Un informe del Observatorio vasco de Inmigración revela que el 7,2% de los vascos considera la inmigración un problema

Actualizado 24/06/2008 19:51:06 CET

El director de inmigración reconoce el fracaso de la política de multiculturalidad del Gobierno

VITORIA, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un informe elaborado por el Observatorio vasco de Inmigración revela que los vascos no viven la inmigración como un problema, ya que sólo el 7,2 por ciento apoya esta afirmación, aunque el 79,3 por ciento piensa que los inmigrantes deben "esforzarse" en adoptar las costumbres y tradiciones vascas.

El director de Inmigración, Roberto Marro, presentó hoy en Vitoria el segundo barómetro Ikuspegi de "Percepciones y actitudes hacia la inmigración extranjera" elaborado por el Observatorio vasco de Inmigración a través de 2.412 encuestas realizadas entre los meses de abril y mayo de 2008 en Bizkaia, Alava y Gipuzkoa.

El estudio señala que un 7,2 por ciento de la población cita la inmigración como un problema por detrás de otros aspecto como el paro (54,4%), la vivienda (42,9%), ETA (42,5%) o problemas económicos. Además, el 55,7 por ciento de los encuestados afirmó que "es bueno que la sociedad esté formada por diferentes culturas, etnias y religiones", y el 65,1 por ciento estimó que "las prácticas religiosas de los inmigrantes no ponen en peligro el estilo de vida de los vascos".

Respecto a la existencia de elementos culturales comunes, el 59 por ciento de los consultados no es partidario de que las personas extranjeras deban abandonar su cultura y costumbres para ser plenamente aceptadas, y un 48,9 por ciento es proclive a que todo el mundo, autóctonos e inmigrantes, hablen una lengua común.

Sin embargo, el 56,4 por ciento de los sondeados piensa que no deben esforzarse por conocer algunas costumbres y tradiciones de los inmigrantes y el 66,5 por ciento declara que la plena aceptación de los inmigrantes exige la renuncia de los aspectos de la religión o culturales que entren en conflicto con la legislación local. Además, el 87,1 por ciento piensa que los vascos no tienen que renunciar a sus costumbres y tradiciones para lograr una mejor convivencia en Euskadi.

ACCESO A SERVICIOS

Por otro lado, el barómetro revela que la población es partidaria de que toda la población extranjera tenga acceso a la asistencia sanitaria y a la educación de sus hijos y de restringir, el resto de servicios, como la asistencia jurídica o las ayudas sociales, a la población regularizada.

Asimismo, el informe revela que la mayor parte de las población "no siente amenazada su identidad vasca ni el euskera por la llegada de los inmigrantes".

En relación a la percepción de la población sobre el volumen de inmigrantes, los vascos estiman que el 16,8 por ciento de la población vasca es extranjera y el 78,9 por ciento estima que el número de inmigrantes es "demasiado o bastante", dato que desciende al 59 por ciento tras conocer el número real de extranjeros empadronados.

El barómetro señala que los encuestados admiten que la población extranjera permite que la economía funcione mejor y que se cubran puestos de trabajo que no desean los nativos, pero revela que la población vasca "sigue manteniendo ciertos estereotipos falsos y prejuicios negativos ante la inmigración" ya que el 63,3 por ciento está de acuerdo en que "se benefician excesivamente del sistema de protección social" y el 44,7 por ciento afirma que la inmigración "afecta negativamente a la seguridad ciudadana".

MODELO DE INMIGRACIÓN

El director de Inmigración subrayó que la población plantea una integración basada en el modelo de asimilación, es decir, un modelo que impone el abandono por parte de los inmigrantes de sus costumbres, lo que "está en las antípodas de lo que se quiere fomentar desde el Gobierno vasco que se basa en la interculturalidad".

Marro señaló que éste es un dato "preocupante", y señaló que la mayoría de la población se muestra partidaria a la multiculturalidad. Por ello, consideró importante "insistir en la sensibilización ciudadana para que se tome el fenómeno de la inmigración de forma normal".

Asimismo, defendió el modelo de interculturalidad frente al modelo asimilacionista, ya que este último "ha sido un fracaso dentro de entornos de la Unión Europea. "No hemos sido capaces de hacer asimilar esto por los ciudadanos, por lo que debemos seguir trabajando para conseguir la integración real y la sensibilización social", reiteró.