Brown fija para el 8 de septiembre el Consejo en el que pretende recuperar autoridad

Actualizado 04/08/2008 20:58:41 CET
Reuters

LONDRES, 4 Ago. (EUROPA PRESS/Eva Martínez Millán) -

El primer ministro británico, Gordon Brown, ha convocado para el lunes 8 de septiembre a las afueras de Londres el primer Consejo de Ministros tras el receso estival, en lo que representa el primer signo de su estrategia para imponer su autoridad en un partido que considera abierta la carrera sucesoria y en el que los considerados sectores 'blairistas' estarían preparando ya su desalojo si en un mes no hay pruebas de recuperación de la actual deriva del Laborismo.

Así, frente a las reuniones ordinarias de Gabinete que tienen lugar cada martes por la mañana en la residencia oficial de Downing Street, Brown ha decidido contraatacar la campaña de presión que sufre confiriendo a la vuelta al trabajo un carácter extraordinario que permita trasladar la idea de cambios, tanto a su propio equipo, como a los ciudadanos británicos.

Además, la cita, que probablemente tendrá lugar en el condado inglés de West Midlands, ampliará su naturaleza de reunión gubernamental y prevé la organización de otros eventos en los que tomarán parte los ministros para tener la oportunidad de "comprometerse" con la sociedad, según avanzó un portavoz del mandatario, que explicó que la decisión responde al interés por "escuchar y aprender" de las experiencias de la gente.

Se trata de una de las primeras decisiones adoptadas por Brown tras la crisis de liderazgo que ya sufría y que se precipitó tras la pérdida del escaño de Glasgow Este, uno de los más seguros hasta entonces del Laborismo y su cuarta derrota consecutiva en las urnas desde que asumió el poder hace poco más de un año. Un hecho de carácter local que alcanzó una dimensión nacional con el cuestionamiento de su continuidad justo antes de comenzar las vacaciones estivales junto a su familia en Suffolk, al sur de Inglaterra.

MOVIMIENTOS EN LONDRES

Así, su salida temporal de la primera línea, pese a permanecer "estrechamente vinculado" con la marcha del país, alentó un debate en Londres protagonizado por la figura de su ministro de Exteriores, David Miliband, según parte del partido, el único con posibilidades de derrotar al conservador David Cameron y quien la pasada semana provocó una tormenta política con un artículo de prensa en el que reclamaba cambios "radicales" en el partido sin mencionar a Brown, por consenso general, una decisión consciente con la que dejó claras sus aspiraciones sucesorias.

No obstante, paralelamente al dominio mediático de Miliband, actualmente de vacaciones en Menorca, el sector de los 'blairistas' han venido reforzando la campaña contra el primer ministro, cuyas aspiraciones de suceder a Tony Blair no pudieron abortar en junio de 2007, y han pasado a la acción con la definición de un plazo de semanas en las que Brown deberá demostrar que puede virar la situación si quiere evitar su descabezamiento definitivo.

La actual debilidad del mandatario tanto en el partido como en el Gobierno, en el que hasta diez miembros podrían estar dispuestos a dimitir en cadena septiembre si en un supuesto de relevo decide aferrarse al cargo, ha llevado a sus tradicionales enemigos políticos a promover una serie de actuaciones entre las que se incluye la filtración de un documento del pasado septiembre supuestamente escrito por Tony Blair --aparece en tercera persona y con las siglas TB-- en el que se critica la "lamentable confusión de tácticas y estrategia" de Brown.

Así, aunque escrito hace un año, se trata de una de las primeras manifestaciones de las que se tiene conocimiento público acerca de la percepción de Blair sobre su sucesor y, además, fue elaborado cuando los índices de popularidad del actual inquilino del número 10 de Downing Street no se encontraban en los nefastos niveles de un año después, ya que en sus primeros dos meses de mandato disfrutó de un notable prestigio a raíz de la gestión de los intentos de atentado en Escocia y las inundaciones de agosto.

CAMPAÑA

No obstante, según medios como 'The Times', este movimiento es tan sólo el estreno de una serie de medidas con las los 'blairistas' pretenden subir la temperatura del reinicio de la actividad política y que estarían promovidas por ex ministros de la era Blair como Charles Clarke o Stephen Byers, que esta misma semana tendrían previstas reuniones para establecer calendarios e iniciativas, con la vista puesta en el definitivo Congreso anual del partido que tendrá lugar el 20 de septiembre en Manchester.

Entre los interlocutores se encontrarían otros destacados miembros del vigente Gabinete y personalidades del partido, que aspirarían a lograr impulsar el definitivo paso adelante de los hasta ahora sólo teóricos candidatos a la sucesión, entre los que además de Miliband se encuentran la vicelíder laborista, Harriet Harman; el titular de Salud, Alan Johnson; el de Justicia, Jack Straw; o el parlamentario Jon Cruddas.

En este contexto, el Gobierno apostó como respuesta este mismo fin de semana por la publicación de reivindicaciones del mandatario escritas por miembros de su equipo entre los que, paradójicamente, figuraban algunos de los que supuestamente pretenden relevarlo, como Harman, que definió de nuevo a su jefe como el "hombre adecuado", al igual que el ministro del Tesoro, Alistair Darling.

A medio plazo, la estrategia de Downing Street pasa por una remodelación en septiembre, sobre la que desde la residencia oficial rechazan pronunciarse, y un paquete de medidas para otoño que permita ayudar a las economías domésticas y recuperar la confianza de los británicos con una apelación directa al bolsillo, ya que, para el primer ministro, los reveses sufridos tanto en las encuestas como en las urnas responden a la preocupación de la sociedad ante los "tiempos difíciles" derivados de la crisis.