SEVILLA 4 Nov. (EUROPA PRESS) -
Siete artistas andaluces con diferentes discapacidades físicas trabajan pintando cuadros con la boca y con el pie a través de las becas y sueldos que la asociación de 'Pintores con la Boca y con el Pie' les proporciona mensualmente "en función del nivel de calidad de sus obras".
María del Carmen Bernal, Cristóbal Moreno, José Morillo, Manuel Parreño, Alejandro Pinazo, Virginia Polo y Victoria Rodríguez son los siete artistas que, debido a accidentes o enfermedades congénitas, están repartidos por la comunidad andaluza --Málaga, Cádiz, Córdoba, Huelva-- y hacen de sus pies o bocas la función de sus manos.
En declaraciones a Europa Press, el director de la asociación en España, Ricardo Charfole, explicó que el principal cometido de la asociación es "recaudar dinero a través de la venta de los cuadros que realizan los artistas en forma de calendarios o de tarjetas de Navidad para, de este modo, conceder becas y sueldos" a los 800 artistas que la asociación tiene repartidos por todo el mundo.
Esta sociedad, que se ha constituido en un movimiento artístico internacional estando presente en la actualidad en 72 países, pretende que con estas becas y sueldos cada uno de los artistas, desde su domicilio, se encargue de comprar todo el material necesario de pintura, además de costearse las clases de formación "para que pueda ir perfeccionando su técnica y mejorando académicamente para alcanzar así un mayor sueldo".
Para Charfole, uno de los propósitos que se ha marcado la asociación es dar a las personas discapacitadas que estén interesadas en iniciarse en el mundo del arte o en mejorar su técnica "apoyo moral y financiero para que puedan desarrollarse como artistas".
En concreto, el director de la agencia aseguró que la venta de los productos de los artistas se hace por correspondencia. Es decir, se envía un paquete con la colección completa de tarjetas a los colaboradores y a una serie de potenciales colaboradores para que seleccionen las de mayor calidad y, con esos ingresos, la asociación concede las becas y los sueldos a cada uno de los artistas.
Pero más allá de las aportaciones económicas, para estos artistas pertenecer a esta organización y tener una ocupación laboral supone tener un "aliciente y una actividad en la vida", según declaró a Europa Press la artista gaditana María del Carmen Bernal, que, debido a un accidente en el año 1988 que le dejó tetrapléjica, empezó a realizar las actividades de pintura y dibujo con la boca, algo que, en principio, surgió como una terapia ocupacional y posteriormente se convirtió en una "seria vocación" que le ayuda a forjarse "un futuro como artista y encontrar una nueva ilusión y un ansia de superación".
UN ALTO NIVEL DE EXIGENCIA
Entre los integrantes de la asociación se diferencian dos figuras esenciales como son los becarios y los miembros. Los integrantes en régimen de beca son aquellos que tienen un nivel muy bajo y, por ello, la asociación les concede una ayuda mensual por tres años "bastante interesante y personalizada, ya que cada artista recibirá una u otra cantidad en función de su calidad".
Charfole explicó que para pasar de un estado a otro la asociación tiene un jurado independiente en su sede central de Suiza formado por siete artistas profesionales no discapacitados que van evaluando las obras de todos los artistas y la progresión de cada uno de ellos. Así, cuando este jurado observa que un artista ha adquirido un nivel similar al de cualquier artista profesional que pinte con las manos, es decir, que su obra es de un nivel equiparable con el de un profesional, entonces pasa a la categoría de miembro. Esta posición dentro de la asociación "supone tener un sueldo de por vida bastante elevado, pinte o no pinte, además de una serie de bonos en función de si sus trabajos son seleccionados por las editoriales para ser reproducidos".
Asimismo, aseguró que el nivel de exigencia por parte del jurado es "muy importante" y que, en el caso de la beca, si durante los tres años un becario "no ha demostrado su evolución y deja de mandar cuadros es posible que la beca sea cancelada". En concreto, en Andalucía hay cinco artistas en régimen de beca y otros dos integrantes que ya han conseguido alcanzar un nivel comparable al de cualquier profesional de la pintura.
A este respecto, el artista onubense y fundador de la asociación en el año 1956, Manuel Parreño, de 68 años de edad, manifestó que lo que más le llamó la atención de la asociación de 'Pintores con la Boca y con el Pie' es que "es una organización seria que exige un nivel lo suficientemente ajustable en cuanto a arte y técnica y eso me demostró que cualquiera no puede formar parte de ella".
Parreño enfermó a los siete meses de nacer de polio, por lo que sus brazos y manos quedaron paralizados y se vio obligado a realizar distintas tareas con los pies desde niño. A muy temprana edad sintió su vocación de pintor y mediante su iniciativa propia y las clases en la escuela de Bellas Artes de Sevilla desarrolló sus técnicas de dibujo y pintura.
Actualmente este artista onubense cuenta con más de 15 premios internacionales y otros tanto nacionales, compitiendo en un 30 por ciento con artistas físicamente capacitados y "eso me demuestra que mi pintura es buena". "Presumo de ser pintor y no me tengo por un minusválido en cuanto a las facultades físicas porque para mí mis pies son mis manos", subrayó.