Actualizado 12/03/2008 20:10 CET

Uno de cada seis adolescentes catalanes de 12 a 16 años tiene un alto grado de "desafección" hacia la escuela

BARCELONA, 12 Mar. (EUROPA PRESS) -

Alrededor de uno de cada "cinco o seis" adolescentes expresan a través de su comportamiento un grado "bastante alto" de "desafección" hacia el colegio y este perfil se da mayoritariamente entre las clases de renta más baja.

Esta es una de las conclusiones que recoge el libro 'Tiempo de las familias', que presentó esta tarde la consellera de Acción Social y Ciudadanía, Carme Capdevila, y que recoge las conclusiones del Panel de Familias y de Infancia, elaborado a partir de 3.000 entrevistas realizadas a jóvenes de entre 12 y 16 años y 3.000 más a sus familiares.

El informe añade que el factor que más influye en las orientaciones y comportamientos de los adolescentes hacia la educación es el género, siendo las mujeres las que expresan un grado más alto de compromiso y una proporción más baja de las mismas tienen actitudes de indisciplina.

UNA HORA DE ESTUDIO AL DÍA.

Añade que tres de cada cuatro estudiantes invierten al menos una hora al día a estudiar y el 30% le dedica más de dos horas. En el resto de su tiempo libre, cerca de nueve de cada diez adolescentes reconoce que navega alguna vez a la semana por Internet y siete de cada diez llaman o envían mensajes a través del móvil y el 21% lo hace a diario.

Las familias en las que los padres tienen niveles educativos más altos se reduce "drásticamente" el tiempo que los adolescentes dedican a la televisión y, en menor proporción, al uso del móvil y la videoconsola.

Los adolescentes se reparten en diversos grupos según su sociabilidad, así los de sociabilidad intensa --el 30,5% del total-- son aquellos que van a menudo al cine (32%), a conciertos (11%), a la discoteca (24%) o 'salen a ligar' (26%), no estudian durante el fin de semana --el 12% reconoce que no lo hace nunca-- y hacen un uso intenso de las nuevas tecnologías. Entre estos, el 30% asegura haberse emborrachado alguna vez y la mitad ha practicado el 'botellón'.

En el otro extremo, están los adolescentes de sociabilidad mínima, que suponen un 19,8% del total y que son aquellos que de lunes a viernes siguen hábitos de lectura y ayudan en las labores del hogar. Además, durante el fin de semana estudian frecuentemente y hacen una baja utilización de las nuevas tecnologías.

El 29% de los jóvenes aseguró que les gustaría pasar más tiempo con sus padres, mientras que el 18% considera insuficiente el tiempo que pasa con su madre. Además, cerca de la mitad de los adolescentes declararon que les gustaría pasar más tiempo con sus abuelos.

SEPARACIONES.

El 16% de los adolescentes ha vivido directamente el proceso de divorcio y separación de sus padres y el 4% aseguró que conviven con hermanastros. Así, el 13,5% de los adolescentes de entre 13 a 16 años vive en un hogar monoparental, siendo el 11,5% de los casos encabezado por la madre y el 2% por el padre.

La dedicación de las madres es parecida tanto si forma una familia biparental o monoparental, en cambio, los padres que no viven con sus hijos les aportan menos recursos económicos y pasan menos tiempo con ellos. Cuatro de cada diez mujeres asegura que no reciben aportación económica por parte del padre y el 25% asegura que recibe la pensión de manutención con retraso.

El 15% de los hijos que no convive con su padre aseguran que no lo han visto en el último año y el 10% sólo lo ve en los períodos de vacaciones. Del mismo modo, una cuarta parte de los entrevistados aseguró verlos entre una y cuatro veces a la semana y sólo el 5% lo hace cada día.

Por otro lado, el 42% de los padres y madres no acude nunca o casi nunca a las reuniones de las asociaciones de padres y madres de los colegios. El 66% cree que sus hijos cursarán estudios superiores, un porcentaje que se reduce hasta el 46% en las familias en las que la madre no tiene estudios.

TRANSICIÓN DE MODELO DE FAMILIA.

Una de las conclusiones a las que llega el estudio es que se está produciendo una transición de un modelo familiar con un solo apoyo, el del padre, a otro en que los dos miembros tienen un trabajo remunerado. Sin embargo, también destaca que el mundo laboral sigue tratando de forma "desigual" a hombres y mujeres, así como que estas siguen estando más implicadas en las tareas del hogar.

Además, añade que la conciliación de la vida familia y laboral pasa por no asociar este asunto sólo a las mujeres y que el objetivo es crear políticas de "corresponsabilización" de hombres y mujeres, así como reconocer la perspectiva de los menores.