MADRID, 9 (EUROPA PRESS)
Al menos una persona ha muerto este miércoles a causa de un nuevo bombardeo lanzado por el Ejército de Israel contra el sur de Líbano, a pesar del alto el fuego en vigor, sin que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) se hayan pronunciado por ahora sobre este último ataque contra el país vecino.
Según las informaciones recogidas por la agencia estatal libanesa de noticias, NNA, el ataque ha alcanzado una motocicleta en la carretera que conecta las localidades de Marj Haruf y Zibdine, matando a su ocupante. Por el momento se desconoce la identidad de la víctima mortal.
La organización no gubernamental Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) ha denunciado este mismo miércoles que la reciente oleada de bombardeos israelíes demuestra que el acuerdo de junio para reducir las tensiones no ha terminado por traducirse en cambios significativos sobre el terreno.
"Para muchas familias del sur de Líbano, regresar a casa aún está lejos de ser posible", ha dicho la directora de la ONG en Líbano, Maureen Philippon, quien ha reseñado que "algunas todavía no pueden acceder a sus aldeas, mientras que otras no tienen nada a lo que regresar" a causa de los ataques israelíes.
"Incluso aquellas que tuvieron la fortuna de volver se enfrentan ahora a la posibilidad de verse obligadas a huir de nuevo. Tras meses de desplazamientos y destrucción constantes, las familias no deberían tener que seguir preguntándose dónde estarán a salvo", ha manifestado, según un comunicado publicado por la organización.
El NRC ha denunciado además la muerte de 23 personas, entre ellas dos niños, en bombardeos israelíes contra el sur de Líbano durante las jornadas del lunes y el martes, incluido un ataque que destruyó un hospital que se encontraba inactivo en Nabatiye el Fauqa, antes de ahondar en que estos ataques han provocado un nuevo ciclo de temor y desplazamiento.
La organización ha lamentado además que las tropas israelíes han continuado también con su campaña de demoliciones en las zonas que ocupan en el sur de Líbano, lo que socava aún más las posibilidades de un retorno seguro de miles de personas a sus hogares.
"Los últimos días son un recordatorio devastador de que una reducción de los ataques generalizados no equivale a seguridad. Se está matando a niños en sus hogares, se están atacando instalaciones sanitarias y las comunidades que ya han soportado meses de desplazamiento siguen expuestas a hostilidades casi diarias", ha dicho Philippon.
"No se puede esperar que la población civil reconstruya sus vidas mientras se cierne sobre ella la amenaza de un nuevo ataque", ha destacado, mientras que el NRC ha reiterado su llamamiento para un fin inmediato de los ataques y el cumplimiento de los compromisos con el Derecho Internacional por parte de las partes en conflicto.
Líbano e Israel alcanzaron el 26 de junio un principio de acuerdo con la mediación de Estados Unidos que sentaba las bases para un alto el fuego permanente e incluía el restablecimiento de la soberanía libanesa en el sur del país, pero también el desarme de Hezbolá, cuestión que el grupo ha rechazado de pleno.
Desde entonces, Israel ha alegado razones de seguridad y la negativa de Hezbolá al acuerdo para justificar que continúen sus operaciones militares en el sur de Líbano, en el marco de la nueva invasión desatada después de que el grupo lanzara proyectiles contra el país en respuesta a la ofensiva conjunta lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán.