Actualizado 31/05/2020 9:29:56 +00:00 CET

La OIM pide "corredores humanitarios" para los migrantes atrapados en el Sahel por el cierre de fronteras

Migrantes nigerinos atrapados en Burkina Faso reciben ayuda para regresar a su país
Migrantes nigerinos atrapados en Burkina Faso reciben ayuda para regresar a su país - OIM
 

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Apuesta también por la reforzar las medidas de control sanitario en las fronteras para que los países puedan reabrirlas

MADRID, 31 May. (EUROPA PRESS) -

Los movimientos de población en África Occidental son una seña de identidad de esta región del continente y, en general, quienes migran lo hacen para trasladarse a otro de los países de la zona en busca de mejores oportunidades de vida. No obstante, en particular los países del Sahel, se han convertido también en la ruta hacia el norte de África y, en último término, hacia Europa. El cierre de fronteras desencadenado por el coronavirus ha dejado ahora a miles de ellos atrapados, sin posibilidad de seguir su viaje o volver a su país.

"La movilidad es algo muy importante en esta región", subraya la jefa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) para África Central y Occidental, Sophie Nonnemacher, de ahí el impacto que las medidas adoptadas para combatir la pandemia, principalmente el cierre de fronteras, ha tenido en la población.

En la actualidad hay unos 9 millones de trabajadores migrantes y sus familias en la región, a los que hay que añadir unos 5 millones de desplazados internos, principalmente por la violencia que asola a varios países de la zona --en particular al Sahel central y también al lago Chad-- y que el 20 por ciento de la población se dedica al pastoreo, "por lo que necesitan moverse con su ganado", resalta en entrevista con Europa Press.

Níger

Las restricciones de movimiento adoptadas a nivel interno en los países, así como el cierre de fronteras decretado para evitar la propagación de los contagios, está teniendo "un gran impacto en el acceso a los medios de vida de millones de personas" en la región, y en particular de este grupo de población, explica.

En el caso de los trabajadores migrantes, muchos han perdido sus empleos como resultado de esta nueva crisis, lo que les impide enviar a sus países de origen remesas con las que mantener a la familia que quedó atrás, mientras que tampoco pueden regresar a sus lugares de origen debido al cierre de fronteras.

"Las fronteras están cerradas pero hay algunas pruebas de que las personas están intentando cruzar como pueden, de forma irregular", señala la responsable de la OIM, alertando no solo del peligro de morir en el intento sino del "riesgo para la salud" que esto supone, ya que "no serán detectados" por los sistemas de vigilancia frente a la pandemia así que "si hay un foco de contagio, pasará desapercibido".

ACCESO LIMITADO A LA SALUD

Otro de los problemas para la población migrante en la región, incide Nonnenmacher, es su "acceso limitado a atención sanitaria". Por ello, en una emergencia sanitaria como la actual, es fundamental que se les tenga en cuenta y que estos tengan "acceso a la información" sobre las medidas de prevención y sobre cómo actuar y la atención que pueden recibir.

Además, "muchos son reacios a buscar atención sanitaria debido a su estatus, ya que se encuentran de forma irregular en estos países y temen ser detenidos", por lo que, incide la responsable de la OIM, es importante que se deje claro que estas personas no serán perseguidas y que la prioridad es la salud. "Este sería un gesto importante", habida cuenta de que "si no tienen acceso a tratamiento no será posible erradicar totalmente la COVID-19", previene.

Por otra parte, la responsable regional de la OIM llama la atención en particular sobre los 3.000 migrantes que se encuentran actualmente en centros de tránsito, muchos de los cuales estaban de camino hacia Libia y puede que con Europa como destino final, pero otros "solo querían volver a casa", entre otras cosas porque habían perdido sus medios de subsistencia en los países en los que se encontraban.

La situación en estos centros de tránsito en Níger "es difícil, ya que están superpoblados", lo cual complica "mantener el distanciamiento social", señala Nonnenmacher, que precisa que por ello se están adoptando otras medidas sanitarias posibles. "Hay mucha tensión porque lo que la gente realmente quiere es volver a sus casas y en general han vivido situaciones muy difíciles previamente", reconoce.

"Algunos de ellos ya estaban traumatizados y ahora se ven atrapados en estos campamentos sin ninguna posibilidad de regresar a sus casas" lo que está provocando "cada vez más peleas entre los migrantes", destaca, de ahí el que se les esté ofreciendo apoyo psicológico. Pero lo que necesitan, añade, es "una rápida respuesta" a su situación.

Níger

APERTURA DE CORREDORES HUMANITARIOS

De ahí que la OIM haya apostado por reclamar la apertura de "corredores humanitarios" para que los 24.000 migrantes atrapados --incluidos los que están en los centros de tránsito-- puedan continuar su camino, señala Nonnenmacher. "Ya habido colaboración entre Níger, Burkina Faso y Malí" lo que ha permitido que más de 1.000 burkineses atrapados en Níger y nigerinos atrapados en Burkina regresaran, precisa.

"Por ahora hay bastante colaboración pero lo que faltan son recursos para apoyar estos retornos y las medidas sanitarias que hay que adoptar para que se hagan en buenas condiciones", reconoce la responsable de la OIM. La agencia de la ONU "está ayudando todo lo que puede y ha instalado lugares de aislamiento en la frontera".

La pandemia también ha provocado la suspensión del programa de retornos voluntarios apoyados por la OIM, la Unión Africana y la UE, que en los últimos 3 años ha permitido a unos 90.000 migrantes regresar a sus países y a los que se ofrecía asistencia para facilitar su "vuelta a la normalidad", añade, subrayando que estas personas son "particularmente vulnerables".

REAPERTURA DE FRONTERAS

Así las cosas, Nonnenmacher defiende que lo más importante es apoyar a los gobiernos de la región para que puedan instalar "sistemas de vigilancia sanitaria" en las zonas fronterizas y en último término puedan "reabrir las fronteras lo antes posible para que la gente pueda recuperar sus medios de vida y quienes huyen de la violencia puedan cruzar de forma segura". "Esta es la prioridad número uno", recalca.

La reapertura de las fronteras permitiría que quienes huyen de la violencia imperante en la región, tanto obra de yihadistas como por parte de grupos de autodefensa y en ocasiones de las propias fuerzas de seguridad, pudieran buscar refugio en otros países. "La violencia no ha parado, ha habido varios ataques en las últimas semanas, y los movimientos de personas continuarán", previene.

Igualmente es fundamental para los pastores, que como cada año necesitan trasladarse con sus rebaños, en ocasiones cruzando fronteras, y que se han visto impedidos a hacerlo. La lucha por los recursos en el Sahel se ha convertido en uno de los factores que explican la creciente tensión entre pastores y agricultores, por lo que si no se resuelve su problema esto podría suscitar aún una mayor tensión entre ambos grupos.

"La estación de lluvias está a punto de comenzar y esto tendría consecuencias dramáticas para miles y miles de pastores y sus familias, ya que no solo no pueden regresar sino que tampoco podrían vender su ganado", destaca la responsable de la OIM, que "podría ser un desencadenante de más tensiones".

"En esta región es muy importante tener una migración segura y regular", ahora también desde el punto de vista sanitario debido a la pandemia, así que apoyar corredores humanitarios y "la reapertura de segura de las fronteras" son claves en estos momentos, resume Nonnenmacher. "También es importante que la crisis de la COVID-19 no nos haga olvidar las demás crisis que aquejan a esta región de África", defiende.