SEVILLA 6 Oct. (EUROPA PRESS) -
El diseño de actuaciones realizado con los organismos responsables de carreteras, Ministerio y Consejería de Fomento, y el seguimiento realizado por el equipo técnico del proyecto LIFE+Iberlince ha permitido comprobar la efectividad de las medidas adoptadas en las carreteras andaluzas para tratar de evitar atropellos.
Según los datos de la iniciativa, consultados por Europa Press, son ejemplos claros de la disminución del número de atropellos y del riesgo intrínseco que presentaban tramos concretos vías conflictivas como la A-421 (Adamuz-Villanueva de Córdoba), la A-4 (Andújar-Zocueca) o la A-481 (Hinojos-Villamanrique).
Hasta hace poco tiempo, según expone LIFE+Iberlince, tramos de estas carreteras acumularon varios atropellos de lince, identificándose como 'puntos negros', lo que dio pie a realizar actuaciones para tratar de evitarlos, objetivo fundamental del proyecto.
Las medidas realizadas en estas carreteras, como ya se hicieran en otras y donde los atropellos ya han disminuido --casos de la A-494 en el tramo Matalascañas-Mazagón, la A-483 entre el Rocío y Matalascañas o el camino de Villamanrique-El Rocío, todas ellas en Doñana--, destacan la señalización vertical de advertencia de presencia de linces, el vallado perimetral de los tramos peligrosos o la adecuación y encauce de las estructuras transversales (puentes y/o drenajes) presentes para que actúen como pasos de fauna seguros, todo ello completado con actuaciones de divulgación para obtener la participación de los conductores, entre otras medidas.
Gracias al fototrampeo se ha comprobado el uso de los puentes o drenajes encauzados y adecuados como pasos de fauna, habiéndose asegurado así el flujo seguro de linces a ambos lados de las vías sin limitar sus desplazamientos territoriales o de expansión.
Los atropellos constituyen aún una de las principales causas de muerte no natural que afectan a la especie. El incremento del número de efectivos y de su área de presencia en los últimos tres lustros constituye un gran éxito del programa de conservación de la especie, pero una consecuencia directa de éste incremento poblacional y de su distribución, así como de la presencia de su presa principal (el conejo) en las inmediaciones de las vías, es el incremento de la probabilidad de atropello, pues son más numerosas las vías de transporte inmersas en sus dominios y que tienen que salvar en sus desplazamientos.