VITORIA, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -
El sindicato UGT ha rechazado firmar el primer convenio de residencias privadas en el territorio de Álava por "carecer de mejoras sustanciales" y ante "la pérdida de poder adquisitivo que sufrirán parte de las personas trabajadoras del sector y la falta real de mejoras en las condiciones laborales".
En un comunicado, UGT ha calificado su posición como un acto de "responsabilidad y coherencia", resultado de un análisis profundo del texto final que "no cumple con los requisitos mínimos, especialmente después de más de cuatro años de lucha" de las 1.200 trabajadoras del sector.
Entre los dos aspectos esenciales que han motivado la negativa de UGT, está el apartado económico, ya que, "si bien el acuerdo contempla una actualización salarial, la realidad es que posibilita a las empresas que los complementos que las personas trabajadoras cobren por encima del convenio estatal puedan ser compensados y absorbidos". Para el sindicato, esto se traduce en una "congelación salarial 'de facto' para muchas personas".
Además, ha resaltado que la subida salarial que recoge el acuerdo aprobado no garantiza hasta el año 2029 alcanzar los 1.500 euros en varias categorías como la de limpieza, jardinería, auxiliar administrativo, auxiliar de mantenimiento o pinche de cocina. Algo, a su juicio, "cuanto menos indignante, cuando el único firmante del convenio promovió, el pasado 17 de marzo, una huelga general para exigir un SMI de 1.500 euros al mes".
UGT ha apuntado que esta "penuria salarial es especialmente inaceptable al compararla con la excelente salud financiera del sector, que genera cuantiosos beneficios, mientras las condiciones laborales de las personas trabajadoras del sector, altamente feminizado, seguirán siendo igual de precarias".
Por último, ha criticado la "inexistente" reducción de jornada, al esgrimir que "la "supuesta rebaja de 100 horas de trabajo en 2028 es una venta de humo", ya que 84 de las 100 horas no se llevarán a cabo en jornadas completas, sino que las empresas podrán optar a bajarlas en bloques de media hora.
Según ha reprobado, esto se traduce en que la plantilla tenga que acudir a trabajar en el año 2028 prácticamente las mismas jornadas que en el momento actual, por lo que ha sentenciado que el texto "ni mejora su calidad de vida, ni contribuye a la conciliación laboral y personal".