TOLEDO, 23 Jul. (EUROPA PRESS) -
Vox ha criticado las obras que el Ayuntamiento de la localidad toledana de Olías del Rey está desarrollando en la calle Camino del Real para asegurar que "no tienen sentido" porque se está cambiando pavimento que estaba en buen estado y se ha eliminado aparcamiento necesario en esta zona.
Así lo ha asegurado a Europa Press el presidente provincial de Vox, Daniel Arias, quien ha afirmado que esta es una de las calles más transitadas del municipio. "Ahora es verano, pero luego, en toda la época del curso escolar, es un sitio donde está el instituto, el colegio, el gimnasio o el pabellón polideportivo".
"Se necesitan aparcamientos", ha manifestado Arias, quien ha añadido que desde Vox lo que se viene a denunciar es que se están llevando a cabo actuaciones por parte del Gobierno local "en contra de las necesidades de la gente en lugar de ser a favor".
Según ha afirmado, Vox ha hecho ya este año varias propuestas para la localidad partiendo de las necesidades de los vecinos de Olías del Rey. "Esto es lo contrario y parte de una cabezonería y de una idea arbitraria del Ayuntamiento que lo que ha querido es ensanchar aceras y cambiar pavimento, que era innecesario, y eliminar plazas de aparcamiento".
Algo que, ha afirmado, no es lo que los vecinos quieren. "Nosotros seguiremos trabajando para que en Olías del Rey las cosas se hagan razonablemente bien y no se gasten 450.000 euros como se van a invertir en esto sin tener ningún tipo de necesidad", ha concluido.
VA A SER "UN CUELLO DE BOTELLA"
De su lado, Bautista Pérez, uno de los vecinos afectados, ha señalado que con estas obras que se han realizado "de repente", los vecinos se han encontrado con que "han roto" las aceras y las plazas de parquin para unificarlo todo, "haciendo un cuello de botella en la zona más concurrida y con más tráfico de todo el pueblo".
A ello ha añadido que esta actuación supone "un despilfarro tremendo". "Todas las aceras se están levantando y poniendo baldosas nuevas, cuando en realidad creo que no hacía falta que se hiciera así porque las aceras se encontraban en buen estado".
"El quitar las plazas de parquin tampoco lo entiendo, porque enfrente de un polideportivo con tanto tráfico y afluencia de público, creo que es un despropósito absoluto", ha apuntado, para agregar que en esta calle está una guardería, un colegio, un instituto, una residencia de ancianos y un polideportivo "que supone un ir y venir de autobuses tremendo".
En este sentido, ha lamentado que quitando las plazas de aparcamiento lo que se va a conseguir es que la gente va a aparcar en doble fila por lo que los vecinos "vamos a ser los principales perjudicados".
A ello ha unido que tras reconstruir las aceras no se han hecho los rebajes de las entradas a los garajes. "No sé a qué esperan para hacerlo, porque en principio nos dijeron que sí, pero no lo han hecho", ha concluido.
VECINOS DE LA CALLE GÓNGORA
Parecida la situación que están viviendo los vecinos de la calle contigua. En la calle
Góngora, los residentes también se están viendo afectados por estas obras. Señalan
que las obras “comenzaron sin previo aviso, ni información previa, y en menos de 6
horas se suprimieron las zonas verdes, afectando así a nuestra privacidad”.
En esta zona, la parte residencial estaba separada de la carretera por un gran seto, lo que proporcionaba intimidad y tranquilidad a los que viven en la zona. Esa vegetación que también les evitaba la vista al cementerio, se ha suprimido de forma unilateral por parte del Ayuntamiento, sin contar con los vecinos.
“Creemos que se podían haber tomado diferentes soluciones y alternativas en las cuales no era necesario desprotegernos de nuestra intimidad, suprimiendo una vegetación que llevaba aquí, al menos desde el año 2000”, alegan los residentes.
Los vecinos de esta calle han presentado un escrito firmado por todos los que viven en ella, donde solicitan que “se restablezca el estado primigenio o bien una alternativa satisfactoria en cuanto a nuestra separación, delimitando con zonas verdes, las cuales nos preserven en cuanto a la intimidad necesaria, de los ruidos y humos provocados por el continuo tráfico de vehículos y transeúntes”.
Insisten en que aún teniendo esa barrera natural, que separaba la zona residencial de la carretera, han sido víctimas de actos vandálicos en sus coches, aparcados en la puerta, y temen que ahora haya un crecimiento de estos actos.