Después de Dilma

Protesta contra Temer
REUTERS/BENOIT TESSIER
Actualizado: miércoles, 31 agosto 2016 20:10

MADRID, 31 Ago. (Mark Langevin, investigador del Consejo de Asuntos Hemisféricos, COHA) -

Dilma Rousseff ha sido tumbada por el 'impeachment' pero esta táctica política no garantiza que Michel Temer y su Gobierno del PMDB puedan conseguir legitimidad popular sin una victoria abrumadora en las próximas elecciones municipales de octubre.

El Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff se enfrenta ciertamente a una derrota. Presentará menos candidatos que nunca --unos 300 para todo Brasil, una reducción del 50 por ciento respecto a 2012--. Solo aspira a conseguir un alcalde en Rio Branco, con Marcus Aleksandre. En Sao Bernardo do Campo, ciudad natal de Luiz Inácio Lula da Silva donde surgió el PT, ya no puede contar con el apoyo de la mayoría.

Pero más importante que el decline del PT será la eventual subida del PMDB. A pesar de la implicación del PMDB en la trama de corrupción 'Lava Jato', que incluye acusaciones sobre la implicación personal de Temer, es probable que consiga una importante victoria.

La cuestión real no es si el PMDB aumentará su poder municipal, sino si su actual socio y aparente rival, el PSDB, será capaz de igualar o superar al PMDB. Esta alianza estratégica podría no durar si el PSDB logra buenos resultados electorales y el PMDB se ve arrastrado por las investigaciones de corrupción.

Si el PSDB amplía su presencia municipal, podrá empujar a Temer hacia opciones políticas controvertidas, como la reforma fiscal y otras que podrían reducir los beneficios para la mayoría de los brasileños. Si estas reformas logran revitalizar la economía, el PSDB se llevará parte del mérito; si no, culpará al PMDB y al PT.

REFORMAS ATRASADAS

El presidente interino ha apaciguado a sus aliados en el Senado para garantizar el 'impeachment' contra Rousseff retrasando los elementos más polémicos de una ajuste fiscal que reducirá los beneficios y el gasto público.

No podrá mantener la misma coalición parlamentaria una vez gire hacia estas políticas, que desafiarán al sector público, a los movimientos sociales y a los beneficiarios de los programas de redistribución e incluso a los legisladores que han logrado marginar al PT pero que se resisten a acabar con el tradicional sistema clientelar.

Esto pondrá a prueba la capacidad de Temer para gestionar alianzas cambiantes con el fin de aprobar una legislación que beneficie a su partido y a su prestigio personal. Si fracasa, se abrirá la puerta a candidatos presidenciales como Marina Silva para denunciar un liderazgo político vacío.

UNA PRESIDENCIA FRÁGIL

En la más reciente encuesta sobre aprobación presidencial, de Datafolha, el PT de Lula sigue ganando a cualquiera de sus oponentes, pero es poco probable que Lula pueda corregir la imagen negativa entre el electorado brasileño si es enjuiciado por corrupción.

Este escenario pondría el foco sobre Silva, que ha apoyado el 'impeachment' contra Rousseff pero no se ha posicionado de cara a competir por el liderazgo en la era post Dilma. Sin embargo, su partido Rede, es demasiado pequeño para garantizarla una victoria presidencial.

Silva podría ser la mayor beneficiada con el agotamiento político del PT, pero su candidatura requiere una implosión de la clase política que no es probable que ocurra si el PMDB y el PSDB tienen éxito en las próximas elecciones municipales.

La primera línea queda así disponible para una nueva tanda de líderes políticos nacionales, pero irónicamente el PT es el único partido con la fuerza necesaria para propiciar una reforma política. Puede que Brasil nunca vuelva a ser el mismo después de Rousseff, pero nadie ha dado el paso para coger el testigo en la carrera hacia el futuro dorado del país.

Este artículo ha sido editado por Europa Press y publicado originalmente en:  http://www.coha.org/after-dilma/