DUBAI 23 Ene. (Reuters/EP) -
El Gobierno bahreiní ha confirmado este miércoles la apertura de un proceso de diálogo anunciado días antes por el monarca, Hamad bin Issa al Jalifa, en un esfuerzo por reconducir la situación política dos años después de las manifestaciones en las que la mayoría chií pidió el fin de la discriminación y avances democráticos.
Bahréin, un tradicional aliado de Estados Unidos que acoge la base de la Quinta Flota de la Marina norteamericana, ha vivido una etapa de inestabilidad política desde que a principios de 2011 comenzaron las manifestaciones prodemocracia.
La ministra de Información bahreiní, Samira Rajab, ha explicado a Reuters que el Gobierno va a pedir a todas las organizaciones políticas que nombren a sus representantes en el proceso político, que podría comenzar pronto porque el Ejecutivo se ha tomado "muy en serio" esta iniciativa. "Sus declaraciones han sido positivas", ha dicho Rajab, en referencia a la reacción de los partidos opositores tras el anuncio del monarca.
"Van a empezar a darse todos los pasos. Creo que el calendario irá rápido, toda vez que todos los partidos están dispuestos a embarcarse en un diálogo serio y positivo", ha explicado. La ministra ha afirmado que el Gobierno se encargará de moderar el proceso, contribuirá a impulsar su agenda y pondrá en marcha todas las recomendaciones que salgan de ese diálogo político.
"Por lo que he entendido, el Gobierno no estará representado. Habrá moderadores", ha dicho, sin aportar más detalles sobre el proceso de diálogo político.
El Gobierno bahreiní, dominado por suníes, la comunidad minoritaria, decidió aplicar la ley marcial a comienzos de 2011 para reprimir las manifestaciones prodemocracia y pidió ayuda militar a los países del Golfo Pérsico. La represión de las protestas acabó con la vida de 35 personas, según el balance del Gobierno, aunque los opositores hablan de 80 fallecidos.
Tras el inicio de las protestas de 2011, el Gobierno acusó a los grupos de oposición de estar saboteando la imagen del país y los vinculó con el régimen chií iraní. Los manifestantes salieron a las calles de Bahréin para reclamar el final de la etapa de la dinastía suní Al Jalifa y la instauración de un parlamento con plenos poderes legislativos y que nombre a los gobiernos.
En los meses posteriores a las manifestaciones, el Gobierno retiró la ley marcial y comenzó a impulsar una serie de reformas que la oposición ha rechazado por considerarlas meramente cosméticas. Los grupos de oposición mantienen que las anteriores promesas del Gobierno de entablar un proceso de diálogo constructivo no han tenido resultados y acusan al Ejecutivo de estar aplastando a la disidencia.
Sin embargo, los grupos opositores han aceptado la última oferta del monarca, Hamad bin Issa al Jalifa, y han confiado en que la voluntad del Gobierno de emprender un diálogo sea sincera. El anterior proceso de diálogo, iniciado en julio de 2011, terminó sin acuerdos tras la retirada de Wefaq, el principal partido opositor, que dejó el diálogo por considerar que estaba infrarrepresentado en la mesa de negociación.