Una muestra recupera la memoria y vinculación con Osuna del poeta del 27 Pedro Garfías

Publicado 31/05/2019 16:51:07CET

SEVILLA, 31 May. (EUROPA PRESS) -

El Ayuntamiento de la localidad sevillana de Osuna, en colaboración con la Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla, ha abierto al público en la entidad provincial la exposición 'Pedro Garfias. Cincuenta años después (1967-1917)', una muestra comisariada por el catedrático de Literatura Española José María Barrera, que trata de acercar al espectador la trayectoria biográfica y literaria de este integrante destacado de la Generación del 27, sin un reconocimiento oficial a la altura de su poesía. Se podrá visitar en la Sala Romero Murube hasta el próximo 16 de junio.

En 1967, Pedro Garfías fallecía a causa de una cirrosis hepática en el Hospital Universitario de Monterrey (México). Hoy, a pesar de los diversos estudios y ediciones de su obra, el escritor sigue siendo, en muchos aspectos, un gran desconocido. Esta muestra nos acerca a su figura y su obra, intentando resaltar su voz frente al silencio y la marginación. Una acción de reconocimiento que hace Osuna, municipio que fue durante una parte importante de su vida su lugar de residencia y que le concedió en junio de 2017 el título de Hijo Adoptivo, por acuerdo plenario de su Ayuntamiento.

En 'Pedro Garfias. Cincuenta años después (1967-1917)', el espectador va a encontrar paneles y vitrinas en los que observar un repaso a la vida y obra del poeta, en un recorrido que empieza en sus antecedentes familiares, su vida en Osuna y Écija y su etapa del exilio en Inglaterra y Méjico, con la intención de mostrar, pese a sus marginaciones, la importancia de Pedro Garfias y su calidad literaria, la de sus libros, documentos y objetos personales, con el fin de acercarlos al público.

SOBRE PEDRO GARFIAS

Aunque nacido circunstancialmente en Salamanca el 27 de mayo de 1901, Pedro Garfias residió desde los tres años en Osuna, donde su padre regentaba los Arbitrios del Consumo. Forjada su personalidad poética al hilo del modernismo finisecular, con quince años, entre Cabra (Córdoba), donde estudia el Bachillerato, y la ciudad Ducal, Garfias fue un joven extasiado con la naturaleza y el arte. Su carrera de Derecho le llevó a Sevilla y Madrid, donde pronto se integra en los círculos literarios, siendo figura central en el movimiento renovador de la época, el Ultraísmo.

En 1926 reúne sus poesías en El Ala del Sur. Poemas. Sus acordes, romances y romancillos marcan la salida personal al vanguardismo primero e inclinan su mundo poético hacia lo sentimental y emotivo. Tras su casamiento con la ursaonense Margarita Fernández Repiso (1906-1999), la joven pareja se traslada a La Carolina (Jaén) y, posteriormente, a Madrid, donde les sorprende la II República. Garfias se afilia al Partido Comunista y colabora en Octubre, órgano de los escritores revolucionarios.

En la Guerra Civil fue nombrado comisario de Batallón, desarrollando una fuerte labor de divulgación cultural. Fruto de ello fueron las dos ediciones de Poesía de la Guerra, ambas de 1937. De ahí el título y el contenido de su tercer libro bélico, Héroes del Sur (Poesías de la guerra), de 1938. También en ese año se le concede el Premio Nacional de Poesía.

Más tarde, derrotado del Ejército Republicano, y tras vivir un primer exilio en Inglaterra, donde se forja Primavera en Eaton Hastings, su gran poemario del destierro, embarcaría en el paquebote Sinaia para continuar su vida de exiliado en tierras aztecas. Garfias publica en México su lírica bélica y de compromiso, Poesías de la guerra española (1941); Elegía a la presa de Dnieprostroi y otros poemas (1943), además de la citada elegía Primavera, retenida oralmente desde Inglaterra. Acentúa, a lo largo de estas dos décadas -cuarenta y cincuenta-, su etapa metafísica, con una estética barroca y existencial y con postura nihilista (De Soledad y otros pesares, 1948; Viejos y nuevos poemas, 1951). La gran metáfora del río oscuro, revuelto frente a la mar eterna -que ya estaba en su poemario de 1948- da título a la que será su última obra: Río de aguas amargas (1953).

En Méjico, el poeta arrastró una vida errante por diversas ciudades mexicanas, con conferencias, recitales y amigos que lo acogen, en solidaridad con su desarraigo y dolor. Se separa de su mujer y vive la soledad física y moralmente. En su tumba figura este epitafio, resumen y justificación de toda una vida: PEDRO GARFIAS/ POETA/ 1901-1967//. LA SOLEDAD QUE UNO BUSCA/ NO SE LLAMA SOLEDAD.

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