Presentación del acto solidario de la asociación Inshuti Kibuye en el Ayuntamiento de Gijón. - EUROPA PRESS
GIJÓN, 18 Ago. (EUROPA PRESS) -
El concejal de Relaciones Institucionales y Juventud del Ayuntamiento de Gijón, Jorge González-Palacios, ha presentado este martes el acto solidario que celebrará la asociación Inshuti Kibuye, a partir de las 19.00 horas del próximo jueves, en la finca Villa María, para recaudar fondos para financiar un proyecto de cooperación educativo que desarrollan desde hace años en Ruanda.
González-Palacios ha precisado que, si bien la asociación está registrada en 2019, inició su actividad en 2016. Así lo ha explicado, en rueda de prensa en el Consistorio gijonés, acompañado de la presidenta de la entidad, Ángela Huergo, que fundó con su marido, José Luis Fernández Tonda, ya fallecido.
Huergo, por su parte, ha señalado que la entrada, que puede adquirirse en la misma puerta de la finca, tiene un coste de 60 euros. En el acto solidario, que incluye un cóctel, se dará a conocer la actividad que desarrollan en el país africano, en la frontera con la República del Congo. El dinero recaudado, tras restas los gastos del acto solidario, irá íntegramente al proyecto de cooperación. En el caso del acto celebrado en 2025, lograron destinar al mismo 8.000 euros recaudados.
Ha indicado, asimismo, que esta asociación nació de la necesidad de ayudar a Ruanda y a un grupo de mujeres que estaban al cuidado de hijos, en situación extremadamente pobre. En este sentido, ha aprovechado a agradecer a Marcos Morán y a su familia su implicación en este proyecto.
Al tiempo, ha apuntado que, junto a su marido, se trasladaron a Ruanda en 1984 y, tras el genocidio en el país, decidieron trasladarse de Burundi a este otro lugar "paradisíaco", donde comprobaron que había adolescentes de 14 a 18 años embarazadas, muchas expulsadas de sus casas.
De ahí que montaran un colegio, que empezó en 2016 con 20 alumnos y ahora son 238. Huergo ha incidido en que se piensa en pobreza cuando se habla de África, pero la verdadera pobreza está en la falta de oportunidades.
Por este motivo, asumieron el reto de darles por lo menos una oportunidad. En sus inicios, la asociación empezó por un colegio infantil, porque querían que desde pequeños aprendieran los conceptos básicos. También optaron por, tras un genocidio que fue "espantoso", mezclar a niños de las dos etnias, hutus y tutsis, para que crecieran sin odio.
Huergo ha resaltado que el colegio está funcionando "muy bien", pero no tienen ni suficiente dinero ni espacio para un colegio de primaria, pero les paga la asociación uno privado.
Eso sí, ha destacado que todos comen en las instalaciones de la asociación y se les da refuerzo escolar. Además del colegio, ofrecen extraescolares, como música o deporte.
Al margen de ello, montaron un colegio de educación especial. Sobre ello, ha explicado que hay madres que llevan a sus hijos a la espalda mientras trabajan o los dejan dentro de su casa encerrados, lo que dificulta que aprendan a caminar. En este caso, empezaron con cuatro niños y ahora tienen 21 de educación especial.
En paralelo al colegio, también van a visitar las casas de los niños y arreglan desperfectos. Ha llamado la atención, también, de que tienen una niña que tarda dos horas en llegar del colegio, como algunos otros menores, pero tiene mucho interés y hace sus tareas de noche con una linterna cuando llega a casa. Por este motivo, la asociación intenta que les valga la pena ese esfuerzo que hacen los niños. Ha recalcado que hay niños que ya llegan de noche a sus casas.
Otra de las actividades que tienen es una escuela de fútbol, que ahora cuenta con 150 niños y niñas. Para ello, contrató un entrenador y tienen voluntarios.
Con independencia de ello, tienen un servicio de préstamos a mujeres para que inicien un proyecto de emprendimiento y también ofrecen talleres, como uno de costura, para 10 adolescentes y mujeres jóvenes, pero también de alfabetización e inglés.
La presidenta de la asociación ha resaltado que, en total, prestan servicio a 480 beneficiarios y dan más de 5.000 desayunos y comidas al mes. Este año, el coste fue de 32.837 euros y contaron con la colaboración de 38 voluntarios que han pasado por allí.
Sobre esto último, Huergo ha indicado que hay algunos que han ido desde Gijón, ciudad con la que le gusta que mantenga un vínculo con la asociación. "Me gustaría que fuera algo de todos", ha destacado.