Galicia dispone de 353 plazas en centros de inclusión para más de 4.000 personas sin techo y ningún centro es público

Actualizado 04/05/2008 15:19:27 CET

El perfil del 'sin techo' es un hombre de entre 34 y 50 años, con adicción a drogas o alcohol, y enfermo

VIGO, 4 May. (EUROPA PRESS) -

Galicia cuenta con sólo 353 plazas en centros de inclusión, pisos de acogida y albergues para las más de 4.000 personas sin techo que viven en la comunidad, y ninguna de estas plazas es pública, sino que se trata de centros gestionados por asociaciones, fundaciones u órdenes religiosas, según datos facilitados a Europa Press por la Vicepresidencia de la Xunta.

La provincia que cuenta con más plazas en este tipo de centros asistenciales es A Coruña, donde hay ocho centros o pisos de acogida, un albergue y varias cocinas económicas y comedores sociales, repartidos entre las ciudades de A Coruña, Santiago y Ferrol. En la provincia de Pontevedra, todos los recursos están en la ciudad de Vigo (en total 70 plazas), mientras que Ourense y Lugo cuentan con sendos centros de acogida de 46 y 20 plazas respectivamente.

Sin embargo, la cifra de personas que viven en la calle en Galicia manejadas por las diferentes asociaciones y colectivos asistenciales superan las 4.000, tal y como explicó el coordinador de programas de salud y convivencia de la Unidad Asistencial de Drogodependencia del Ayuntamiento de Vigo (Cedro), Antón Bouzas. No obstante, insistió, en que no es un número definitivo ya que se trata de una "población oculta" porque "no está registrada en ningún sitio y no interesa que sea visible".

En ese sentido, Bouzas recalcó que ser un 'sin techo' "es la peor enfermedad que se puede padecer", y lamentó que las políticas públicas de integración "excluyen" a este tipo de personas que, por otra parte, "son una población no organizada, que no protesta ni se queja".

A ese respecto, este educador social criticó que los planes de la Xunta y del Gobierno central para facilitar el acceso a viviendas de alquilar "se dirigen a las clases medias y no empiezan desde abajo de todo", por lo que las personas sin techo, normalmente sin fuentes de ingresos o con rentas como la RISGA y pensiones no contributivas, no pueden optar a esas ayudas.

PERFIL Y PROBLEMAS.

El perfil de las personas sin techo que viven en Galicia es el de un hombre, de entre 34 y 51 años, con estudios primarios, que padecen algún tipo de enfermedad, con adicciones a diversas sustancias estupefacientes, que se concentran en las grandes ciudades, en cascos históricos y en zonas del rural degradadas.

"Normalmente llegan a la calle por problemas con la droga, suelen tener antecedentes penales o, simplemente, están enfermos y sus familias han claudicado porque no pueden atenderlos", explicó Bouzas, al tiempo que recordó que el 80 por ciento son hombres y que las mujeres que viven en esta situación "son mucho más vulnerables y se exponen a mayores peligros en la calle".

Esta población, al contrario que otra población en riesgo de exclusión, como algunos colectivos gitanos, no viven en familias ni en chabolas, sino que se guarecen por las noches en 'choupanos', precarias construcciones de cartón y plásticos, que a veces se reducen a un simple colchón con mantas viejas, ubicados en cajeros automáticos, en casas abandonadas o debajo de puentes. "Cada uno tiene su sitio, con sus cosas y, según el código de la calle, se respetan unos a otros", subrayó el coordinador de Cedro.

DEMANDAS.

Las principales demandas de este colectivo pasan por la apertura de albergues y centros públicos "sin límite de tiempo ni condiciones que limiten el acceso", así como protocolos de actuación terapéutica y médica. Además, Antón Bouzas recalcó la necesidad de que haya un "plan de realojos" en viviendas de alquiler para estas personas.

Así, recordó que "hablar de integración es hablar de la gran mentira", cuando las instituciones no ponen los mecanismos para que estas personas adquieran habilidades y puedan empezar a trabajar o a vivir dentro de la "normalidad". De hecho, aseguró que muchos renuncian a acudir a centros de atención porque sus servicios son "temporales" y "pierden su lugar de dormir en la calle"

Bouzas aseveró que los actuales protocolos de actuación impiden que una persona sin techo tenga adherencia a los tratamientos médicos o pueda cambiar su situación, y reclamó medidas de emergencia porque "los sin techo requieren de atención urgente, sin burocracia ni exigencia de documentación que les impide avanzar".

PROGRAMA 'SEREOS'.

En el caso de la ciudad de Vigo, la Federación Vecinal y el grupo de autoapoyo VIH-Sida y otras adicciones dependiente de Cedro pusieron en marcha, hace más de 10 años, un programa de salud y convivencia para el Casco Vello de la ciudad, con el suministro de café, bocadillos, jeringuillas, preservativos, y la realización de actividades informativas y de acompañamiento.

Durante el año 2007, este programa, denominado 'Sereos do Casco Vello', atendió a 785 personas, y repartió más de 15.000 preservativos. Además, se recogieron 14.950 jeringuillas usadas y se repartieron más de 13.300 nuevas; además de la realización de actividades de formación, actos reivindicativos, lúdicos y de recuerdo a cada uno de los sin techo que falleció durante el año en la calle, en prisión o en un hospital.

En el primer trimestre de 2008, este programa atendió a 365 personas, de los que una veintena eran nuevos usuarios; y se repartieron más de 5.000 preservativos y más de 3.500 jeringuillas nuevas, mientras que se recogieron más de 3.700 usadas. El perfil de los participantes en el programa es el de un hombre, de entre 34 y 41 años, con estudios primarios.

PREVISIONES DE LA XUNTA.

La Vicepresidencia de la Xunta prevé construir siete centros de acogida e inclusión social, de 30 plazas cada uno, situados en las zonas urbanas, y 16 unidades de acogida e inclusión, para áreas no urbanas. En estas dotaciones se incluyen albergues, centros de acogida, comedores sociales, centros de día y otras unidades, como unidades de calle, o de higiene.

La Secretaría Xeral de Benestar de la Vicepresidencia apuesta por la creación de una red gallega de centros de inclusión de carácter público, ya que hasta ahora no existen, aunque sí hay líneas de ayudas públicas para las asociaciones que dirigen estas instituciones.

Esta red permitirá ofrecer servicios que satisfagan "temporalmente" las necesidades de colectivos marginados y excluidos socialmente, como atención a transeúntes, régimen residencial que posibilite programas de incorporación laboral, atención de necesidades básicas (alimentación, higiene, atención médica...), asesoramiento en gestiones administrativas, etc.