MADRID, 5 Dic. (CHANCE) -
La famosa chef británica Nigella Lawson ha acudido a declarar en el juicio que tiene su exmarido contra sus dos asistentas por fraude donde ha aprovechado para defender su reputación.
Nigella era un personaje muy conocido en todo Reino Unido gracias a su éxito como chef y escritora de libros de recetas. Su marido era uno de los fundadores del imperio publicitario Saatchi & Saatchi. Una relación que pasaba desapercibida para el ojo mediático hasta que este verano pasado un periódico inglés publicaba unas imágenes en las que se le podía ver a él agarrando del cuello a su esposa. Estas imágenes causaron todo un revuelo en la opinión pública. La pareja acabó divorciándose al poco tiempo.
Desde entonces la relación entre Nigella y su exmarido ha sido muy turbulenta. Ella incluso ha llegado a afirmar que él la ha amenazado con destruirla: "Me dijo que si no volvía con él, y limpiaba su imagen, me destruiría". Una polémica que ha tenido su episodio más álgido en los juzgados ingleses.
Nigella ha acudido a declarar como testigo en el juicio contra las exasistentas del publicista, acusadas de estafarle entre enero de 2008 y diciembre de 2012 unas 685.000 libras(815.150 euros aproximadamente) usando las tarjetas de crédito de él para sus propios gastos personales.
Los abogados de Saatchi han llamado a declarar a Nigella tras revelar unos correos electrónicos en los que su exmarido afirma que la chef era conocedora de esta situación pero que la toleraba para que las asistentas guardasen silencio acerca de las adicciones que ella tenía.
"Nunca he sido drogadicta ni una consumidora habitual. He tomado cocaína dos veces en mi vida", ha contado Nigella ante el tribunal. También ha calificado las acusaciones que está haciendo su ex sobre ella como una campaña de desprestigio contra su imagen pública.
Una batalla legal que se presenta larga y muy dura para ambas partes. Un divorcio muy complicado que se asemeja mucho al del también multimillonario Rupert Murdoch y su esposa Wendi Deng, en el que supuestamente la amistad de la esposa de Murdoch con Tony Blair habría enfadado mucho al magnate de la comunicación.