Isabel de Segura se casa con Pedro de Azagra, en Teruel. - EUROPA PRESS
TERUEL 20 Feb. (EUROPA PRESS) -
El traje de novia de Isabel de Segura en la XXX edición es una propuesta "regia, sobria y de una elegancia rotunda", inspirado en la indumentaria del siglo XIII, con un lenguaje de líneas limpias y presencia ceremonial, diseñado por el equipo de la Fundación Bodas de Isabel, Raquel Hinojosa y Lorena Muñoz, y confeccionado por profesionales de la costura: Ana Escriche, Jorge Lanzuela, Araceli Sancho --tocado-- y Original Design.
El conjunto se compone de cuatro piezas y tocado, construidas en capas para aportar profundidad, jerarquía visual y movimiento. La superposición de capas reflejaba también el estatus de quien lo viste, han explicado desde la Fundación Bodas de Isabel.
Sobre la camisa interior la novia viste una saya o brial con cierre encordado posterior, realizado en terciopelo gris plata, de gran caída y delicadeza. Su decoración dibuja una celosía en el pecho y el arranque de las mangas, resuelta con cintas y un trabajo minucioso de perlas que recorre el conjunto.
Este recurso adquiere un sentido simbólico especialmente potente: la perla, asociada en la tradición popular a las "novias tristes", se convierte aquí en una decisión consciente de vestuario, casi una declaración estética para "la novia más triste del mundo", Isabel, han apuntado.
Sobre la saya se dispone una sobreveste --túnica sin mangas-- abierta de gran verticalidad, evocadora de prendas de abrigo y siluetas hispanas con influencia mudéjar --tipo albornoz--. Aporta el golpe de color del conjunto: un azul profundo, trabajado en terciopelo labrado con dibujo y textura que remite a motivos geométricos, en diálogo con el concepto de celosía de la pieza interior.
Es una prenda deliberadamente contenida en adornos -pocos y precisos-, pero contundente en presencia: estiliza la figura, prolonga la línea con una larga cola y se remata en el cuello con un tratamiento ornamental sobrio, de resonancia ceremonial.
Como contrapunto a la fuerza de los tejidos de las piezas del traje, el conjunto culmina con una capa de un tejido muy ligero, un micado en gris plata, que aporta vuelo y ligereza y alcanza su máxima expresividad cuando Isabel llega en comitiva a caballo.
Con seis metros de vuelo y una caída amplia, se organiza desde un cuello tipo capelina, del que nace el resto de la tela. En esa zona superior se incorpora un tejido diferenciado, dibujado, que refuerza el aire ceremonial y eclesiástico propio del imaginario medieval, conectando visualmente el rito con la solemnidad del momento.
TOCADO
El tocado remata la propuesta con un volumen alto de inspiración castellana: una estructura "enrejada" con diseño ajedrezado en tonos azul y plata, nuevamente enriquecida con perlas en un exquisito diseño. Se completa con un delicado barboquejo sobre un tejido de velo. El conjunto se completa con un adorno de cintura compuesto por sartas de perlas y piezas de alpaca, dispuesto a modo de ceñidor ornamental o cinturón-joya.
En la indumentaria del siglo XIII, el cinturón no era únicamente un recurso funcional: se convertía también en un lugar de representación simbólica y de exhibición de estatus. No era extraño que de él pendieran pequeños objetos personales, piezas protectoras o elementos vinculados a la devoción.
En este caso, el adorno incorpora una pieza inspirada en los perfumarios, pensados para contener en su interior sustancias aromáticas; estos objetos se asociaban a la idea de protección mezclando lo sensorial con lo simbólico, evocando cierta estética de imaginería devocional, con resonancias de representaciones marianas medievales en las que la zona de la cintura se enriquecía con colgantes, relicarios o piezas de carácter protector.
Lejos de ser un mero complemento, este adorno refuerza el carácter ceremonial del conjunto y profundiza en la construcción simbólica de Isabel de Segura.