MOSCÚ 6 Abr. (EUROPA PRESS) -
Un viaje de visita oficial a la capital rusa ha sido el escenario perfecto en el que los dos príncipes belgas han demostrado estar tan enamorados como el primer día, dedicándose gestos de cariño como una pareja de tortolitos.
Los herederos belgas han paseado su amor por las gélidas calles moscovitas durante una visita oficial de marcado carácter comercial para promocionar las relaciones bilaterales de los dos países en materia económica. A parte de tratar temas financieros y cerrar acuerdos, Felipe y Matilde dejaron un sitio importante al amor, dedicándose contínuas muestras de cariño.
A pesar de ser una pareja de lo más discreta en sus apariciones públicas, olvidaron por un momento a las multitudes y como dos enamorados intercambiaron miradas, besos y mimos durante sus visitas a varios lugares emblemáticos de Moscú. Siendo dos turistas más no duraron en aprovechar sus ratos libres para conocer rincones emblemáticos como el Monasterio de Novodévichi.
Ya por separado, el príncipe Felipe asistió a una serie de seminarios y reuniones comerciales mientras su mujer, la princesa Matilde participaba en distintos actos de carácter social. Los temas relacionados con la infancia fueron el pilar central de la agenda de la heredera.
En las instalaciones del proyecto Social Inclusion la princesa recibió una cálida bienvenida. Se trata de una inciativa que brinda ayuda a personas con discapacidad intelectual severa. Matilde recibió una cesta de regalos para sus hijos, y un detalle de lo más emotivo que la princesa agradeció.