Actualizado 01/03/2021 10:42 CET

Alejandra Rubio, muy afectada tras su discusión con Carmen Borrego en su tarde más dura en televisión

Alejandra Rubio abandonó sola y afectada las instalaciones de Mediaset
Alejandra Rubio abandonó sola y afectada las instalaciones de Mediaset - EUROPA PRESS

Tía y sobrina han puesto nuevamente de manifiesto sus diferencias en pleno directo en el programa en el que ambas colaboran, "Viva la vida"

   MADRID, 1 Mar. (CHANCE) -

   Aunque parecía que la paz había llegado a la familia Campos, Alejandra Rubio y Carmen Borrego han vuelto a protagonizar un tenso enfrentamiento en directo en el programa en el que ambas colaboran, "viva la vida".

Alejandra Rubio

   En un día especialmente duro para la joven en el que incluso terminó con lágrimas en los ojos, Alejandra fue especialmente dura con su tía que no dudó en responderle muy claro. “Yo quiero pedir perdón por cómo me he puesto, no tengo un buen día, me he alterado demasiado. Yo aquí vengo a hacer mi trabajo y punto. No quiero seguir hablando de este tema, me han dolido muchas cosas, a Kiko le quiero mucho, no me gustaría que me desmintieran en mi trabajo” explicaba la hija de Terelu Campos tras el enfrentamiento.

   Cansada de que la culpen de los problemas de la familia, Carmen sentenció: “Es duro estar en boca de todo el mundo semanalmente, no siempre somos responsables de todo lo que se dice, pero muchas veces se sobrepasan límites, no han hecho nada Terelu, María Teresa Campus, Carmen o Alejandra. Lo que le haya molestado a mí familia, pido disculpas, no me cuesta hacerlo, nunca he hecho nada en contra de mi familia, pero equivocarme, me puedo equivocar como todos”.

Alejandra Rubio

    Tras el tenso programa, Alejandra salió sola de las instalaciones de Mediaset muy pendiente de su teléfono móvil y con el rostro visiblemente triste. Muy afectada,y todavía con el "mal cuerpo" que le dejó la tensa discusión con su tía Carmen - que reabre viejas heridas familiares que todavía no habían terminado de cicatrizar - la joven ponía rumbo a su domicilio, con un evidente disgusto dibujado en la cara e imposible de disimular.