Archivo - El Hospital Virgen de las Nieves ofrece terapias avanzadas a los pacientes con Párkinson. - JUNTA DE ANDALUCÍA - Archivo
SEVILLA 10 Abr. (EUROPA PRESS) -
Andalucía ofrece a los más de 37.000 andaluces con un diagnóstico de Párkinson (37.568 en concreto) opciones terapéuticas avanzadas para los casos más complejos entre las que destacan la Estimulación Cerebral Profunda, una técnica neuroquirúrgica para abordar los trastornos del movimiento en la que el Hospital Virgen de las Nieves de Granada es centro de referencia nacional; los ultrasonidos focalizados de alta intensidad en el Hospital Reina Sofía de Córdoba y el GammaKnife --radiocirugía avanzada-- del Virgen de las Nieves.
Con motivo del Día Internacional del Párkinson, que se celebra este sábado 11 de mayo, la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía ha recordado que el Párkinson es "una enfermedad neurodegenerativa compleja, progresiva y con un impacto muy amplio sobre la autonomía, la vida cotidiana, el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas". En este sentido, ha destacado que en este abordaje multidisciplinar e integral "resultan esenciales la rehabilitación, la fisioterapia, la terapia ocupacional, la logopedia, la terapia deglutoria, la dietética y también el apoyo psicológico y social".
Aunque el Párkinson se ha asociado tradicionalmente a síntomas motores como el temblor o la rigidez, se trata de una enfermedad neurodegenerativa compleja cuyo diagnóstico precoz continúa siendo uno de los principales desafíos clínicos. Afecta a más de 10 millones de personas en todo el mundo y, en sus fases iniciales, puede manifestarse de forma sutil y poco específica.
El diagnóstico se basa fundamentalmente en la evaluación clínica, pero en muchos casos los signos tempranos pueden pasar desapercibidos o confundirse con otras patologías, lo que retrasa el abordaje terapéutico y complica la toma de decisiones. En este contexto, la Medicina Nuclear y las técnicas de neuroimagen funcional están adquiriendo un papel complementario cada vez más relevante. "El diagnóstico clínico sigue siendo fundamental, pero las técnicas de Medicina Nuclear nos permiten detectar alteraciones cerebrales de manera precoz y confirmar el diagnóstico cuando existen dudas", explica María Nieves Cabrera Martín, presidenta del grupo de trabajo de Neuroimagen de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (Semnim).
Los síntomas del Párkinson son variados y no siempre se manifiestan de forma típica. Aunque los signos motores más característicos incluyen el temblor en reposo, la lentitud de movimientos (bradicinesia), la rigidez muscular y la inestabilidad postural, la enfermedad también puede presentar síntomas no motores, como trastornos del sueño, alteraciones cognitivas o cambios en el estado de ánimo, que en algunos pacientes aparecen incluso antes que los síntomas motores.
Más allá de la clínica, el Párkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo caracterizado por la pérdida de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra, una región del cerebro clave en el control del movimiento. Esta alteración provoca un déficit de dopamina y es precisamente esta la alteración que detectan las técnicas de Medicina Nuclear, que mediante estudios SPECT y PET permiten evaluar de forma objetiva el funcionamiento del sistema dopaminérgico y el metabolismo cerebral, aportando una base diagnóstica cuando la clínica no es concluyente.
Desde la Junta de Andalucía reconocen el "papel imprescindible de las asociaciones de pacientes y familiares, que realizan una labor de acompañamiento, orientación, rehabilitación y apoyo social de enorme valor". Para el consejero de Sanidad, Antonio Sanz, "el movimiento asociativo es una pieza esencial para complementar la atención sanitaria, ofrecer rehabilitación, orientación, apoyo psicológico y social además de acompañamiento a las familias y soporte a las personas cuidadoras".
Por último, el titular andaluz de Sanidad ha asegurado que "debemos seguir avanzando en una mejor coordinación asistencial, un manejo más integral de la enfermedad y en la generalización de las terapias no farmacológicas, sin olvidar el necesario apoyo a las personas cuidadoras y el impulso a la investigación, para responder mejor a una enfermedad cuya prevalencia sigue creciendo".