MADRID, 16 Abr. (CHANCE) -
La separación de Mar Flores y Javier Merino es un hecho y no hay vuelta atrás. Mientras la conocida modelo convertida en diseñadora ha puesto tierra de por medio y ha buscado refugio y consuelo en su familia, el empresario ha decidido comenzar con la mudanza del que fuera el domicilio conyugal.
Mar Flores y Javier Merino han puesto fin a su relación después de 18 años juntos y cuatro hijos en común, Mauro (12), Beltrán (10), y los mellizos Bruno y Darío (5). La modelo es madre también de Carlo, cuyo padre es el el aristócrata italiano Carlo Constanzia.
El pasado 25 de marzo, la pareja nos sorprendía anunciando su separación con un comunicado conjunto difundido a través de las redes sociales. "Tras más de 18 años de relación Doña Mar Flores y D. Javier Merino han decidido de mutuo acuerdo suspender de forma temporal su convivencia. Padres de cuatro hijos, ambos piden a los medios que respeten su privacidad ", rezaba el texto que publicaban.
El empresario, que ha sido el único que se ha pronunciado por el momento, insistiendo en que ha sido él quien ha tomado la decisión de poner fin a su unión. También ha insistido en el hecho de que no existen terceras personas por ninguna de las dos partes.

Desde ese día, la modelo se encuentra descansando en casa, rodeada de sus seres queridos. En estos momentos, su máxima prioridad es mantenerse al margen de todo el huracán mediático. Por ello, aguanta en silencio que su ex, Alessandro Lequio (55), vuelva a hablar de su pasado y que califique de "apaño" el matrimonio con Javier Merino. Y desaparecida públicamente prevé estar una temporada.
Durante estos días de exilio, Merino se está encargando de los cuatro hijos nacidos de sus 18 años de relación: Mauro (12), Beltrán (10) y los mellizos Bruno y Darío (5). Así lo hará el empresario hasta que su ex mujer vuelva a Madrid. El empresario, que se instalará en otro piso que posee en el centro de la capital, ha puesto todo de su parte para que esta ruptura sea amistosa y para que los puntos económicos no enturbien la cordialidad presente, ya que él desea entrar en la vivienda conyugal cuando lo considere oportuno.

A la espera del regreso de su exmujer, Javier Merino ha comenzado la mudanza a la que será su nueva vivienda de soltero. A primera hora de la mañana el empresario se reunía con los empleados de la empresa de mudanza para darle las instrucciones pertinentes. Tras conversar con ellos durante unos instantes, regresó de nuevo a la residencia.
A continuación los operarios comenzaron a trasladar decenas de cajas con sus enseres personales al camión situado en la puerta de la vivienda. También transportaron algunos aparatos de gimnasia con los que el empresario se mantiene en plena forma.