Actualizado 01/12/2015 16:01 CET

Magia cósmica presenta un cuásar séxtuple

   MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Los quásares son galaxias con agujeros negros masivos en sus núcleos, alrededor de los cuales se están irradiando grandes cantidades de energía.

   De hecho, tanta luz es emitida que el núcleo de un quásar es mucho más brillante que el resto de toda la galaxia, y sus enormes luminosidades permiten que los cuásares puedan ser vistos incluso cuando están muy lejos.

   El quásar SDSSJ1029 + 2623, por ejemplo, es tan distante que su luz ha estado viajando hacia nosotros durante 11.400 millones de años, el 83% de la edad del universo. Este quásar es particularmente inusual porque tiene cinco cuásares vecinos en el cielo que se le parecen mucho y, además, se encuentran a la misma distancia cosmológica.

   SDSSJ1029 + 2623 es en realidad un cuásar visible con lente gravitacional. Su luz está siendo magnificada y distorsionada por la gravedad de un cúmulo de galaxias que casualmente se encuentra en su camino hacia nosotros, y la distorsión da como resultado seis imágenes del mismo cuásar.

   Hace más de cincuenta años, los astrónomos predijeron que en tales casos, debido a que la luz de cada imagen se desplaza a lo largo de un camino cosmológico diferente, cualquier retraso de tiempo entre pulsos del cuásar en las imágenes se puede utilizar para sondear parámetros cosmológicos subyacentes tales como la edad y la tasa de expansión del universo. Por otra parte, estos retrasos también pueden sondear la distribución de la densidad de superficie de la lente. Estos retrasos ahora se han detectado, que llegan ser del orden de unos pocos años. En el caso de que galaxias individuales actúan como lentes, los retrasos son de semanas o meses.

   El astrónomo del Centro Harvard para la Astrofísica (CfA) Mateo Bayliss y cuatro de sus colegas llevaron a cabo una campaña para controlar los retrasos en las imágenes de SDSSJ1029 + 2623 utilizando el Telescopio Óptico Nórdico de 2,56 metros en las Islas Canarias, España. Durante tres años de observaciones sistemáticas, encontraron un retraso de 722 días entre la imagen cuya luz se prevé que llegue primero ('imagen de C') y el componente que es más brillante, y un retraso 47,7 días entre los dos componentes más brillantes.

   Por casualidad, durante este periodo, la imagen C se sometió a un aumento de flujo agudo, y los modelos predicen que este evento debe ser visto en las otros cinco imágenes en los próximos años. Los datos no son lo suficientemente buenos para refinar los parámetros cosmológicos, al menos no todavía, pero el equipo mantiene una estrecha vigilancia del cuásar y espera determinar con precisión los retrasos de tiempo en los seis componentes en los próximos sesiones de observación.