Actualizado 03/03/2020 10:41 CET

Los anillos pueden explicar la hinchazón de planetas de baja densidad

Una concepción artística del modelo  de un planeta anillado en tránsito frente a su estrella anfitriona
Una concepción artística del modelo de un planeta anillado en tránsito frente a su estrella anfitriona - ROBIN DIENEL/ CARNEGIE INSTITUTION FOR SCIENCE.

   MADRID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Una clase de planetas con densidad increiblemente baja, conocidos como 'súper-nube', puede albergar anillos que amplifican su apariencia, según científicos de Carnegie y Caltech.

   Un 'súper-nube es un tipo de exoplaneta con una masa solo unas pocas veces mayor que la de la Tierra pero un radio mayor que Neptuno, lo que le da una densidad media muy baja. Son más fríos y menos masivos que los Júpiter calientes inflados de baja densidad.

   Estos objetos han confundido a los científicos desde que se descubrieron por primera vez, porque son diferentes a los planetas de nuestro Sistema Solar y desafían nuestras ideas de cómo pueden ser los planetas distantes.

   "Comenzamos a pensar, ¿y si estos planetas no son espaciados como el algodón de azúcar", dijo en un comunicado el coautor Anthony Piro, de Carnegie. "¿Qué pasa si las súper-nubes parecen tan grandes porque en realidad están rodeados de anillos?"

   En nuestro propio Sistema Solar, todos los planetas gigantes gaseosos y de hielo tienen anillos, siendo el ejemplo más conocido los majestuosos anillos de Saturno. Pero ha sido difícil para los astrónomos descubrir planetas anillados que orbitan estrellas distantes.

   Los radios de los exoplanetas se miden durante los tránsitos, cuando el exoplaneta se cruza frente a su estrella anfitriona provocando una caída en la luz de la estrella. Cuanto mayor es el tamaño de la inmersión, mayor es el exoplaneta.

   "Comenzamos a preguntarnos, si nos miraras desde un mundo distante, ¿reconocerías a Saturno como un planeta anillado, o parecería ser un planeta hinchado para un astrónomo alienígena?" se pregunta el coautor Shreyas Vissapragada, de Caltech.

   Para probar esta hipótesis, Piro y Vissapragada simularon cómo un exoplaneta anillado se vería ante un astrónomo con instrumentos de alta precisión que lo veían transitar frente a su estrella anfitriona. También investigaron los tipos de material de anillo que podrían explicar las observaciones de súper-nubes.

   Su trabajo demostró que los anillos podrían explicar algunas, pero no todas, las superpoblaciones que la misión Kepler de la NASA ha descubierto hasta ahora.

   "Estos planetas tienden a orbitar muy cerca de sus estrellas anfitrionas, lo que significa que los anillos tendrían que ser rocosos, en lugar de hielo", explicó Piro. "Pero los radios de los anillos rocosos solo pueden ser tan grandes, a menos que la roca sea muy porosa, por lo que no todas las superpoblaciones encajarían en estas restricciones".

   Según Piro y Vissapragada, tres súper-nubes son especialmente buenas candidatas para los anillos: Kepler 87c y 177c, así como HIP 41378f.

   Las observaciones de seguimiento para confirmar su trabajo no serán posibles hasta que el telescopio espacial James Webb de la NASA se lance el próximo año, porque los telescopios terrestres y espaciales existentes carecen de la precisión para confirmar la presencia de anillos alrededor de estos mundos distantes.

   Si se pudiera confirmar que algunos de los súper-nubes son anillados, esto mejoraría la comprensión de los astrónomos de cómo estos sistemas planetarios se formaron y evolucionaron alrededor de sus estrellas anfitrionas.