MADRID, 13 Ene. (CHANCE) -
Con el inicio de 2026 y la vuelta a la rutina tras las Navidades, toca poner en marcha los propósitos de año nuevo: llevar una dieta saludable, retomar la práctica de deporte, en algunos casos dejar de fumar... y prestar la atención que se merece a nuestra piel. Y es precisamente en enero cuando muchos se plantean si es ahora la mejor época para someterse a un peeling químico: un procedimiento dermocosmético que consiste en provocar una descamación controlada de las capas superficiales de la piel, mediante la aplicación de uno o varios ácidos quimioexfoliantes, con el fin de activar la regeneración celular.
Realizado en invierno, cuando la exposición solar es mucho menor, se reduce el riesgo de manchas, además de que el frío ayuda a una más óptima recuperación cutánea, de ahí que los meses de enero y febrero sean los ideales para hacerse este tratamiento y afrontar el año con una piel renovada.
Tal y como explica la experta facialista Pilar Gaudí, directora de los centros Nina Merli en Granada, los peelings químicos se clasifican en distintos grupos que dependen de la profundidad de la dermis a la que trabaja su principio activo. Esta profundidad viene determinada por factores como el pH del ácido elegido, su concentración y la textura del mismo, siendo los más líquidos los que tienen un índice más rápido de absorción. Dependiendo de la patología a tratar, se suele recomendar de 4-6 sesiones con 15 días de intervalo.
Para hacerlo, se aplican alfahidroxiácidos (AHAs) y betahidroxiácidos (BHA). Los alfahidroxiácidos son un grupo de ácidos hidrosolubles de origen natural -que en su mayoría derivan de la fruta y vegetales-, siendo los más populares el ácido glicólico, el láctico, el mandélico, el cítico y el azelaico, cada uno indicado para tipos de piel distinta.
"El peeling químico es un magnífico tratamiento de regeneración cutánea que se recomienda para oxigenar y purificar la piel, aportarle luminosidad y unificar el tono, además de ser muy efectivo para cerrar poros, combatir los efectos del envejecimiento y difuminar lo que serían marcas o cicatrices" apunta la experta.

TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE EL PEELING QUÍMICO
- Aliado contra las manchas: "Es perfecto para tratar hiperpigmentaciones amplias como el melasma. Para manchas más puntuales, lentigos solares o seniles funciona mejor la IPL" comenta la facialista.
- Clasificación: Pueden ser superficiales, medios o profundos, siempre determinado por el pH del ácido utilizado y su concentración. En cabina se trabaja hasta la dermis papilar con peelings medios. Si un peeling supera este nivel, se considera profundo y se convierte en un tratamiento médico, que generalmente requiere algún tipo de anestesia.
- Tipos: No hay uno sólo, existen varios que son diseñados para abordar unas necesidades específicas, como la corrección del envejecimiento cutáneo, marcas de acné o las lesiones pigmentarias. Dependiendo del tipo de ácido utilizado, son especialmente efectivos en objetivos como la regulación del sebo, la reducción de poros dilatados, la disminución de arrugas, la unificación del tono o la atenuación de manchas, cicatrices e imperfecciones.
- Preparación de la piel: Este paso, antes del tratamiento, es tan importante como el propio peeling químico. Lo primero es reservar una cita de diagnóstico con una profesional que evalúe el estado de nuestra piel y determine su idoneidad para el tratamiento. Durante esta fase, se analiza el nivel de hidratación y otros factores que determinarán si está en un estado óptimo para someterla al peeling. Un acondicionamiento adecuado asegura un proceso de exfoliación más rápido y uniforme, así como una fase de recuperación más corta, marcando la diferencia en la efectividad y la experiencia general del tratamiento.
- Tiempo de recuperación: Una vez realizado el tratamiento, este variará en función de su profundidad. Los superficiales y medios tienen un proceso más rápido, caracterizado por un enrojecimiento y una posterior descamación que puede durar hasta unos siete días.
Los profundos necesitan un periodo de recuperación más prolongado, acompañados de un proceso de inflamación y descamación mucho más evidente. Es importante recordar que este tipo de tratamiento supone una agresión controlada que infringimos a la piel. Es normal que en los días siguientes se experimente tirantez, sequedad, enrojecimiento y descamación. Posteriormente, la epidermis se renovará completamente, dejando una piel suave y luminosa, con un tono uniforme y poros cerrados.
"Personalmente soy una firme partidaria de los peelings químicos. Suponen una herramienta muy valiosa que en la mayoría de los casos consigue una notable mejora en la calidad y textura de la piel. Pero dado que no es apto para todas las personas y puede conllevar algún riesgo, es importante que sea realizado por profesionales capacitados. Es aconsejable también, consultar antes con un dermatólogo o esteticista especializado" concluye la facialista.