Valencia.- García-Gasco llama a los católicos a "no esconderse" ante los que "desean diluir la presencia de Dios"

Actualizado 16/03/2008 19:14:27 CET

VALENCIA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, instó hoy a los católicos a "manifestarnos sin miedo como creyentes y a no esconder nuestras convicciones por vergüenza y temor", a pesar de que "hoy son muchos, y muy poderosos, los que desean diluir la presencia sencilla, amable y liberadora de Dios en nuestra vida".

Según informaron fuentes del Arzobispado en un comunicado, en la homilía de la solemne misa que presidió hoy en la Catedral de Valencia con motivo del Domingo de Ramos, el purpurado recordó cómo "a lo largo de la historia siempre se ha intentado hacer callar a los discípulos de Cristo".

En este sentido, subrayó que "también hoy son muchos a los que no gusta Cristo y rechazan el mensaje del Evangelio". Ante esta situación, el cardenal se dirigió a los fieles que se encontraban en la Catedral para indicarles que "también hoy es hora de elegir al Señor".

García-Gasco invitó a escoger entre "manifestarnos sin miedo como creyentes o esconder nuestras convicciones por vergüenza y temor; educar a nuestros hijos en la fe, o en el espíritu de este mundo; considerar a Cristo como la solución a los asuntos más graves de la humanidad, o contemplarlo solo como un fenómeno histórico interesante".

De la misma manera, habló de la elección entre "creer en Cristo como el hijo de Dios que nos arranca del pecado y de la muerte y nos introduce en la fuerza de Dios y en la vida eterna, o rechazarlo considerando a la Iglesia como mentirosa, negando su identidad divina por encima de su realidad humana".

El cardenal animó a "ser coherentes con lo que habéis escogido" y alentó a los fieles a "no temer", porque "contemplando a Cristo nadie puede sentirse desanimado ante las limitaciones, errores o pecados propios o ajenos". El mensaje de Cristo es, según explicó, "un mensaje de esperanza, una llamada para acercarnos a Dios y ser liberados de las esclavitudes de este mundo".

En otro momento de la misa, subrayó que Dios "no es un ser lejano y tampoco vive de espaldas al mundo y a nuestra historia", sino que "permanece cercano de modo particular a nosotros en las circunstancias difíciles de la vida de cada uno, en especial, cerca de los que sufren, de los enfermos, de los abandonados, de las mujeres víctimas de la violencia, de los cristianos perseguidos por su fe".

Al término de su homilía, el purpurado recordó que "el único signo que prolonga la acción del Maestro no es el poder, sino el servicio" y, por ello, "los cristianos seremos más creíbles si nos esforzamos en amar como el Señor nos ha enseñado".