Publicado 10/04/2026 14:34

Ifapa traslada técnicas de biosolarización para desinfectar y mejorar el suelo hortícolas sin químicos

Ponentes de la jornada organizada por el Ifapa en Pulpí (Almería).
Ponentes de la jornada organizada por el Ifapa en Pulpí (Almería). - JUNTA DE ANDALUCÍA

PULPÍ (ALMERÍA), 10 (EUROPA PRESS)

La presidenta del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (Ifapa), Marta Bosquet, ha participado este viernes en Pulpí (Almería) en una jornada sobre desinfección y mejora de suelo con cultivos biofumigantes para el control del hongo patógeno Fusarium y el nematodo Meloidogyne en lechuga y en cultivos de invernadero.

La iniciativa, que ha reunido a 65 profesionales del sector y en la que también ha participado el concejal de Agricultura de Pulpí, Juan Antonio Navarro, se enmarca en el proyecto Optimsoil del Ifapa, una línea de trabajo que busca optimizar la biosolarización para aumentar la salud del suelo en cultivos hortícolas protegidos y al aire libre.

"Este proyecto del Ifapa habla de futuro y de sostenibilidad, pero habla sobre todo de salud, porque la salud del suelo es el motor de nuestra agricultura", ha destacado en una nota Bosquet, quien ha valorado la oportunidad para "ofrecer a los agricultores una alternativa real, eficaz y sostenible a los fumigantes químicos".

La presidenta ha asegurado que "este proyecto aplica ciencia para combinar el potencial de la biofumigación con la energía de la solarización para desinfectar a la vez que se mejora el suelo", ha subrayado.

La actividad celebrada en el Espacio Escénico de Pulpí ha contado con seis ponencias de expertos y una mesa redonda. Así, tras una presentación del proyecto Optimsoil por parte del investigador del Ifapa Miguel de Cara y del catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid Daniel Palmero, la profesora Laura Gálvez ha analizado el estado actual y las previsiones sobre nuevas variantes respecto a la fusariosis de la lechuga, enfermedad fúngica destructiva causada por Fusarium oxysporum f. sp. Lactucae.

Por su parte, el profesor Juan Manuel Arroyo ha tratado las cubiertas biofumigantes y abonos verdes, así como las técnicas para elegir la especie adecuada, mientras que el doctorando Moisés de León, ha explicado los ensayos en campo y las experiencias de biosolarización en lechuga comercial. Además, el doctorando Felipe Peiró ha analizado durante la jornada la susceptibilidad de cuatro cultivos biofumigantes frente al nematodo nodulador Meloidogyne incognita.

Tras las ponencias, la mesa redonda de la actividad ha estado moderada por la técnico especialista del Ifapa Carmen García, y en la misma han participado la investigadora del Imida Caridad Ros; el técnico del Grupo GS España Pedro López; y los coordinadores del proyecto, Miguel de Cara y Daniel Palmero.

SUELOS "MÁS SANOS"

En muchas zonas hortícolas de España el suelo se presenta muy afectado por patógenos difíciles de controlar, como Fusarium en lechuga o los nematodos del género Meloidogyne en invernaderos. Estas enfermedades provocan pérdidas económicas elevadas y su control resulta cada vez más difícil debido a que los patógenos se han vuelto más resistentes y aparecen nuevas razas, a la restricción de fumigantes químicos y a que el monocultivo favorece su expansión.

En este sentido, el proyecto de optimización de la biosolarización para aumentar la salud del suelo en cultivos hortícolas protegidos y al aire libre (Optimsoil) se configura como una nueva forma de cuidar el suelo y controlar enfermedades en cultivos hortícolas.

En concreto, esta línea de trabajo desarrollada por el Ifapa y la Universidad Politécnica de Madrid busca mejorar la salud del suelo y controlar enfermedades en hortícolas tanto en invernadero como en campo abierto, usando para ello técnicas sostenibles y sin fumigantes químicos.

Tal como aclaran los investigadores del proyecto, la biosolarización es una técnica que combina la biofumigación con el uso de cultivos que, al incorporarse al suelo, liberan sustancias naturales que combaten a los patógenos, y la solarización cubriendo el suelo húmedo con plástico para elevar la temperatura y desinfectarlo. La combinación de ambas técnicas aumenta la eficacia en el control y mejora la fertilidad del suelo.

Así, los cultivos biofumigantes que se han estudiado en el proyecto, especies que crecen rápido y producen mucha biomasa, son brassicas como mostazas o rábano; sorgo (Pasto de Sudán) o Crotalaria juncea. Estas plantas aportan compuestos naturales que ayudan a controlar patógenos del suelo además de mejorar su estructura y aumentar la materia orgánica.

Para ello, el proyecto ha realizado ensayos en laboratorio y bioensayos en mesocosmos (macetas) para medir la reducción de patógenos y nematodos, además de ensayos agronómicos para estudiar qué cultivos biofumigantes funcionan mejor en cada zona.

Por su parte, los investigadores también han desarrollado ensayos en fincas reales, tanto en invernaderos en Almería y Chipiona, como en campos de lechuga en Madrid, y han realizado numerosos análisis de salud del suelo, incluyendo microbiota, nematofauna y fertilidad.

El objetivo de esta línea de trabajo se enmarca en el control control eficaz de Fusarium y Meloidogyne sin recurrir a fumigantes; en impulsar el desarrollo de suelos más sanos y productivos con más biodiversidad, más materia orgánica y mejor estructura, así como en el ahorro en fertilizantes, usando en su lugar cultivos biofumigantes que aporten nutrientes y reduzcan el riesgo de lixiviación.

Además, se busca facilitar el cumplimiento de normativas europeas con técnicas compatibles con la agricultura sostenible y los ODS, a la vez que se estudia una alternativa real a los fumigantes químicos, especialmente importante en zonas donde ya no se pueden usar.

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