La Confederación Hidrográfica del Júcar define la estrategia para reducir el riesgo de inundación en el territorio afectado por la DANA - CHJ
VALÈNCIA, 22 Jul. (EUROPA PRESS) -
La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) trabaja en la redacción de los diez proyectos destinados a reducir el riesgo de inundación en las cuencas del Poyo, Magro y Pozalet-Saleta tras la dana del 29 de octubre de 2024.
Los trabajos se estructuran en dos lotes que han sido adjudicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a la UTE Typsa- Gecival y la UTE Aquatec-Granell Horta Sud, por un valor de cerca de cuatro millones de euros.
Los técnicos de la Confederación trabajan de forma coordinada con ambas ingenierías para definir las actuaciones más prioritarias y establecer una hoja de ruta que permita desarrollar los proyectos de manera escalonada, facilitando su redacción, tramitación y posterior licitación de forma progresiva.
La previsión es disponer durante el próximo otoño de las primeras propuestas de actuación. A partir de ese momento, la Confederación impulsará un proceso de participación pública para que administraciones, entidades y ciudadanía puedan conocer las diferentes alternativas y realizar aportaciones antes de definir las soluciones finales.
"El análisis de la dana nos ha permitido conocer con mucho más detalle cómo respondió el territorio ante un episodio extremo. Ese conocimiento es hoy la base sobre la que estamos diseñando estos proyectos para reducir el riesgo de inundación y aumentar la resiliencia del territorio frente a futuros episodios extremos", explica, en un comunicado, el coordinador de los proyectos, Teodoro Estrela.
La confederación señala que el comportamiento que tuvo el agua durante la dana constituye "la principal referencia para diseñar estos proyectos". Su análisis ha permitido identificar los puntos donde se produjeron desbordamientos, se almacenaron grandes volúmenes de agua o se registraron los mayores calados y velocidades, con el objetivo de definir las actuaciones más eficaces frente a futuros episodios extremos.
La estrategia, abundan, "combinará diferentes tipos de actuaciones adaptadas a las características de cada territorio. Entre ellas se encuentra el desarrollo de Zonas de Almacenamiento Controlado (ZAC), destinadas a almacenar temporalmente parte del agua durante las avenidas para reducir la punta del caudal, retrasar su llegada a los tramos más vulnerables y disminuir tanto los calados como la velocidad del agua aguas abajo".
En las zonas rurales podrán plantearse actuaciones como excavaciones del terreno, adecuación de áreas inundables o motas de protección que incrementen la capacidad de laminación. Mientras que en los entornos urbanos, donde el espacio disponible es mucho más reducido, se estudiarán soluciones compatibles con el uso ciudadano, como parques inundables, en coordinación con la Generalitat Valenciana y los ayuntamientos.
EL BARRANCO DEL POYO GANARÁ CAPACIDAD HIDRÁULICA
Algunos de los proyectos más relevantes se ejecutarán en el barranco del Poyo, donde se plantea aumentar progresivamente su capacidad hidráulica desde el entorno de Torrent hasta su desembocadura en l'Albufera. El objetivo es eliminar los puntos donde actualmente el cauce pierde capacidad y mejorar su comportamiento frente a futuras avenidas.
Entre las actuaciones que se plantean figuran la ampliación de los márgenes del barranco en distintos tramos en los municipios de Picanya, Catarroja y Massanassa, la adecuación del cruce con la pista de Silla y otras intervenciones en municipios como Torrent, Picanya, Paiporta, Catarroja y Massanassa, que requerirán una estrecha coordinación con los ayuntamientos, como la restauración ambiental del barranco del Poyo en el tramo comprendido entre la pista de Silla y su desembocadura en l'Albufera de València.
La CHJ recuerda que las obras de emergencia ejecutadas tras la dana ya permitieron mejorar en la medida de lo posible la capacidad de desagüe del barranco y, en muchos casos, se diseñaron teniendo en cuenta las futuras actuaciones estructurales previstas a lo largo del cauce. Además, estos proyectos se complementarán con la futura Vía Verde del Poyo y la adecuación del nuevo cauce del Turia.
Ambas actuaciones se conciben de forma conjunta para aprovechar el corredor que puso de manifiesto la DANA y convertirlo en un espacio capaz de gestionar de forma más segura los caudales durante futuros episodios extremos. Aunque el trazado definitivo está siendo objeto de estudio, el proyecto partirá del análisis del recorrido que siguió el agua durante la dana.
La derivación de caudales hacia el nuevo cauce únicamente podrá plantearse de forma coordinada con actuaciones que incrementen su capacidad hidráulica, garantizando que el volumen derivado pueda ser asumido con seguridad.
La coordinación con los ayuntamientos constituye otro de los elementos clave de estos proyectos. En Algemesí, por ejemplo, la Confederación trabaja en una propuesta complementaria a las actuaciones previstas por el Ayuntamiento sobre el tramo urbano del río Magro. Lo que se contempla es ganar espacio al río ampliando el cauce por su margen derecha y recuperar la vegetación de ribera, así como restaurar ambientalmente su desembocadura en el río Júcar para mejorar el comportamiento hidráulico del conjunto del tramo.
El mismo enfoque se aplica a las pedanías del sur de València. Uno de los proyectos incluidos en la planificación estudiará actuaciones destinadas a mejorar el comportamiento de los caudales desbordados que puedan alcanzar este territorio, incorporando las aportaciones realizadas por el Ayuntamiento de València y los representantes de las pedanías durante los últimos meses.
Entre las medidas que se analizarán figura la eliminación o reducción de obstáculos que dificultan el flujo del agua facilitando el drenaje de las aguas y la mejora de la conectividad hidráulica del territorio, con especial atención al efecto barrera que pueden generar infraestructuras como la V-30 o el corredor ferroviario durante episodios de lluvias extremas.