MADRID, 3 Mar. (CHANCE) -
Anoche una nueva gala de GH VIP llegaba a nuestras pantallas y de nuevo volvíamos a ver las imágenes del culebrón entre Marco Ferri y su novia Aylén. Varios eran los que tuvieron que visitar la sala de expulsiones, de la que no regresó el político Sergio Ayala, y lo hicieron en turnos para que pudieran visualizar un resumen de su paso por la casa y esclarecer sus cuentas pendientes.
Un paso por la sala de expulsiones en el que Daniela Blume recibió por todas partes: primero con la chica de la casa por la que se sentía atraída, Elettra Lamborghini, y después por su amiga Ivonne Reyes.
LA ELEGIDA DE DIOS CONTRA TODOS
Aída Nízar adora su vida (para aquellos que a estas alturas no se hayan enterado), pero sus compañeros de reality no la soportan. La 'elegida por Dios' ha sido la pesadilla de Eckmann, y de alguno más, bueno, en realidad no se libran ni los que están en la cruz de cámaras y encima esta semana a logrado la inmunidad. Aunque también la tenemos atragantadita, hay que reconocer que si no fuera por ella, esta semana no hubiéramos visto más que el culebrón y los lacrimógenos y deprimentes confesionarios de Irma Soriano. ¡¡Aquí hay más muebles que en un Ikea!!
RINDIENDO CUENTAS EN LA SALA DE EXPULSIÓN
Llegó la hora de limar asperezas en la fría sala de expulsión. El vídeo de los desaires de la italiana Elettra no le gustó a la sexóloga Daniela Blume. La locutora se sintió herida por los comentarios sobre sus "poses de puerca" cuando se hacen fotos juntas. Responsabilizó a los corta y pega del programa de la visión que se estaba dando de ella, pero la italiana ha repartido a diestro y siniestro con todos y cada uno de sus compañeros de convivencia y eso, más tarde o más temprano, pasa cuenta. A la hora y media de programa, la participante de Super Shore tenía todas las papeletas para ser la séptima expulsada. Un exceso de confianza es siempre mal consejero.
LOS CELOS DE IVONNE
Los cambios de humor y los miedos también han hecho mella en la venezolana y el concejal andaba preocupado de estar haciendo el mayor de los ridículos. Se gustan, se atraen, se molan... pero ahí está Aída, la 'metomentodo', para poner la puntilla y recordarle a la presentadora que su chico no tiene formación universitaria, como si el amor dependiera de licenciaturas o diplomaturas. El saludo final que ambos se dedicaron parecían más de dos amigos que de dos amantes. Él está más por la labor y volvió a mostrarse romántico recordándole que había dejado la rosa en su cama. Por su parte, Reyes alabó el concurso del concejal, confesó no entender los motivos de su expulsión, pero no dijo nada de esperarle o de hablar cuando estén fuera. Bastante tiene con la dura pugna judicial que amenazó con poner en marcha... Nuevo capítulo, en siete días.