Crónica EEUU.- Bush ya resuelve los últimos flecos para intentar cerrar Guantánamo antes de abandonar el cargo

Actualizado 06/07/2008 19:25:24 CET

El estatus de los presos y su modelo de enjuiciamento, principal obstáculo para clausurar la prisión militar

NUEVA YORK, 6 Jul. (EUROPA PRESS) -

La administración del presidente George W. Bush está desarrollando un plan de largo alcance para cerrar la prisión de Bahía de Guantánamo y que podría incluir una petición al Congreso estadounidense para acelerar los procesos relacionados con decenas de presuntos terroristas a los que el Gobierno estadounidense no desea procesar, según informaron fuentes de la administración al diario 'The Washington Post'.

Uno de los escenarios que considera el Gabinete presidencial contempla que 80 detenidos permanecezcan en Cuba, a la espera de ser juzgados por "comisiones militares", mientras que otros 65 serían devueltos a su país natal, según varias fuentes familiares con este proceso, bajo el anonimato.

Pero el centro del debate consiste en qué hacer con los 120 prisioneros restantes, a los que la administración considera como demasiado peligrosos como para ser liberados, pero que a la vez parece improbable que comparezcan ante los tribunales militares, por falta de pruebas. Las autoridades están considerando proponer un modelo de legislación en los próximos días, y que establecería procesos legales apropiados al estatus de estos prisioneros, que serían trasladados a prisiones civiles o militares dentro de territorio estadounidense.

Este debate tiene lugar después de que el Tribunal Supremo estadounidense dictaminara el mes pasado a favor del derecho de los detenidos de Guantánamo a apelar su estancia en tribunales civiles estadounidenses. Desde entonces, fuentes de la administración han intentado formular una respuesta en este sentido.

DESPLAZAMIENTO

Por su parte, el presidente Bush --que abandona el cargo el próximo mes de enero-- lleva los dos últimos años insistiendo en su deseo de cerrar Guantánamo. Así, el debate de la administración se ha centrado en los pasos necesarios a tomar para conseguir el cierre de la prisión, lo que incluiría el desplazamiento de decenas de sospechosos terroristas a centros penitenciarios estadounidenses.

"Estamos analizando la decisión, cómo seguir adelante, y desde luego no habrá decisión sobre Guantánamo que no tenga carácter inminente", declaró Bush esta semana en una entrevista concedida a la cadena Fox News. "Pero, de todas formas, tenemos la obligación de vivir dentro de la ley, analizando su impacto, y resolviendo el problema lo antes posible", añadió.

El consenso general de las discusiones internas es conseguir un marco de actuación general a favor de la legislación que aborde los problemas que despierta el dictamen del Supremo, pero los detalles de la misma todavía se están debatiendo. También está poco claro, según revelaron estas fuentes al diario estadounidense, si el Congreso de mayoría demócrata estaría dispuesto a aprobar una propuesta de ley tan controvertida durante la campaña a las elecciones presidenciales.

Los legisladores de Kansas, por ejemplo, ya han respondido negativamente a la propuesta formulada por el candidato republicano a la presidencia, John McCain, por la que algunos prisioneros de Guantánamo podrían ser realojados en las instalaciones militares de Fort Leavenworth. Su rival demócrata Barack Obama también se ha mostrado favorable a esta propuesta.

Cerca de 265 detenidos permanecen en Guantánamo, prisión establecida en enero de 2002 para albergar a los sospechosos de terrorismo capturados tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center. Desde entonces, las instalaciones penitenciarias de la isla se han convertido en el punto de mira de las críticas internacionales tanto por los vacíos legales del proceso penal contra los prisioneros, como las crueles condiciones a los que son sometidos.

De momento, 20 detenidos han sido acusados por una comisión militar establecida por el Congreso en 2006, cinco de ellos acusados de participar directamente en la conspiración de los atentados del 11 de septiembre. Las fuentes informaron al diario estadounidense que bajo el nuevo plan de Bush, la prisión no volvería a albergar detenidos por tiempo indefinido.

Por su parte, el secretario de Defensa, Robert Gates, es un férreo partidario de cerrar la prisión desde que asumió el cargo en 2006, bajo la creencia de que el centro sufre de tan mala reputación que es, por extensión, un peligro para la imagen internacional de Estados Unidos.

"Es pragmático y realista sobre esta cuestión, y está abierto a alternativas que permitirían el cierre de Guantánamo, pero debe existir un mecanismo legal que permita a Estados Unidos, y al mundo en general, que impida que estos terroristas radicales ataquen a gente inocente", declaró una fuente cercana al caso.

YEMEN

Quizás el ejemplo más claro es el de un grupo de más o menos un centerar de detenidos yemeníes que han permanecido presos desde hace años en Guantánamo, y algunos de los cuales han recibido permiso para regresar a su tierra. Los oficiales estadounidenses han mostrado dudas sobre la capacidad del Gobierno yemení para mantener entre rejas a los presuntos terroristas, particularmente después del "perezoso" control de los sospechosos del atentado perpetrado en 2000 contra el buque USS Cole.

Por su parte, el Gobierno yemení afirma haber diseñado un programa de repatriación para los antiguos detenidos de Guantánamo, siguiendo los pasos establecidos por Arabia Saudí. "El ministro se ha reunido con oficiales estadounidenses, a los que ha expresado su voluntad de recibir a los detenidos yemeníes existentes en Guantánamo", declaró el portavoz de la Embajada yemení en Washington. "Estamos dispuestos a recibir a todos los detenidos mañana, si nos los ponen en la puerta", añadió.

Pero hasta el momento, los funcionarios estadounidenses no están convencidos de que Yemen esté preparado para semejante situación. Sin embargo, Washington tiene previsto realizar una "prueba" con diez detenidos yemeníes y que pasarían a disposición del Gobierno de Saná, en cuestión de días. El resto de los presos tendrá que esperar.