vida siempre ha de ser acogida y protegida _ambas cosas juntas: acogida y protegida_ desde la concepción hasta la muerte natural, y todos estamos llamados a respetarla y cuidarla", ha recalcado.

Además, ha advertido de que es responsabilidad del Estado, de la Iglesia y de la sociedad acompañar y ayudar a quien se encuentre en situación de grave dificultad, para que nunca sienta a un hijo como una carga, sino como un don, y no se abandone a las personas más vulnerables y más pobres.

En su primer discurso en tierras polacas, el Santo Padre se ha referido nada más empezar a San Juan Pablo II, cuyo rostro está onmipresente en los estandartes de las calles de Cracovia. "A él le gustaba hablar de una Europa que respira con dos pulmones: el sueño de un nuevo humanismo europeo está animado por el aliento creativo y armonioso de estos dos pulmones y por la civilización común que tiene sus raíces más sólidas en el cristianismo", ha señalado.

El Pontífice argentino se ha referido también al 1050 aniversario del bautismo de Polonia al destacar que ha sido un momento "intenso" de unidad nacional, "confirmando cómo la concordia, aun en la diversidad de opiniones, es el camino seguro para lograr el bien común de todo el pueblo polaco". En esta línea, ha recordado los 50 años del perdón ofrecido y recibido recíprocamente entre el episcopado polaco y el alemán tras la Segunda Guerra Mundial o la declaración conjunta entre la Iglesia Católica en Polonia y la ortodoxa de Moscú.

A las 15,50 horas, el vuelo A321 de Alitalia que transportaba al Pontífice ha aterrizado en el aeropuerto Juan Pablo II de Cracovia para dar inicio a su primer viaje oficial a Polonia de Francisco. El Santo Padre ha recibido al pie de la escalerilla el saludo cordial del presidente Andrzej Duda y de su esposa Agata, así como del cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia.

Tras escuchar los himnos nacionales, el Papa ha saludado a la primera ministra Beata Szydlo y a las autoridades civiles y religiosas. A continuación, en medio del entusiasmo de los pocos peregrinos a quienes han permitido acercarse al aeropuerto, se ha dirigido en un Wolkswagen Golf al castillo de Wawel, centro histórico de Cracovia y de los Reyes de Polonia, donde ha mantenido un encuentro con las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

Tras sus palabras, el Santo Padre ha mantenido un breve encuentro con el presidente Duda. Posteriormente, se ha dirigido a la catedral y ha rezado ante la tumba de san Estanislao, donde también se exhiben reliquias de San Juan Pablo II.