BARCELONA, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un estudio del Grupo de Investigación en Salud Pública (GISP) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) concluye que unos 244.000 españoles en 2022 emplearon "con éxito" cigarrillos electrónicos, también conocidos como vapers, para dejar de fumar.
El estudio se ha elaborado a partir de microdatos de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España (Estudes) en los años 2019-2023 y la Encuesta sobre Alcohol y Otras Drogas en España (Edades) entre personas de 15 a 64 años entre 2018 y 2022, informa el GISP en un comunicado.
El informe recoge que el inicio en el consumo de nicotina a través del vapeo entre no fumadores es "residual", ya que apenas afecta al 0,9% de los adolescentes y al 0,04% de los adultos.
CONSUMO ENTRE MENORES
La investigación señala que la prevalencia del uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes de 14 a 18 años aumenta con la edad, mientras que disminuye entre aquellos estudiantes con mejores calificaciones académicas y menor repetición de curso.
Entre los factores de mayor influencia en el uso de cigarrillos electrónicos entre menores destaca el entorno social, especialmente tener amigos fumadores, mientras que recibir información preventiva en el ámbito educativo contribuye a una mejor percepción de los riesgos asociados.
El estudio también concluye que no existe una relación estadísticamente significativa entre el uso de cigarrillos electrónicos y una mayor prevalencia futura del tabaquismo, por lo que rechaza que el vapeo actúe como una "puerta de entrada" al consumo de tabaco convencional.
Por el contrario, sostiene que el 61% de los adultos que recurrieron a los cigarrillos electrónicos lo hicieron con el objetivo de abandonar el consumo de tabaco, estimando en 244.000 las personas que lograron dejar de fumar mediante esta herramienta en España durante 2022.
PAPEL DE LA EDUCACIÓN
Los investigadores destacan además el papel de la educación como medida preventiva, ya que recibir información sobre drogas legales en centros educativos incrementa en 9,5 puntos la probabilidad de percibir correctamente sus riesgos y reduce la incidencia del tabaquismo diario.
Sin embargo, advierten de un descenso en la prevención escolar, dado que el porcentaje de alumnos de secundaria que abordaron en clase los efectos de las drogas legales se situó en el 72% en 2023, lo que supone 5 puntos menos que en 2019.
Esta reducción fue más acusada en centros públicos, donde la formación preventiva se situó 4 puntos por debajo de la registrada en colegios privados o concertados.
En conjunto, el informe concluye que los cigarrillos electrónicos representan una herramienta de reducción del tabaquismo más que un mecanismo de iniciación al consumo de nicotina, "a pesar de que el Ministerio de Sanidad esté igualando en sus reglamentaciones el tabaco con las llamadas alternativas de riesgo reducido, como el vapeo".