VALÈNCIA, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado en Oliva (Valencia), una de las localidades más afectadas por la dana Adam, que se aprobará la declaración de zona catastrófica para los municipios damnificados, así como que el Estado facilitará recursos económicos en la reconstrucción y agilizará la contratación "para que se recupere cuanto antes la normalidad".
Ante este tipo de catástrofes, Sánchez ha reiterado que "urge un acuerdo de país contra la emergencia climática" que implique a todas las administraciones públicas, representantes políticos y sociedad civil, con el objetivo de "reforzar la cooperación" tanto en la fase de emergencia como en la de reconstrucción.
Así lo ha anunciado Sánchez en una declaración institucional sin preguntas en el puesto de mando avanzado instalado en la comisaría de Oliva, tras participar en una reunión de alrededor de 45 minutos con alcaldes de los municipios afectados por la dana Adam. En el encuentro han participado el 'president' de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y los ministros Sara Aagesen (Transición Ecológica), Fernando Grande-Marlaska (Interior) y Diana Morant (Ciencia).
Por su parte, Llorca --también en una breve declaración sin preguntas-- ha garantizado que todas las administraciones colaborarán "para recuperar cuanto antes la normalidad" tras esta emergencia. Para ello ha pedido anteponer los intereses personales "por encima de cualquier interés político".
El jefe del Consell ha señalado que "esta vez se nos avisó con tiempo de las predicciones meteorológicas" y, a partir de ahí, ha destacado que todas las administraciones y efectivos movilizados han demostrado coordinación. También ha pedido trabajar en un plan de forma consensuada que mejore las infraestructuras hídricas de "toda la Comunitat Valenciana", no solo en zonas afectadas por una catástrofe.
A la llegada de Sánchez a la reunión, una treintena de personas, situadas detrás de vallas y policías a unos 30 metros de distancia, ha increpado al presidente con insultos como “hijo de puta”, “perro” o “a la cárcel” mientras él saludaba a las autoridades en el exterior de la comisaría de Oliva. Al escuchar los insultos, un grupo de simpatizantes de Sánchez ha comenzado a aplaudir fuertemente para acallarlos.