Loyola prevé una desaceleración hasta el 2,1% del PIB andaluz para 2019 y una tasa de paro del 21,5-22%

Manuel Alejandro Cardetene y Laura Padilla de Loyola Andalucía
EUROPA PRESS
Actualizado 19/10/2018 14:02:08 CET

SEVILLA, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

El PIB en Andalucía disminuirá hasta el 2,1 por ciento en 2019, lo que representa una décima menos que el dato nacional (2,2%) y supone una bajada con respecto a 2018, que se estima que cierre en 2,5 por ciento, según el decimocuarto informe Loyola Economic Outlook de la Universidad Loyola Andalucía, presentado este viernes en la sede de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA).

En términos de empleo, el aumento del número de ocupados en 2018 se sitúa en torno al 2,2 por ciento, lo que supone dos décimas menos que la media nacional, mientras que la previsión para 2019 se sitúa en el 1,6 por ciento.

Por su parte, la tasa media de paro continuará elevada, cerrando el ejercicio de 2018 en torno al 22,7 por ciento, teniendo en cuenta que la tasa anual se sitúe sobre el 23,3 por ciento. La previsión para 2019 experimenta "una ligera mejora", según ha explicado el catedrático de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, Manuel Alejandro Cardenete, que ha estimado que se moverá en un intervalo entre el 21,5 y 22 por ciento y supondría una disminución entre 1,3 y 1,8 puntos respecto al año anterior.

En cuanto a los precios, el IPC andaluz registrará tendencias similares a la media nacional, con un aumento anual en torno al 1,6 por ciento al cierre de 2018 y un 1,8 por ciento en 2019. "Nos vamos enfriando y el año que viene nos enfriaremos aún más que en el resto de España porque Andalucía exagera los movimientos en ciclos económicos, motivado por la alta dependencia de la demanda agregada al sector servicios, muy vulnerable a los ciclos económicos", ha apuntado.

PRESUPUESTOS ANDALUCES

Preguntado por si los presupuestos andaluces para 2019 pueden compensar la desaceleración económica, Cardenete ha asegurado que es "muy precipitado" que se aprueben en el primer trimestre del año, si bien ha añadido que si la actual presidenta de la Junta, Susana Díaz, es reelegida en las urnas como jefa del Ejecutivo andaluz y mantiene la defensa del carácter expansivo de la economía podría compensar dicha desaceleración.

En este sentido, ha advertido de que el consumo privado y el sector exterior están cayendo, por lo que ha señalado que si se incrementa el gasto público "sí podría compensarse la desaceleración" económica. "El problema es que esta decisión política-económica del gasto público tiene un montante que no es lo suficientemente grande a nivel regional como para compensar todo lo negativo de la fiscalidad que, además, no es competencia de la Junta", ha afirmado.

De hecho, ha manifestado que en estos momentos las previsiones de inversión del Gobierno andaluz apenas superan los mil millones de euros y "su grado de ejecución no llega al 50 por ciento", por lo que ha añadido que "en un escenario muy positivo, con una ejecución del gasto público de 1.400 millones de euros, se amortiguaría la desaceleración aunque implicaría generar más deuda pública". "Andalucía debería aprovechar la recaudación, quitar deuda pública y evitar que siga creciendo el déficit", ha aconsejado.

En esta línea, ha lamentado que los partidos políticos que concurren a las elecciones andaluzas no contemplen en sus debates reflexiones sobre la desaceleración económica de la comunidad, ni soluciones para atajarla.

"NO SE REFORMARÁ LA FINANCIACIÓN DE LAS CCAA EN 2019"

Sobre la reforma del sistema de financiación autonómica, Cardenete ha vaticinado que no se va a producir en 2019, por lo que "la economía no se va a ver afectada" en este sentido. "El Gobierno central con la debilidad parlamentaria que presenta no tiene capacidad en estos momentos para hacer frente a una reforma de la financiación autonómica", ha afirmado, al tiempo que ha indicado que en el caso de que se aprobara el próximo año, no entraría en vigor hasta 2020.

Por último, preguntado por la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), ha argumentado que en una economía de servicios, donde el tejido productivo en el caso de Andalucía está formado en un 98 por ciento por pequeñas y medianas empresas (pymes) e incluso micro empresas, implica un incremento de los costes de la empresa de un 22 por ciento "de hoy para mañana".

"El tejido productivo andaluz está formado por el empresario y uno o dos trabajadores, por lo que si aumenta de repente el SMI se incrementa también la mano de obra ocasionando una reescala automática que impulsa un alza generalizada de salarios que tiene que pagar el empresario, que puede verse abocado al despido o a la economía sumergida", ha explicado y ha añadido que "hay que tener cuidado con los instrumentos de política económica en mercados tan frágiles como el español porque lo único que genera es mayor ineficiencia".

ECONOMÍA NACIONAL

A nivel nacional, según este informe, la previsión del PIB anual para 2018 sufre una revisión "a la baja" con respecto a la anterior previsión --dos décimas menos-- como consecuencia de la desaceleración económica, hasta el 2,7 por ciento. La previsión de crecimiento del PIB para 2019 se estima en el 2,2 por ciento.

En cuanto a la evolución del empleo, el informe prevé un crecimiento del número de ocupados del 2,4 por ciento para 2018 y una "cierta moderación" en 2019 (1,6%). Por su parte, la tasa de paro para todo 2018 se situará en el 15,2 por ciento, mientras que se estima que en 2019 disminuya hasta el 14 por ciento "si se consolida la actual tendencia del mercado de trabajo, muy condicionado por el sector turístico".

Respecto al IPC, la previsión apunta a una subida de precios a final de ejercicio del 1,6 por ciento y se prevé un mayor aumento para 2019 (1,8%), por la finalización del programa de compra de activos del Banco Central Europeo (BCE) y la "probable subida de los tipos de interés".

En la presentación de este informe, también ha participado la profesora del departamento de Economía de la Universidad Loyola Andalucía, Laura Padilla, quien ha constatado la "clara desaceleración" que presenta la economía desde 2016 y ha vaticinado que se estancará en 2019.

En este sentido, ha explicado que en los últimos años el consumo de los hogares españoles ha experimentado una desaceleración desde 2015 que, junto a un aumento del peso de la inversión, puede seguir incrementándose. En concreto, el estudio estima una tasa de crecimiento del 2,2 por ciento en 2018 --cinco décimas por debajo del PIB--, si bien en 2019 podría suponer una moderación situándose en torno al 1,8 por ciento.

No obstante, Padilla ha apuntado a un comportamiento "bastante negativo" de la demanda externa para 2019, por lo que ha pedido estar atentos a la imposición de aranceles del comercio internacional en los próximos meses.

ECONOMÍA INTERNACIONAL

A nivel mundial, el crecimiento sigue siendo sólido gracias al comportamiento del comercio, el consumo y la inversión privada, si bien comienza a moderarse por el aumento de la incertidumbre política en países como Italia, la guerra comercial entre Estados Unidos, la Unión Europea y China, y la vulnerabilidad de algunas economías emergentes como Brasil, Indonesia, India o Argentina.

En Estados Unidos, el crecimiento se aceleró en el segundo trimestre del año por la demanda interna, el mercado exterior y el buen comportamiento de las exportaciones. En la Eurozona, se atisban signos de desaceleración, mientras que la economía japonesa creció gracias al consumo privado y al aumento de las exportaciones y la inversión.