Aprende a conocer tu salud financiera en unos sencillos pasos

Euros y una calculadora.
REUTERS - Archivo
Publicado 12/12/2018 18:36:20CET

   MÉRIDA, 12 Dic. (EUROPA PRESS) -

   A lo largo de nuestra vida, es habitual realizar visitas periódicas a especialistas como el oftalmólogo, el dentista o el traumatólogo para revisar el estado de nuestra salud corporal y anímica, sin embargo, controlar la salud financiera es también un aspecto importante para llevar una vida tranquila y muchas veces pasa desapercibido para un segmento importante de la población.

   Y es que la salud financiera puede repercutir en muchos otros aspectos de nuestra vida para sentirnos bien. Tal vez, la economía aburra, las cifras agobien o la palabra 'financiero' sea sinónimo de dinero, bancos o cuentas, pero nunca de salud: Te preguntarás entonces, ¿qué es exactamente eso de la salud financiera y cómo me puede afectar o qué tiene que ver conmigo?

   Pues bien, "salud financiera" es un término que puede asociarse con la capacidad que uno tiene para controlar los gastos, ahorrar mensualmente, no tener deudas o poder pagarlas cómodamente y, algo bueno de todo esto es que no se necesita a ningún especialista para chequearla, pues con unos consejos previos y un proceso de autoevaluación puedes valorarla tú mismo, examinar tu situación y plantear medidas para mejorarla.

   En definitiva, se trata de tomar decisiones acertadas y de hacer lo que en nuestra mano esté para alcanzar una situación sin dificultades económicas y sin preocupaciones de cara a los meses próximos o a posibles imprevistos que puedan surgir, como esa avería en el coche que no esperabas o la rotura de una tubería en casa que debes reparar de inmediato.

   No obstante, este concepto, que puede parecer en un primer momento abstracto o difuso, no debe entenderse como algo cerrado o esquematizado ya que puede variar en función de tus necesidades o de la etapa de la vida en la que te encuentres, y es que, la salud financiera de una familia con tres hijos, no puede ser la misma que la de una pareja joven que acaba de comprar su primera vivienda o la de un jubilado que no tiene ninguna deuda o préstamo que devolver.

NO ES CUESTIÓN NECESARIAMENTE DE INGRESOS ALTOS

   Asimismo, tampoco debe asociarse la 'buena salud financiera' con un elevado nivel de ingresos porque no siempre los sueldos altos garantizan seguridad económica. Se pueden tener unos honorarios hermosísimos y llevar un tren de vida tan alegre que uno no sea consciente del deterioro y del alejamiento de esa buena "salud".

   De hecho, eso es lo que ocurre en más casos de lo que se cree, sueldos elevados y gastos descontrolados, sin ahorrar un céntimo al mes, con un resultado nada saludable, financieramente hablando.

   Con el tiempo, una situación así trae grandes quebraderos de cabeza, el insomnio es menos frecuente en aquellas situaciones en las que con un sueldo mediano y una buena gestión se consigue más tranquilidad y seguridad, porque la capacidad de pago está controlada y se cubren las necesidades económicas esenciales y aquellas otras "sorpresas" que nos trae la vida en forma gastos inesperados.

   De esta forma, para conocer tu estado de salud, económicamente hablando, es conveniente sentarse con tranquilidad y valorar tu situación, hacer un buen diagnóstico y sobre todo ver que si ésta es mejorable. Es bueno proponerse soluciones, tomar decisiones razonables y establecer un tratamiento que pasa por conseguir una serie de objetivos financieros.

ES CONVENIENTE ESTABLECER METAS CLARAS Y MEDIBLES

   Estas metas u objetivos no son otra cosa que propósitos, acciones o comportamientos que se plantean con la intención de conseguir un fin. De esta forma, si el reto es alcanzar una situación económica desahogada y saludable, habrá que plantearse acciones de control de los gastos y de gestión de los ingresos que se tienen y que puedan llevarse a la práctica en un tiempo determinado para cambiar en la medida de lo posible este diagnóstico.

   Unas acciones que deben marcarse siempre siendo realistas, cada uno según su situación y posibilidades, ya que no tendría sentido comprometernos, a ahorrar 500 euros al mes si nuestro sueldo es de 1.000 euros y con él debemos pagar todas las facturas.

   Es mejor comenzar planteándose objetivos sencillos como, por ejemplo, anotar los gastos mensuales fijos (el alquiler, la gasolina, las facturas o la alimentación), con la finalidad de controlarlos y llegar mejor a fin de mes o, al menos, sin sobresaltos.

   Otro de los propósitos que pueden contribuir a mejorar tu seguridad financiera es ahorrar cada mes una determinada cantidad de dinero. Esto sería lo ideal y, no es necesario que reserves una cifra muy alta pues lo más importante es la constancia, ya que se trata de una carrera de fondo, donde lo más importante es ser perseverante y mantener este objetivo de ahorro planteado.

   Si por el contrario, ahorrar no es tu fuerte, puedes optar por reducir o eliminar una deuda, como ese televisor que compraste hace meses y aún sigues pagando a plazos, o mirar con perspectiva de futuro y comenzar a preparar tu jubilación.

   En definitiva, existen un sinfín de acciones sencillas que pueden contribuir notablemente a controlar y mejorar tu salud financiera, y de alguna forma todos podemos hacer algo para administrarnos mejor, controlar bien los gastos y llegar a fin de mes sin agobios, o con los menos posibles.