Actualizado 24/11/2018 10:49 CET

El investigador José María Albalad reivindica a los periodistas "que fabrican cada día, en la sombra, buena prensa"

El investigador José María Albalad, en Ibercaja
FABIÁN SIMÓN.

Cree que los medios de comunicación, "más que un negocio, deberían ser un proyecto social"

ZARAGOZA, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

El investigador José María Albalad ha defendido la necesidad de lograr un equilibrio entre las noticias de consumo rápido y el periodismo más analítico, algo que se puede "integrar en la actualidad diaria", para apuntar que "no todos los temas, personajes y situaciones requieren textos interminables, ni una inmersión de meses" y reivindicar "a aquellos periodistas de agencia y de diario que fabrican cada día, en la sombra, toneladas de buena prensa".

Albalad ha presentado esta semana su libro 'Periodismo slow', en un encuentro organizado por DIRCOM en Ibercaja. Este profesor de la Universidad San Jorge y director de la Oficina de Comunicación de la Iglesia en Aragón, analiza ejemplos de este tipo de prensa, como la revista española FronteraD, la neoyorquina Narratively y la argentina Anfibia.

En una entrevista a Europa Press, Albalad ha definido como periodismo slow aquel que "invita a repensar los tiempos necesarios para producir y consumir la información", para aclarar que "el periodismo lento no demoniza la celeridad, sino que anima a encontrar una dieta informativa saludable".

"No podemos informarnos solo a golpe de tuit, ni tampoco a través únicamente de textos de cinco mil palabras", sino que "se trata de encontrar un equilibrio, de manera que la persona pueda elegir en cada situación el ritmo adecuado", partiendo de que "el ser humano es dinámico, vive en movimiento, pero también es quietud: no podemos ir siempre a 200 por hora", ha detallado.

REVITALIZACIÓN DE LAS PRODUCCIONES LENTAS

Albalad ha considerado que "existe un revitalizado periodismo de producciones lentas y consumo reposado que contrarresta la fugacidad de la última hora y demuestra falsa la ecuación que equiparaba periodismo en Internet con instantaneidad", con "medios que luchan por llevar a las autopistas digitales el mejor periodismo de siempre, con rigurosidad y creatividad".

No obstante, ha reconocido que "las revistas de periodismo narrativo o literario siguen siendo un producto de lujo y marginal: luchan por convertirse en un modelo de negocio rentable, pero aún no lo logran".

Esto hace que gran parte de los periodistas, fotógrafos e ilustradores de estas publicaciones tengan que "ganarse la vida de otras maneras y enfoquen sus colaboraciones como un pasatiempo en el que desarrollan su vocación, acumulan experiencia y, en el mejor de los casos, consiguen ingresos adicionales".

En concreto, ha indicado que los modelos estudiados --FronteraD, Anfibia y Narratively-- luchan por revertir la situación diversificando los ingresos con la edición de libros en papel, patrocinios, publicidad, organización de eventos, actividades formativas, campañas puntuales de crowdfunding o donaciones pospublicación.

El investigador ha señalado también que Internet ha transformado las cuatro variables clásicas del marketing mix --precio, producto, distribución y promoción_, ya que "cuando los consumidores se vuelven autores y se repiensan procesos tan básicos como la lectura y la escritura, existe un nuevo paradigma".

En la actualidad, el lector-usuario "ya no es un sujeto pasivo, sino un actor de primer orden con capacidad de influir en el discurso público desde el rincón más inhóspito del mundo" y "resulta urgente configurar modelos editoriales y de negocio que respondan a esta nueva realidad".

VANIDAD

El investigador también ha alertado de que se está imponiendo una especie de vanidad" en torno al periodismo narrativo o literario, que pretende "situarse en una especie de Champions League periodística en la que poco o nada importa el espíritu de servicio".

Sin embargo, ha considerado que "salirse de la pirámide invertida no es garantía de nada". De hecho, también existe "buen periodismo" en la prensa diaria: el debate debe ser "cómo servir mejor a la sociedad desde nuestro oficio".

En este punto, ha considerado que "el ciudadano necesita formarse e informarse para tomar decisiones prudenciales y encauzar su vida; esa ha sido, es y será una función insustituible del periodismo: convertirnos en ciudadanos mejor informados, en personas cabales con capacidad de decisión y crítica". Para eso "quizá sea necesaria una nueva alfabetización mediática que permita a cada persona encontrar un equilibrio en su dieta informativa".

PROYECTO SOCIAL

El investigador ha estimado que en un contexto de "gran polarización, con noticias falsas y conflictos de intereses, incluso en los grandes conglomerados mediáticos, un medio de comunicación, más que un negocio, debería ser un proyecto social, que aspire a la autofinanciación, por supuesto, pero con el objetivo de servir a la sociedad. No debe ser un negocio más, que busque márgenes de beneficio como las empresas del IBEX".

Por eso, ha reclamado profesionales con una sólida formación intelectual, que puedan dar contexto y "músculo" a las informaciones y también garantizar unas condiciones dignas de trabajo.

Según ha dicho, "la precarización de las redacciones por la crisis del modelo de negocio no solo tiene consecuencias directas en la calidad periodística, sino que afecta de lleno a los profesionales que tratan de ganarse la vida honradamente", puesto que "periodistas, fotógrafos e ilustradores tienen que llenar la nevera, vestir a sus hijos y pagar las facturas a final de mes".

En este punto, ha manifestado que "aunque se han dado algunos pasos, los profesionales siguen demandando sueldos justos y la racionalización de horarios, para poder conciliar". Con estos presupuestos, "y con la confianza de los jefes, los periodistas serán más felices, mejores personas y, por consiguiente, mejores profesionales", ha agregado.

CASOS DE ESTUDIO

Albalad ha desgranado algunas de las características de los tres casos de medios de periodismo slow que ha estudiado. En el caso de FronteraD, ha dicho que es una revista fundada por el periodista Alfonso Armada en 2009 que ofrece "un periodismo narrativo o literario, riguroso y apasionado" en el que "investiga en profundidad y narra con intencionalidad estilística". El lema de cabecera es 'Una revista para estimular la inteligencia', dirigida, quizás, "a la inmensa minoría que se hace preguntas'.

Por su parte, la revista Narratively se lanzó en septiembre de 2012 y consiguió reunir más de 50.000 dólares en una campaña de crowdfunding para contar historias ordinarias de la ciudad de Nueva York. Desde marzo de 2013, funciona con una mirada internacional, pero mantiene el espíritu primigenio: abordar un tema a la semana a través de cinco piezas, una por día, de lunes a viernes, en diferentes formatos.

Con esta filosofía, ocupó en 2013 la sexta posición del ranking que la revista TIME elabora cada año con las mejores webs del mundo. Asimismo, para financiarse, ha creado Narratively Creative Group, una vía de negocio paralela que presta servicios de comunicación a medios, empresas, organizaciones sin ánimo de lucro y ONGs, y que pretende dar el salto a industrias como la del libro, el cine y la televisión adaptando los contenidos de la revista.

Por su parte, Anfibia sorprendió en mayo de 2012 con piezas elaboradas a cuatro manos entre periodistas y académicos, narradores e investigadores, académicos o expertos que generan artículos periodísticos atractivos -con gancho narrativo- sin descuidar el sustento teórico.

En el caso de esta publicación argentina, "el objetivo es que la crónica sea el resultado de un proceso de investigación que emerja no con el lenguaje árido de los papers y códigos académicos, sino de una manera más accesible, más universal, más viralizable en el mundo digital", ha detallado Albalad. Además, ha apuntado que esta publicación cuenta con exigentes editores online que aseguran la calidad de los contenidos mientras despliegan una labor formativa --de investigación y escritura-- entre sus autores.