Los Servicios Sociales alegan que llegaron tarde a la custodia de la niña Sara por la falta de colaboración de su madre

Trib.- Los Servicios Sociales alegan que llegaron tarde a la custodia de Sara por la falta de colaboración de su madre
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Actualizado 30/04/2019 14:08:13 CET

Funcionarias de la Junta no dieron al caso "prioridad 1" porque Davinia dijo que su marido, presunto agresor, estaba en Reino Unido

VALLADOLID, 30 (EUROPA PRESS)

Los Servicios Sociales de la Junta llegaron tarde, por unas horas, en poner a Sara bajo su custodia como consecuencia de la falta de colaboración de su madre, Davinia M.G, a la que funcionarias del mismo echan en cara las "largas" dadas respecto a sus peticiones de visitar su hogar y, fundamentalmente, por haber orientado hacia su marido desde un principio las sospechas sobre la autoría de las numerosas lesiones que la niña presentaba en todo el cuerpo.

Así lo han sostenido, durante la cuarta jornada del juicio con jurado en la Audiencia de Valladolid, una psicóloga y una trabajadora social del Servicio de Protección a la Infancia de la Junta, que, con carácter previo, también han advertido de que no tuvieron acceso al caso hasta el día 25 de julio de 2017 cuando recibieron, "vía correo ordinario", un informe de la Fiscalía de Menores en el que se les encomendaba abrir una investigación después de que la víctima, de 4 años, hubiera sido atendida de múltiples lesiones casi quince días antes en el Hospital Campo Grande.

Fue entonces cuando el Servicio de Protección a la Infancia analizó dicho informe, compuesto por el parte médico y el atestado policial, y las declarantes, Rebeca R.A. e Irene L.R, la primera psicóloga y la segunda trabajadora social, acordaron otorgar al caso el nivel de prioridad 2 al entender que la niña no corría riesgo vital, y ello, como así han coincidido ambas funcionarias, tras comprobar que la madre aludía a un posible caso de maltrato por parte de su marido pero aseguraba que había echado de casa al presunto autor y éste se encontraba por aquel entonces fuera de España, en Reino Unido.

En cualquier caso, las trabajadoras de los Servicios Sociales citaron al día siguiente a la madre y sus dos hijas, Sara y Andrea, esta de 12 años, para someterlas a una entrevista.

En ella, Davinia atribuyó la hinchazón de los labios detectada por los médicos el 11 de julio en el Hospital Campo Grande a las caries, agravadas por una prolongación excesiva de la lactancia materna y de la ingesta de 'chuches', y con respecto a los numerosos hematomas por el resto del cuerpo "abrió dos vías, una en la que figuraba su marido como presunto responsable y otra en la que achacaba las mismas a peleas o juegos entre sus hijas", ha explicado, en declaraciones recogidas por Europa Press, Rebeca R.A.

También se efectuaron entrevistas a las dos niñas, sin que éstas aportaran de palabra nada esclarecedor, ante lo cual las funcionarias utilizaron muñecos representando a cada uno de los integrantes de la familia. "Vimos cómo Sara cogía el de su padre, Marinel, y golpeaba con él al muñeco de su hermana Andrea", precisa la trabajadora, quien una vez concluido el encuentro con madre e hijas comunicaron a la progenitora su deseo de llamarla a una nueva entrevista.

Sin embargo, las distintas "contradicciones" detectadas en las declaraciones de las tres entrevistadas llevaron a las declarantes a temer por la existencia de un caso de violencia de género que las llevó a contactar con Davinia una hora después para concertar ya un nuevo encuentro que la acusada fijó para el 28 de julio, sin que el mismo llegara a celebrarse por cuanto ese mismo día ella llamó a primera hora para anularlo por motivos de trabajo.

"UN AMIGO DE CONFIANZA Y DE LA INFANCIA"

"Le preguntamos quién se hacía cargo de las niñas cuando estaba trabajando y nos dijo que o bien su hermana o un amigo de confianza de la infancia cuyo nombre no quiso darnos porque no quería meterle en problemas pero que luego identificó como Roberto", su entonces nueva pareja sentimental a la que había metido en casa con sus hijas al poco de conocerse.

También hablaron ese día por teléfono con la hermana de Davinia y ésta les dijo que no veía a las niñas desde hacía quince días pero que la acusada era una buena madre aunque se encontraba por aquel entonces un tanto "dispersa" con motivo de su separación.

Ante ello, las dos testigos, trabajadoras de los Servicios Sociales de la Junta, han explicado que ese mismo día 28 de julio y luego el 1 de agosto se presentaron en casa de Davinia para un nuevo encuentro que en ninguno de los casos llegó a celebrarse porque nadie les abrió.

La situación llevó a los Servicios Sociales a acordar hacerse cargo de la tutela de las dos niñas, "tanto por las contradicciones observadas como por la falta de colaboración de la madre", de forma que fue el mismo día 2 de agosto cuando se pusieron en contacto con Davinia vía telefónicamente para comunicarle la decisión.

"La llamamos para decirle que la Junta asumía la tutela de Sara y Davinia nos dijo que la niña se encontraba en parada cardiorespiratoria en el hospital", ha recordado Rebeca R.A, quien acto seguido se personó en el centro sanitario donde, como así ha apostillado, se entrevistó con un médico y éste le relató que la madre había entrado en la habitación de Sara y que había aprovechado para hacerle unas fotos.

NUNCA DIJO QUE HABÍA OTRO HOMBRE EN SU VIDA

En su declaración, la funcionaria ha advertido de que si hubieran descubierto que Davinia les había ocultado la existencia de Roberto como su nuevo novio, algo de lo que nunca fueron informados, habrían actuado de inmediato y habrían modificado la tipificación del nivel de riesgo del caso, haciéndose cargo de la tutela de las niñas, algo que no decidieron hasta unas horas antes de que Sara se debatiera entre la vida y la muerte, el día 2 de agosto, en una UVI tras la brutal paliza y la violación vaginal y anal sufridas, presuntamente, a manos d Roberto H.H.

El juicio continúa en la Audiencia Provincial, donde comparten banquillo la progenitora de la pequeña, Davinia M.G, y el citado Roberto H.H, sobre quienes pesan peticiones de prisión permanente revisable, la primera como consentidora de lo ocurrido y el segundo como autor de los hechos.

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