Método Kakebo: un plan de ahorro para todos los bolsillos

Actualizado 03/07/2019 15:06:59 CET
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Los últimos estudios afirman que el nivel de ahorro en nuestro país es un 60% más bajo que en el resto de Europa. Es decir, que los españoles seguimos suspendiendo en materia de ahorro.

Algunas de las causas de este resultado apuntan a la mentalidad extendida de que el ahorro no está al alcance de cualquiera, ya que para poder lograrlo es necesario contar con los recursos económicos suficientes.

Existen muchas teorías económicas que demuestran que no es necesario tener riqueza en abundancia para conseguir ahorro, sino que más bien es un hábito que debemos instalar en nuestra actitud del día a día. El método Kakebo es una excelente técnica para lograrlo.

¿En qué consiste el método Kakebo?

Se trata de un método muy popular en Japón que pone el foco en controlar todos los gastos tanto cotidianos como no cotidianos.

Se popularizó a principios del siglo pasado, promovido por la autora Motoko Hani, creadora también de la primera revista femenina del país nipón. Su misión era ayudar a las mujeres, en aquel entonces guardianas de la economía de sus hogares, a controlar las finanzas en su propio beneficio, ya que su asignación mensual dependía de su capacidad de ahorro.

A pesar de todos los años que han pasado y la evolución que ha experimentado el método, la realidad es que sigue muy vigente en la cultura nacional y se ha expandido a nivel mundial.

¿Cuáles son las claves de su éxito?

La base del método es cien por cien racional. Se trata de llevar un registro diario de todos los gastos que realices independientemente de la magnitud de los mismos. Le otorga la misma importancia a los cafés que te tomas a media mañana que a la adquisición de un bien informático para tu negocio.

Para llevarlo a cabo, necesitas un libro de registros, un calendario y una estricta fuerza de voluntad, ya que absolutamente todo debe de ser anotado.

6 elementos clave del método Kakebo

Si ahorrar te parece una meta muy lejana para tu economía, quizás puedas probar a unirte a las miles de personas que ya lo han conseguido practicando este método. Tendrás que dividir tu libro de registros en...

1. Cantidad de ingresos que recibes cada mes

Aquí incluirás, no solo el importe de tu salario, sino también todos los ingresos que puedas recibir por otros conceptos: comisiones, intereses, beneficios de inversiones, etc.

2. Gastos fijos comunes

Se refiere a todos los gastos que afrontas de forma habitual cada mes, como luz, agua, teléfono, hipoteca, alquiler, gimnasio, wifi y otros.

Si enfrentamos los puntos 1 y 2, obtendremos lo que realmente nos queda para nosotros. Ahora viene la segunda parte.

3. Meta de ahorro

Todos los meses o semanas, si así lo prefieres, debes estimar una cantidad de ahorro que quieres conseguir. Es una excelente forma de poner el foco en lo importante. Por supuesto debe ser un importe realista y alcanzable.

 Meta de ahorro

4. Fija un presupuesto semanal

Una vez descontados los gastos fijos y tu meta de ahorro, ¿cuánto te queda disponible para gastar esa semana? Estamos hablando de gastos para ocio y también para posibles imprevistos.

5. No te olvides de medir

Transcurrido el mes o semana, es hora de analizar tus resultados. ¿Has conseguido tu objetivo de ahorro? ¿Te has ajustado al presupuesto que habías fijado? Haz un balance realista.

6. Modificar es de sabios

Si en el paso anterior te has dado cuenta de que tu plan ha sufrido desviaciones, detéctalas y aplica medidas correctivas para mejorar tu capacidad de ahorro el siguiente mes.

Se aconseja hacerlo de puño y letra, pero dada la cantidad de jóvenes que lo ponen en práctica cada día y que nos encontramos en plena revolución tecnológica, ya existen diferentes Plataformas como Amazon o Ebay que ofrecen libros y calendarios Kakebo con múltiples diseños.

La opinión de las personas que han seguido este sistema, a simple vista tan básico, es que han conseguido ahorrar cantidades que jamás se habían imaginado.

Sin duda, la clave de este método consiste en hacerte partícipe de tu economía mediante una organización de gastos y la creación de un hábito. Cuando ponemos el foco en analizar “en qué se va el dinero” es cuando somos realmente conscientes de nuestros actos y adquirimos el poder para modificarlos a nuestro favor.

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