MADRID, 19 Nov. (EUROPA PRESS) -
Este miércoles 5 de diciembre llega a los cines la nueva película de Disney Studios, 'Ralph rompe Internet', la secuela de la exitosa '¡Rompe Ralph!' en la que el grandullón personaje de videojuegos y su inseparable amiga Vanellope se lanzan al ciberespacio y descubren Internet. Un lugar representado aquí como una fascinante metrópoli pero que, según avisan los directores del filme Rich Moore y Phil Johnston, también puede ser un entorno "horrible" y peligroso parecido "al Lejano Oeste".
"A veces nos referimos a Internet como un lugar salvaje, algo así como el Lejano Oeste, pero depende de cada uno, de cada familia. En mi caso, siempre superviso qué están haciendo mis hijos en Internet porque no hay una policía de la red y es mi responsabilidad que estén bien y hagan lo correcto", señala Moore. Una visión de la red que secunda totalmente su compañero Phil Johnston, que junto al productor Clark Spencer han visitado Madrid para presentar la segunda entrega de la saga de animación.
Y es que, reconocen los responsables del filme, Internet es a la vez "una herramienta maravillosa" y "uno de los mejores inventos de nuestra época", pero que si se utiliza mal o desde el desconocimiento, puede convertirse "en un lugar horrible y negativo". "Esa dualidad existe y esas dos caras de la red se ven en la película", apostilla Spencer.
En este sentido, e interrogados sobre la gran influencia que las redes sociales y los contenidos que se viralizan en la red tienen sobre los más jóvenes, los creadores de 'Ralph rompe Internet' insisten en que "son los padres los que tienen que estar atentos a cómo utilizan sus hijos Internet y cuanto tiempo pasan conectados a cualquier tipo de pantalla".
RALPH ANTE EL MURO DE TRUMP
"Los padres tienen que hablar con los hijos y avisarles de que hay cosas que pueden ver o cosas que la gente puede decir que son complicadas", apunta al productor que precisamente espera que algunos pasajes de 'Ralph rompe Internet' "abran espacio para el diálogo" entre padres e hijos sobre el uso de la red.
"Yo tengo dos hijos, uno de seis y otro de ocho, y ellos no se conectan a Internet salvo que no sea conmigo o para ver alguna serie o dibujos animados", señala tajante Johnston en una entrevista para Europa Press en la que también asegura que si Ralph, el protagonista de la saga especialista en demoliciones, se topara con el muro que pretende construir el presidente estadounidense Donald Trump en la frontera con México tiene muy claro lo que haría: "Lo derribaría, sin duda".
Los directores también han revelado que la idea de representar el ciberespacio como una gran ciudad en la que las redes sociales cuentan con su propio distrito o en el que los gigantes como Google, Ebay o la propia Disney tienen sus propios rascacielos se les ocurrió al visitar las "granjas de servidores".
"Hicimos un trabajo de investigación, fuimos a las granjas donde se alojan los servidores de Internet por todo el mundo. Son unos edificios enormes con un montón de cables y ordenadores gigantes que forman hileras que son como calles... verdaderamente parece una ciudad", dicen los directores que recuerdan que fue entonces cuando decidieron llevar esa imagen a la película y convertirla "en un sitio por dónde se pudiera pasear".
LAS PRINCESAS DISNEY
Y allí, entre los millones y millones de personas que caminan por esa gran ciudad de Internet, entre sus abarrotadas calles llenas de letreros luminosos e incontables edificios, Ralph y su pequeña amiga Vallenople viven su nueva aventura. En esta secuela los dos amigos han decidido abandonar "sus pequeños pueblos", los videojuegos en los que llevan toda la vida, y lanzarse a explorar por primera el ciberespacio en busca de una pieza de repuesto que salve 'Sugar Rush', el videojuego de Vallenople.
En su periplo conocerán la sapiencia de los buscadores, se cruzarán con el spam y sus tramposos métodos, visitaran los rincones oscuros de la deep web o internet profunda y también serán presos de la estrategia de los algoritmos mientras, como ya ocurría en la primera entrega, se suceden un aluvión de 'cibercameos'. Pero, sin duda alguna, el encuentro que más impactará al público es el que les reunirá con todas las princesas Disney y que explota, en clave de humor, todos sus clichés.
"Crear esas secuencias fue algo genial", recuerdan entusiasmados los directores que pudieron contar con once de las catorce actrices que fueron las voces originales de las princesas. "Cuando decidimos hacer esta escena no éramos conscientes de lo mucho que íbamos a meternos dentro del mundo de estas princesas y conseguimos trabajar con once de las catorce, fue un sueño hecho realidad", insiste Moore.
"Esa escena se decidió hace tres años y, aunque este tipo de películas dan muchas vueltas, esa secuencia en concreto no ha cambiado prácticamente nada", señala el productor que, consciente de lo mucho que está gustando está "evolución" y vuelta de tuerca a las princesas Disney, no descarta un futuro spin-off o incluso una serie en Disney+, el inminente servicio de streaming de la compañía. "Nos hemos reído de nosotros mismos y eso gusta. Veremos hacia dónde nos lleva", dice.