Los investigadores Manuel Fuente Bayón, Javier de Andrés Suárez y Pedro Lorca Fernández. - UNIVERSIDAD DE OVIEDO
OVIEDO 20 Jul. (EUROPA PRESS) -
Una investigación del Departamento de Contabilidad de la Universidad de Oviedo ha logrado reconstruir los orígenes contables de la Real Compañía Asturiana de Minas durante sus primeros años de actividad (1833-1853). El estudio revela que esta empresa, pionera de la industrialización asturiana y española, gestionó su actividad mediante un sistema de partida simple que priorizaba el registro de datos y la rendición de cuentas a los socios frente a la toma de decisiones estratégicas.
El trabajo, que ha sido publicado en la revista científica 'Revista de Contabilidad-Spanish Accounting Review', ha tomado como base los libros de contabilidad custodiados en el Archivo Histórico de la compañía. Según los investigadores, se trata de uno de los pocos casos en España en los que se ha conservado la información contable detallada de una gran empresa privada de principios y mediados del siglo XIX.
A través del análisis de estos documentos, los autores del estudio Pedro Lorca Fernández, Javier de Andrés y Manuel Fuente Bayón han constatado que la empresa empleó una contabilidad "sencilla pero eficaz" apoyada en libros auxiliares. Pese a que el sistema no se ajustaba plenamente a la legalidad de la época en cuestiones formales como la legalización de los libros, resultaba suficiente para mantener informados a los tres únicos socios de la firma con unos costes mínimos.
"La Real Compañía Asturiana de Minas constituye un caso excepcional para comprender cómo se financiaron y organizaron las primeras iniciativas industriales de gran dimensión en Asturias y en España", ha señalado Pedro Lorca Fernández, quien ha añadido que "la conservación de sus registros contables permite observar con gran detalle la realidad económica de una empresa pionera en pleno proceso de industrialización".
La Real Compañía Asturiana de Minas se constituyó formalmente mediante Real Orden el 28 de noviembre de 1833. Aunque la intención inicial de los inversores era crear una industria siderúrgica apoyada en la financiación exterior, el proyecto se reorientó finalmente hacia la explotación de las minas de carbón de Arnao, en el municipio de Castrillón. El periodo analizado por la Universidad comprende la fase puramente minera de la sociedad, previa a su reorganización metalúrgica en 1853.
Los registros contables sitúan el inicio de los trabajos en diciembre de 1833 con el abono de los primeros jornales recogidos en el 'Libro de obreros', seguidos en febrero de 1834 por la excavación del primer pozo. Con el paso de las décadas y ante el progresivo agotamiento del mineral en la superficie, la compañía extendió las labores de extracción por debajo del mar. Dicha actividad subterránea se prolongó hasta septiembre de 1915, fecha en la que los trabajos se suspendieron definitivamente debido a las inundaciones de agua marina y al consumo total del carbón.
Los investigadores han subrayado la "enorme dificultad" metodológica que ha supuesto recuperar y transcribir esta documentación histórica motivada principalmente por los cambios de estilos en la escritura caligráfica, dependiendo de la persona que cubría los libros y documentos; por el deterioro de algunos documentos, normalmente por humedad, deslucido o rotura; y por la falta de libros o notas aclaratorias de los documentos que se estudiaban.
YACIMIENTO DE HULLA EN ARANCÉS
La actividad minera en Asturias se venía desarrollando, al menos, desde el siglo XVI. En concreto, en Avilés, la primera referencia de la explotación de carbón se refiere a un yacimiento superficial de hulla en Arancés (Castrillón). De esta primera actividad minera no se vuelve a tener noticias hasta el 15 de noviembre de 1625, cuando se habla de una Cédula de S.M. para que Andrés Martínez Ballesteros pudiera beneficiarse de una serie de minas, entre ellas, una de carbón de piedra en Avilés. Se trataba de pequeñas explotaciones artesanales y sin mecanización.
El siglo XVIII supuso la llegada de la Ilustración a España y, por tanto, el impulso de la industrialización. El político ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos ya anticipaba en 1789 la especial importancia que tendría el carbón para el desarrollo de la industria en su Informe sobre el beneficio del carbón de piedra y la utilidad de su comercio. Para cumplir los objetivos de industrialización, después de algunos estudios técnicos, se puso en marcha una explotación de carbón mineral en Avilés.
En la Real Orden de 28 de noviembre de 1833 se establecía que la compañía gozaría de la denominación y título de Real Compañía Asturiana de Minas y podría colocar el escudo de armas reales en sus edificios, talleres y almacenes, gozando de las franquicias, exenciones y prerrogativas que tenían tales establecimientos. Los preparativos al laboreo se iniciaron en el mes de diciembre del mismo año 1833.
En los libros de contabilidad de la empresa, el viernes, 20 de diciembre de 1833, aparecen relacionados los primeros jornales -según se recoge en el Libro de obreros- y, en enero de 1834, comienza el acopio de madera y otros materiales para realizar el arco de entrada al primer pozo, que se empieza a excavar en el mes de febrero, lo que revela la fecha de inicio de la empresa. Los libros de contabilidad, como tales, tienen sus primeros apuntes en el año 1836, sin perjuicio de que hay hojas sueltas de contabilidad desde el 27 de septiembre de 1833. Con el paso del tiempo, la mina se fue agotando, con lo que fue preciso ampliar los trabajos de extracción por debajo del mar. Esta explotación continuó hasta poco antes de su clausura, en septiembre de 1915, fecha en que se suspenden todos los trabajos "por estar arrancado todo el carbón" y por las inundaciones de agua de mar que sufría el pozo.