Actualizado 03/08/2022 12:48

Sencillos consejos para sobrellevar la ola de calor de este asfixiante inicio de agosto

Archivo - Persona paseando por Madrid este verano
Archivo - Persona paseando por Madrid este verano - Eduardo Parra - Europa Press - Archivo

Recomendaciones para sobrevivir a las altas temperaturas que asolan a buena parte de nuestro país y no sufrir golpes de calor ni estrés térmico

MADRID, 3 Ago. (CHANCE) -

   Inmersos en la tercera ola de calor del verano y sobreviviendo como podemos a las altas temperaturas que llevan asolando a gran parte de nuestro país desde que dio inicio la temporada estival, si algo está claro es que lo más importante para evitar un golpe de calor o una deshidratación que podría tener consecuencias fatales en nuestra salud es mantenerse hidratado.

  "La hidratación juega un papel protagonista en nuestra salud y en verano debemos prestarle la atención que se merece", explica el doctor Toni Hernández, especialista en medicina integrativa. El agua es el componente más abundante en nuestro cuerpo y representa de media el 60% del peso total de la persona. Además, y aunque en ocasiones no le prestamos la suficiente atención, juega un papel fundamental en el proceso de la termorregulación de nuestro organismo y es fundamental beber un gran vaso de agua nada más levantarnos mientras dure este calor sofocante.

   La presencia de minerales también es importante para mantener la energía ante estas altas temperaturas, por lo que consumir - además de agua - alguna bebida con sueros glucosados (como las isotónicas) siempre es una buena opción. Si prefieres preparar tu propio suero mineral y apostar por tu bienestar en esta ola de calor, una forma muy sencilla y funcional de prepararlo en casa es añadir un tapón de agua de mar estirilizada dentro de la botella de agua que usamos para ir bebiendo a lo largo del día. El agua marina es importante comprarla en establecimientos donde te puedan asegurar

    En el aspecto nutricional es muy importante no incorporar dietas agresivas en verano. En este periodo estival es frecuente usar dietas muy limitantes en calorías y carbohidratos en la búsqueda de mantener el peso a raya y no engordar durante nuestras vacaciones. Sin embargo hemos de tener presente que este tipo de dietas pueden generar una eliminación de líquidos a corto plazo que nos predisponen a la deshidratación y posibles lipotimias, por lo que ingerir frutas y vegetales - además de agua - a diario es importante.

   Una recomendación que adquiere importancia en verano es la de no abusar de bebidas y postres con exceso de azúcar. El helado, que muchos consumimos a diario para refrescarnos en verano es un recurso muy utilizado, aunque paradójicamente esto crea desequilibrios en nuestra salud. Y es que este tipo de productos al poseer una alta carga de azúcar nos predisponen a estados de hiperglucemia, descompensaciones de la glucosa en sangre y lipotimias.

   El uso del ventilador es algo de lo más habitual cuando tenemos calor, pero es importante - sobre todo en personas mayores - no exponernos de forma muy cercana a este dispositivo ya que al inhibir el proceso de sudoración que se produciría de forma natural puede generar un aumento de calor endógeno en nuestro organismo. Es mejor intentar enfriar una habitación con aire acondicionado o instalarse en zonas con sombra donde no exista tanta temperatura.

   Si somos asiduos a realizar deporte al aire libre debemos escoger las horas en las que no se alcance la mayor temperatura y humedad. Las mejores opciones se dan al iniciar la mañana o cuando están bajando los rayos del sol al final del día, cuando se oculta el sol y bajan algunos grados los termómetros.

   En verano tendemos a tener una vida social más activa; aprovechamos para hacer planes de ocio, quedamos con amigos o familiares y disfrutamos fuera de casa del periodo estival fuera de casa a pesar de las altas temperaturas, pero no hay que olvidar que también estamos más expuestos a peligros propios de las altas temperaturas, como la deshidratación, la hipertermia o el temido golpe de calor. Especialmente tenemos que prestar atención a los más pequeños de la casa y también a las personas de tercera edad, más vulnerables al calor y a sus posibles efectos sobre nuestro organismo.

   Bebidas calientes o frías, ¿qué es mejor? Por extraño que parezca, y siempre que no los consumamos a una temperatura muy elevada, los tés e infusiones como el poleo menta o la manzanilla son otra opción para aportar hidratación a nuestro organismo. Tal y como explica el experto, "las bebidas calientes, al entrar en contacto con la lengua y la garganta, hacen que los sensores del cuerpo reaccionen y, como resultado, estimulen la sudoración. De la misma forma, esto provoca que el sudor se evapore y que el cuerpo se enfríe".

   Respecto a las bebidas frías y esos refrescos que tanto apetecen en verano, si se abusa mucho de ellas, tampoco es lo más adecuado ya que aunque en un principio proporcionen una sensación refrescante, el organismo actúa al contrario por la bajada brusca de temperatura para equilibrarse y el gasto energético no es recomendable ya que provoca que nos acaloramos más. "No es lo mismo refrescante que hidratante" apunta el doctor.

   ¿Funcionan las duchas frías? "Las duchas frías nos alivian en ese instante, pero al salir volvemos a sudar sin conseguir un efecto duradero. Mientras que la templada actúa cuando ya estamos fuera, refrigerándonos al salir" explica el experto, resaltando que "no hace falta ducharse varias veces al día, ya que también es efectivo mojarse las palmas de las manos, las plantas de los pies y las mejillas con agua templada. Estas tres zonas tienen la piel glabra - desprovista de pelos y glándulas - y lo que se conoce como la anastomosis arteriovenosa. Su función primordial es trasladar el calor o el frío al 'core' del cuerpo. Así que cuando tenemos calor podemos refrescarnos mojando solo estas zonas con agua templada y cuando tenemos frío, taparlas».

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