Archivo - Asistentes al encuentro Mondiacult 2025- MONDIACULT - Archivo
La educación artística y cultural hace tiempo que dejó de ser vista como un mero complemento para convertirse en un pilar estratégico y fundamental en la formación de las nuevas generaciones. Su impacto va más allá de lo estético, mejorando el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de resolver problemas, habilidades esenciales para la transformación social.
Esto ha quedado de manifiesto en Barcelona a lo largo de numerosas sesiones de Mondiacult 2025, la mayor conferencia mundial sobre política cultural organizada por la UNESCO. Su documento final, aprobado por unanimidad, subraya la integración y el fortalecimiento sistemáticos de la cultura, el patrimonio cultural y natural, las expresiones culturales y las artes en todos los entornos educativos -formales, no formales e informales-, así como el apoyo a enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios que fomenten sinergias innovadoras entre cultura, artes, ciencia y tecnología en la enseñanza, el aprendizaje y la investigación. Para sumar voces a este debate crucial sobre cómo llevarlo a la práctica y fortalecer la presencia del arte en el sistema educativo la Fundación Daniel y Nina Carasso también ha estado presente en dicho encuentro, desde la voluntad de generar un espacio de diálogo duradero que asegure la continuidad de las iniciativas conjuntas entre ambos sectores.
Afirmar que el arte es clave para la labor educativa no es solo una intuición, sino una certeza basada en evidencias científicas. Así lo demuestran estudios como "El poder transformador de la educación artística y cultural", elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, OEI. Su presencia transversal en los sistemas educativos fortalece la resiliencia y la empatía, competencias cada vez más valoradas en un mundo laboral que se automatiza. La participación en actividades artísticas promueve estados afectivos positivos y fortalece la autoestima, actuando como un "refugio en contextos de crisis" que permite a los estudiantes elaborar el dolor y el trauma.
La educación artística no solo tiene un valor intrínseco, sino que también genera beneficios probados en otras áreas académicas. El teatro, por ejemplo, desarrolla las habilidades verbales y la comprensión lectora, mientras que la música impulsa el aprendizaje de las matemáticas y la memoria. Estas prácticas son, además, herramientas de inclusión que fomentan el diálogo intercultural, el respeto por la diversidad y un sentido de pertenencia a la comunidad. El arte ayuda a la convivencia, mejora los resultados académicos y ofrece una innovación pedagógica que va mucho más allá de conocer el patrimonio o las disciplinas artísticas. El arte trae unos procesos que nos ayudan a reflexionar de otra manera, que fomentan otras formas de pensamiento.
Varios países europeos están impulsando la educación artística y cultural con distintos enfoques. Así, por ejemplo, Portugal promueve la integración de las artes a través del Plan Nacional de Lectura y el Plan Nacional de las Artes. Finlandia destaca por su modelo holístico que integra las artes desde temprana edad, fomentando la curiosidad y la innovación, como refleja su Plan de Acción 'Una Finlandia Inclusiva y Competente'. Francia, a través del programa Éducation Artistique et Culturelle (EAC), busca asegurar que cada estudiante acceda a la cultura. Italia, con su rico patrimonio, enfoca la educación artística en museos y galerías para desarrollar el conocimiento de la historia del arte y el análisis crítico. Alemania comparte la responsabilidad de la educación cultural entre el gobierno y los estados. Bélgica, por su parte, organiza la educación cultural de forma comunitaria, con un enfoque en la creatividad, la expresión personal y el diálogo intercultural.
Por su parte, las instituciones europeas están trabajando en esta línea, como también se ha puesto de manifiesto en Mondiacult. Para lograr una transformación real y duradera, es crucial fortalecer las estructuras existentes con más recursos y reconocimiento, fomentar la formación del profesorado y las alianzas entre escuelas y contextos culturales, y dotar a los programas de la estabilidad y continuidad necesarias.
En España, el binomio arte y escuela se enfrenta a sus propios desafíos. Por un lado, la flexibilidad de la ley educativa permite a las Comunidades Autónomas decidir quién imparte las disciplinas artísticas, lo que a veces genera disparidades en la calidad de la enseñanza e incluso la sustitución de la Educación Artística por otras asignaturas de refuerzo. La escasez de especialistas en educación artística en las escuelas también plantea un problema que afecta la riqueza del aprendizaje. No obstante, la LOMLOE incluye la "formación artística" como parte de una "formación integral" centrada en el desarrollo de las competencias. La ley menciona la importancia de aumentar la matriculación en los estudios artísticos y se establece que la creación artística se trabajará en todas las áreas de educación primaria.
Desde el Ministerio de Cultura, se ha elaborado un Plan de Derechos Culturales, que incluye un eje de educación. En este contexto, se impone la necesidad de diálogo entre las administraciones implicadas para garantizar la igualdad de derechos entre los estudiantes en todo el territorio. En la Conferencia Sectorial de Cultura de 2025 se anunció una novedad importante: una partida de 4 millones de euros para ayudas a proyectos de arte y educación, dirigidos a la población infantil y joven. Con estas ayudas, se busca vertebrar alianzas entre centros educativos y agentes culturales y artísticos para fomentar las capacidades artísticas del alumnado.
Estas iniciativas reflejan el consenso de que las prácticas artísticas en los centros educativos de todos los niveles no deben ser un lujo, sino un derecho fundamental. La Proposición no de ley (PNL) para que el acceso a las artes y la cultura en la escuela sea un derecho, registrada en el Congreso de los Diputados al inicio de este curso, se alinea en este sentido. Esta PNL propone cumplir los acuerdos internacionales y dar continuidad a las políticas en esta materia durante al menos diez años. Sugiere reforzar las estructuras existentes con más recursos, ofrecer formación transversal a docentes y artistas, crear una plataforma pública para proyectos culturales y escolares, y establecer una Comisión Interministerial permanente entre los Ministerios de Cultura y Educación.
Quizá estemos asistiendo a un momento crucial en la educación, pues ya son muchas las voces de educadores, agentes, instituciones culturales, investigadores y organismos internacionales que dibujan un espacio de consenso en el que se puede tomar esta dirección hacia el futuro. Ya no se puede dar la espalda a esta necesidad de que arte y la educación vayan de la mano para construir una sociedad más sostenible, justa, inspiradora e inclusiva.
Por Irene Aláez Vasconcellos, fundadora de Una más una e instructora del Programa Arte Ciudadano de la Fundación Daniel y Nina Carasso.