Spitzer descubre que las galaxias distantes crecieron de forma apacible

Galaxias
NASA/JPL-CALTECH
Actualizado: viernes, 1 julio 2011 19:14

MADRID, 1 Jul. (EUROPA PRESS) -

Distantes galaxias que antes aparentaban comportarse como voraces tigres se muestran como vacas paciendo en nuevas imágenes más detalladas obtenidas por el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA.

Los astrónomos han descubierto ahora que las galaxias en el universo distante y primario continuamente ingieren el combustible para la formación de las estrellas durante largos períodos de tiempo. Esto va en contra de las teorías anteriores de que las galaxias devoraban su combustible en ráfagas rápidas después de encuentros con otras galaxias.

"Nuestro estudio muestra que la fusión de galaxias masivas no era el método predominante de crecimiento de galaxias en el Universo distante", dijo Ranga-Ram Chary, del Centro de Ciencias Spitzer de la NASA en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena.

"Estamos encontrando que este tipo de canibalismo galáctico era raro. En cambio, estamos viendo evidencias de un mecanismo de crecimiento de las galaxias en el que una galaxia típica se alimenta a través de un flujo constante de gas, lo que hace que las estrellas se formen a un ritmo mucho más rápido de lo que se pensaba".

Chary es el investigador principal del trabajo, que aparece en la edición del 1 de agosto del Astrophysical Journal. Según sus conclusiones, estas galaxias se alimentan paciendo de forma constante durante periodos de cientos de millones de años y crean una inusual cantidad de estrellas regordetas, de hasta cien veces la masa de nuestro sol.

"Esta es la primera vez que hemos identificado galaxias que se hacen gigantes de esta forma", dijo Shim Hyunjin, también del Centro de Ciencia Spitzer y autor principal del artículo. "Tienen muchas estrellas más masivas que nuestra Vía Láctea".

Galaxias como nuestra Vía Láctea son colecciones gigantescas de estrellas, gas y polvo. Crecen en tamaño por la alimentación de gas y su conversión en nuevas estrellas. Una cuestión antigua en la astronomía es: ¿de dónde sacaron este combustible estelar las galaxias lejanas que se formaron hace millones de años?. La teoría más plausible fue que las galaxias crecieron mediante la fusión con otras galaxias, y que se alimentaron del gas provocado en las colisiones.

Chary y su equipo abordaron esta cuestión mediante el uso de Spitzer para estudiar más de 70 galaxias remotas que existen hace entre 1.000 y 2.000 años después del Big Bang (nuestro universo tiene aproximadamente 13.700 millones de años). Para su sorpresa, estas galaxias estaban quemando como combustible lo que se llama H-alfa, que es la radiación de gas de hidrógeno que ha sido golpeado con la luz ultravioleta de las estrellas. Los altos niveles de H-alfa indican que las estrellas se están formando con fuerza. El setenta por ciento de las galaxias estudiadas muestran fuertes señales de H-alfa. Por el contrario, sólo el 0,1 por ciento de las galaxias en nuestro universo local tienen esta firma.

Estudios previos con telescopios de luz ultravioleta encontraron cerca de seis veces menos formación de estrellas que a través de Spitzer, que ve la luz infrarroja. Los científicos piensan que esto puede ser debido a grandes cantidades de polvo oscuro, a través del cual la luz infrarroja puede colarse. Spitzer abre una nueva ventana hacia las galaxias mediante la adopción de una muy larga exposición de imágenes infrarrojas de un trozo de cielo llamado campo GOODS (Great Observatories Origins Deep Survey).

Análisis posteriores demostraron que estas galaxias forman estrellas furiosamente hasta 100 veces más rápido que la actual tasa de formación estelar de la Vía Láctea. Es más, la formación de estrellas se llevó a cabo durante un largo período de tiempo, de cientos de millones de años. Esto indica a los astrónomos que las galaxias no crecen debido a las fusiones o colisiones, lo que sucederá en plazos más cortos.

Si bien estos fenómenos son comunes en el universo -por ejemplo, la Vía Láctea se fusionará con la galaxia de Andrómeda en unos 5.000 millones de años- el nuevo estudio muestra que las grandes fusiones no fueron la causa principal del crecimiento de galaxias. En cambio, los resultados muestran que las galaxias distantes, se hicieron gigantes por alimentarse de un suministro constante de gas que probablemente se canalizó desde filamentos de materia oscura.

La imagen partida muestra cómo una galaxia espiral normal alrededor de nuestro universo local (izquierda) podría haberse visto en el universo distante, cuando los astrónomos creen que las galaxias se han llenado con mayor población de estrellas calientes y brillantes (derecha).